ECONOMÍA

Inflación 2026: el tomate casi duplicó precio y encabezó la fuerte suba en el rubro alimentos

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Juan Pablo della Villa, referente del ECAS, alertó sobre el combo "mortal" de inflación que conforman la caída del consumo y el aumento de costos.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este martes el primer dato de inflación de 2026. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó un 2,9% mensual, consolidando la tendencia de aceleración de los últimos meses, que culmina con una variación interanual del 32,4%.

Si bien el índice general de inflación se mantuvo por debajo de la barrera del 3%, la mayor preocupación para el Palacio de Hacienda radica en la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas, que escaló un 4,7% a nivel nacional, superando ampliamente el promedio general.

El impacto de las frutas y verduras en la inflación de enero

Dentro de la canasta alimentaria, el comportamiento de los precios estacionales fue el factor determinante. La categoría de Estacionales subió un 5,7%, impulsada casi exclusivamente por los saltos en los precios de frutas y verduras.

De acuerdo con el desglose del informe, estos fueron los movimientos más significativos de la inflación de enero 2026:

  • Frutas: Registraron un alza del 6,3%.
  • Verduras, tubérculos y legumbres: Tuvieron un incremento del 5,4%.
  • Casos extremos: Se destacaron subas alarmantes en productos específicos como el tomate, cuyo precio prácticamente se duplicó en treinta días, y la lechuga, que aumentó un 21,1%. La manzana deliciosa también sufrió un ajuste del 18,6%.

Juan Pablo della Villa, referente de la Empresa Cooperativa de Alimento Soberano (ECAS) y de la Federación por la Soberanía, dio a ANSOL su punto de vista sobre la suba particular del tomate: «Hay un intento de recuperación por parte de los productores porque en todo diciembre no subió nada el precio del tomate y hay una inflación sostenida en los costos de producción (servicios, insumos, energía, impuestos). Entonces, en el primer momento en que bajó la cantidad de kilos de tomates en el mercado -por una cuestión de recambio-, se intentó subir el precio para recuperar la pérdida de rentabilidad en la producción«.

En el mismo sentido, Della Villa continuó: «Medir la inflación en el marco de la fruta y la verdura es complejo porque las curvas son por momentos muy rápidas y están vinculadas a distintos factores, que pueden ser hasta climáticos. En este caso, lo del tomate tuvo que ver con un intento de recuperar parte de lo que se viene perdiendo, lo cual está vinculado al aumento escondido y estructural en la producción y, como contracara, la caída de precios producto del derrumbe del consumo, que genera una suerte de ecuación mortal para sostener un emprendimiento productivo porque gastás más de lo que recibís».

A modo de conclusión, el referente de ECAS planteó: «La caída abrupta del consumo lastima fuertemente el precio de los alimentos, pensándolo desde el productor, no del consumidor, que lógicamente siempre va a festejar la caída del precio. Pero si pensamos estructuralmente es necesario que el precio suba para que al productor le permita vivir y se coloque en un lugar que, al mismo tiempo, sea accesible para el consumidor. Pero eso tiene que ver con el poder adquisitivo, con las bajas de los costos de la producción, con la generación de soberanía en términos de insumos, semillas, etc., con la baja de los costos de la energía y con el aumento del consumo«.

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Alimentos: entre la carne y los productos frescos

El rubro alimentario no solo se vio afectado por lo estacional. La carne y sus derivados mostraron un avance del 4,8%, sumando presión a una canasta que ya venía golpeada.

En contraposición, ciertos productos de consumo masivo actuaron como un leve «freno» para que el índice de alimentos no fuera aún mayor. El arroz blanco, el vino común y algunos lácteos como el queso cremoso registraron variaciones inferiores al 1%, reflejando una dinámica de precios muy heterogénea dentro del mismo sector.

Disparidades regionales

El impacto de la comida no fue uniforme en todo el país. El Gran Buenos Aires (GBA) fue la zona más castigada por el encarecimiento de la canasta básica, con un aumento en alimentos del 5,1%. En el otro extremo, la región de la Patagonia mostró una suba más moderada en este rubro, situándose en el 3,4%.

CategoríaVariación Mensual (Nacional)
Nivel General IPC2,9%
Alimentos y Bebidas4,7%
Frutas6,3%
Verduras5,4%
Carnes4,8%

Análisis del escenario

Este reporte de enero marca el registro mensual más alto de los últimos ocho meses. La salida de productos frescos de la estabilidad que habían mostrado en el invierno de 2025 pone en alerta los planes oficiales de desinflación; especialmente, considerando que la inflación núcleo (que excluye regulados y estacionales) se ubicó en un 2,6%.

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