
Tres actores del universo cooperativo Mondragón dentro del País Vasco, se abrieron paso fuertemente dentro del debate energético a través de Mondragón Unibertsitatea. Para la corporación española cooperativa más grande del mundo, la innovación y el desarrollo tecnológico es prioridad. Y la climatización no escapa a esa necesidad.
Durante años, buena parte del debate energético europeo estuvo concentrado en electricidad renovable, movilidad eléctrica y descarbonización industrial pesada. Sin embargo, la climatización comenzó a ganar protagonismo silenciosamente. La calefacción, refrigeración y secado industrial representan actualmente uno de los principales desafíos energéticos globales.
Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, los sistemas de climatización y refrigeración consumen aproximadamente el 20% de la electricidad mundial y generan cerca del 10% de las emisiones globales de CO₂ indirectas. En este sentido, Europa enfrenta además un problema estructural adicional: la necesidad de sustituir tecnologías basadas en gases fluorados y combustibles fósiles antes de 2035 para cumplir los objetivos climáticos comunitarios.
Así es como parece el nuevo acuerdo firmado entre Mondragon Unibertsitatea, Domusa Teknik y Kide, tres actores relevantes del ecosistema industrial cooperativo vasco. La alianza busca desarrollar investigación aplicada y formación especializada en climatización, refrigeración industrial y secado tecnológico.
Aunque presentado inicialmente como un convenio académico-industrial, el movimiento tiene una dimensión estratégica mucho más profunda: muestra cómo el cooperativismo industrial vasco intenta posicionarse en sectores tecnológicos directamente ligados a la transición energética europea.

Mondragón: el cooperativismo fabril clásico a la ingeniería climática avanzada
A diferencia de otras experiencias industriales europeas que dependen exclusivamente de subsidios públicos o capital financiero externo, el ecosistema Mondragón desarrolla un modelo basado en integración cooperativa, transferencia tecnológica y formación aplicada.
La Escuela Politécnica Superior de Mondragon Unibertsitatea cumple un rol clave dentro de ese esquema. La universidad mantiene una relación estructural con el tejido industrial cooperativo y trabaja desde hace años en investigación aplicada vinculada a automatización, energía, fabricación avanzada y sostenibilidad industrial.
El acuerdo con Domusa Teknik y Kide profundiza precisamente esa lógica. Domusa Teknik, integrada en la Corporación Mondragón desde 1999, es una cooperativa industrial especializada en soluciones de climatización, calefacción y aerotermia con presencia comercial en más de 30 países. La empresa fabrica bombas de calor, sistemas híbridos, biomasa y soluciones energéticas orientadas a la eficiencia térmica.
Kide, por su parte, es una de las cooperativas industriales más relevantes de Euskadi en refrigeración industrial y equipamiento frigorífico. La empresa desarrolló en los últimos años fuertes inversiones en refrigeración sostenible y adaptación a las nuevas normativas europeas F-Gas, que restringen el uso de refrigerantes contaminantes.
La combinación de ambos perfiles industriales con la capacidad investigativa de Mondragon Unibertsitatea permite construir un ecosistema particularmente competitivo para un sector que atraviesa cambios tecnológicos acelerados.

La guerra tecnológica del frío ya comenzó
La relevancia del acuerdo no se entiende completamente sin observar el contexto global. La refrigeración industrial y la climatización viven actualmente una transformación comparable a la electrificación automotriz. Nuevas regulaciones ambientales, incremento del costo energético y presión climática obligan a reformular tecnologías históricas.
Europa avanza en restricciones progresivas sobre hidrofluorocarbonos, gases utilizados masivamente en refrigeración tradicional y considerados altamente contaminantes.
El reglamento europeo F-Gas prevé reducciones drásticas en el uso de estos gases durante la próxima década, obligando a fabricantes y operadores industriales a migrar hacia sistemas más eficientes y sostenibles. Ese cambio mueve miles de millones de euros.
El mercado global de climatización inteligente y refrigeración industrial superó los 300.000 millones de dólares en 2025 y mantiene tasas de crecimiento anual cercanas al 7%, impulsadas por automatización, eficiencia energética y nuevas exigencias ambientales.
Dentro de ese escenario, las tecnologías térmicas avanzadas se convirtieron en un área crítica de innovación industrial. La investigación sobre nuevos sistemas de almacenamiento térmico, refrigeración de bajo consumo y materiales de alta eficiencia energética aparece hoy como uno de los segmentos más dinámicos de la ingeniería aplicada.

Euskadi y Mondragón como polo europeo de innovación energética
El acuerdo también se inserta en una política industrial más amplia impulsada por el País Vasco. Euskadi viene desarrollando desde hace años una estrategia de especialización inteligente basada en fabricación avanzada, energía y tecnologías limpias. La región concentra uno de los ecosistemas industriales más densos del sur de Europa y mantiene niveles de inversión industrial superiores al promedio español.
Actualmente, la industria representa aproximadamente el 24% del PIB vasco, muy por encima de otras regiones europeas donde la desindustrialización avanzó con mayor intensidad. El gobierno vasco y los centros tecnológicos regionales consideran que la transición energética puede convertirse en una oportunidad de reindustrialización tecnológica.
Por eso, sectores como hidrógeno, almacenamiento energético, climatización eficiente y refrigeración sostenible comenzaron a recibir creciente apoyo institucional y empresarial.
Mondragón aparece como uno de los principales actores de esa estrategia. Pero el aspecto más interesante del caso es que el cooperativismo vasco no participa únicamente como proveedor industrial, sino también como generador de conocimiento y formación especializada.
Ese modelo de articulación entre universidad, empresa y territorio constituye una de las mayores fortalezas del ecosistema cooperativo vasco.



