
La Corporación Mondragón inauguró en Álava una nueva serrería de gran escala orientada al procesamiento industrial avanzado de madera, en una operación que ya es considerada una de las inversiones forestales más importantes realizadas en el sur europeo durante los últimos años.
La planta, ubicada en el polígono de Lantarón, fue impulsada a través de la cooperativa maderera del grupo y busca convertir a Euskadi en un nodo estratégico para la transformación industrial forestal. Según informó la prensa vasca, el complejo tendrá capacidad para procesar cientos de miles de metros cúbicos anuales de madera y funcionará con elevados niveles de automatización y eficiencia energética.
La escala del proyecto resulta particularmente significativa porque el sector forestal europeo atraviesa una profunda transformación vinculada a la transición ecológica, construcción sostenible y sustitución de materiales contaminantes.
La apuesta de Mondragón no apunta únicamente al mercado tradicional de madera aserrada. En el marco de su expansión estratégica regional, el verdadero objetivo parece estar en segmentos industriales de mayor valor agregado: biomateriales, construcción industrializada, madera técnica y soluciones sostenibles para arquitectura e industria.

La madera vuelve al centro de la economía europea
Durante décadas, gran parte de Europa relegó la industria forestal pesada frente a sectores considerados tecnológicamente más avanzados. Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar aceleradamente en los últimos años.
La presión climática, las nuevas regulaciones ambientales y la necesidad de descarbonizar sectores intensivos en emisiones devolvieron protagonismo a la madera industrial. Actualmente, la construcción representa cerca del 37% de las emisiones globales de carbono vinculadas a energía y materiales. El cemento y el acero aparecen entre los principales responsables.
Por eso, la Unión Europea comenzó a promover materiales alternativos de menor impacto ambiental. La madera estructural y los sistemas industrializados de construcción en madera emergen ahora como uno de los sectores con mayor proyección de crecimiento.
Según estimaciones de consultoras europeas especializadas, el mercado continental de construcción en madera podría duplicarse antes de 2035, impulsado por edificios de bajas emisiones, viviendas industrializadas y políticas climáticas urbanas.
Ese crecimiento ya genera una fuerte competencia industrial. Países nórdicos como Suecia y Finlandia dominan históricamente buena parte del negocio europeo de madera técnica y biomateriales. Austria y Alemania también avanzaron fuertemente en industrialización forestal.
Ahora el País Vasco intenta posicionarse dentro de esa nueva economía verde industrial.

Mondragón busca entrar en la bioeconomía industrial
La nueva serrería permite leer una transformación más amplia dentro del ecosistema cooperativo vasco. Durante décadas, Mondragón fue identificado principalmente con industria metalúrgica, componentes industriales, automatización y manufactura avanzada. Sin embargo, la corporación viene ampliando su presencia en sectores ligados a la transición energética, sostenibilidad y economía circular.
La apuesta forestal se inserta precisamente en esa evolución estratégica. La bioeconomía aparece hoy como uno de los grandes objetivos industriales europeos. Bruselas impulsa desde hace años políticas destinadas a reemplazar materiales fósiles por recursos renovables en construcción, embalaje, química y energía. La madera industrial ocupa un lugar central en esa estrategia.
La Comisión Europea estima que la bioeconomía ya genera más de 2 billones de dólares anuales dentro del bloque y emplea a aproximadamente 17 millones de personas entre agricultura, biomateriales, forestación e industria asociada. Mondragón parece buscar una posición relevante dentro de ese escenario. Pero el aspecto más interesante del proyecto es que combina tradición industrial cooperativa con automatización avanzada.
La automatización resulta fundamental porque el negocio forestal europeo enfrenta presiones crecientes de competitividad internacional. Canadá, Estados Unidos y Rusia siguen siendo actores dominantes en producción forestal global, mientras China amplía la capacidad de transformación industrial.
Para competir desde Europa occidental, las empresas necesitan combinar eficiencia energética, automatización y cercanía logística con mercados de consumo.
Ahí aparece una de las ventajas estratégicas de Euskadi. El País Vasco mantiene una ubicación privilegiada para abastecer mercados españoles, franceses y europeos occidentales. Además, posee una larga tradición industrial y una infraestructura logística consolidada.
La incorporación de tecnología avanzada permite además optimizar el rendimiento de materia prima, reducir desperdicios y mejorar trazabilidad ambiental, aspectos cada vez más valorados por clientes industriales y constructoras europeas.



