Producción histórica de leche y cierre de tambos: ¿por qué el récord no llega al cooperativismo?

La producción nacional de leche alcanzó en 2025 el mayor nivel de los últimos diez años, pero ese crecimiento no se tradujo en una mejora para el entramado cooperativo, que atraviesa una fase negativa marcada por precios estancados, cierre de tambos y concentración productiva. Así lo señalaron referentes de Confederación Intercooperativa Agropecuaria Ltda. (CONINAGRO) y de la Federación de Cooperativas Federadas Ltda. (FECOFE), al analizar los datos oficiales difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía.
Según informó la cartera agropecuaria, entre enero y diciembre de 2025 la producción nacional alcanzó los 11.618 millones de litros de leche, el volumen más alto de la última década y el segundo registro histórico del sector. En comparación con 2024, el crecimiento interanual fue del 9,7%, con un aumento cercano al 10 % en la producción diaria. Los datos corresponden al último relevamiento de la Dirección Nacional de Lechería.
Desde el Gobierno nacional atribuyeron estos resultados al proceso de modernización de la cadena láctea, impulsado por la incorporación de tecnología, la mejora en los sistemas de manejo, la adopción de Buenas Prácticas Lecheras y el trabajo articulado entre el sector público y privado. En ese marco, se destacó el rol de las líneas de financiamiento específicas, como los créditos en valor producto canalizados a través del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), que ya superaron los 20.000 millones de pesos y permitieron incrementos del 20 % en sistemas rotativos y de más del 30% en robots de ordeñe.

¿Cuál es la realidad del productor cooperativo frente al crecimiento productivo?
Sin embargo, desde el cooperativismo advirtieron que el crecimiento agregado esconde una realidad desigual. Javier de la Peña, referente de la cadena láctea en CONINAGRO, señaló ante la consulta de ANSOL que “el cooperativismo cumplió su rol acompañando el esfuerzo de los productores», pero «la situación del sector es compleja, porque los valores de la materia prima leche no han seguido el ritmo del resto de la economía y esto hace que el negocio esté en una fase negativa, con productores sin dinero disponible y tratando de sostener reservas”.
Desde la Confederación vienen advirtiendo que noviembre 2025 fue el sexto mes consecutivo con el precio del litro de leche al productor en $475, manteniendo una estabilidad que no acompañó a la subas de los valores de insumos o salarios. En la comparación interanual, el precio mostró una suba de apenas 8%, muy por debajo de la inflación (31%).
En la misma línea, Martín Echavarri, integrante de la Cooperativa Tambera Dos Hermanas de Serrano (Córdoba) y dirigente de FECOFE, afirmó ante la consulta de este medio que “fue un año bueno en términos productivos y rozó los techos históricos, pero no estamos hablando de una súper producción ni de un récord”. En ese sentido, subrayó que “cuando el clima acompaña, la producción crece, pero la realidad del productor es que el precio de la producción primaria está estancado”.
En sintonía con lo informado por CONINAGRO, Echavarri de FECOFE detalló que el valor que perciben los tambos ronda los 473 pesos por litro, lo que representaba en mayo unos 43 centavos de dólar y actualmente no llega a los 30 centavos, “uno de los valores más bajos del mundo”, mientras que los insumos registraron fuertes aumentos.
“En 2025 los productores tuvieron solo un aumento del 6% en muchas zonas, y eso llevó al cierre de tambos y a un proceso acelerado de concentración”, explicó Echavarri, al tiempo que precisó que el año cerró con 8.900 tambos, perforando el piso histórico.
¿Qué factores explican la crisis de los tambos medianos y pequeños?

Desde el cooperativismo también señalaron factores estructurales que profundizan la crisis. El dirigente de FECOFE sostuvo que el cierre de unidades productivas no responde solo a la falta de rentabilidad, sino también a problemas familiares, al recambio generacional y a la concentración en grandes tambos, que afecta especialmente al productor mediano. “El tambo de entre 5.000 y 10.000 litros diarios, en campos alquilados y con inversiones en tecnología y personal, es el más amenazado”, afirmó. A ello se suma la dificultad para conseguir mano de obra, en una actividad exigente y con altos niveles de dedicación.
En cuanto al rol del cooperativismo, Echavarri destacó que, tras la caída de SanCor Cooperativas Unidas Ltda., solo el 3% de la leche se industrializa hoy en cooperativas, aunque un tercio de la producción primaria proviene de productores cooperativizados. “No industrializamos, pero brindamos servicios y producimos leche cruda. El productor cooperativizado en general es pequeño y eso hace difícil sostenerse, aunque seguimos cumpliendo la función para la que fuimos creadas”, señaló.
De La Peña sobre ese punto destacó la importancia del entramado cooperativo, con entidades, federaciones y confederaciones que van «mejorando el sistema de comercialización de lo producido y proveyendo alimentos e insumos de calidad en las mejores condiciones de mercado, siempre apoyando en la financiación de todo lo necesario para producir alimentos de calidad”.
Echavarri puso como ejemplo el accionar solidario de las cooperativas en contextos adversos. “En el sur de Córdoba sufrimos sequía y nuestra cooperativa salió con un precio inferior al del año pasado para no dejar tiradas a otras cooperativas y sostener a pequeños productores, al menos para poder confeccionar silajes”, explicó.
Mientras los números oficiales muestran un crecimiento sostenido de la producción nacional y un aumento interanual del 13% en las exportaciones entre enero y noviembre de 2025, con 2.775 millones de litros de leche, desde CONINAGRO y FECOFE advierten que sin políticas que mejoren el precio al productor y frenen la concentración, el récord productivo convive con una crisis silenciosa en el corazón cooperativo de la lechería argentina.



