Suspensiones de cooperativas: una mutual informática lanzó herramientas para asistir al sector

¿Cómo puede ayudar la tecnología a una cooperativa o mutual que necesita conocer su situación registral frente a una resolución administrativa que contiene miles de entidades y anexos? ¿De qué manera se puede transformar información pública, pero difícil de interpretar, en herramientas accesibles para quienes integran el movimiento asociativo? A partir de esas preguntas, la Mutual de lxs Trabajadorxs de la Informática y el Conocimiento (MIT) puso en marcha dos plataformas digitales para acompañar a las organizaciones alcanzadas por las recientes medidas del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).
La iniciativa surgió luego de la Resolución 2076/2026, que dispuso la suspensión de autorizaciones para funcionar de miles de cooperativas y mutuales, y de su posterior rectificación mediante la Resolución 2237/2026. Esta última sustituyó los anexos I y II de la norma original, con cambios en los listados de entidades alcanzadas: según datos de la MIT, de las 9.083 organizaciones incluidas inicialmente, 8.768 quedaron suspendidas en los anexos corregidos.
En ese escenario, la MIT desarrolló recursos para que las entidades pudieran consultar los cambios entre ambos listados y comprender mejor su situación. La propuesta no se limita a una herramienta de consulta: forma parte de un trabajo sostenido de producción de información, seguimiento normativo y acompañamiento al cooperativismo y mutualismo.
“Desde el nacimiento de la mutual, hace casi tres años, que venimos trabajando en darle herramientas de información al sector cooperativo y mutual. Esto en la mutual se llama Trama Normativa, que es un grupo de trabajo sobre el tema”, explicó a ANSOL Leandro Monk, presidente de la entidad y uno de los referentes de la economía social tecnológica en Argentina.

De los anexos del Boletín Oficial a herramientas accesibles
Entre las iniciativas impulsadas por la MIT se encuentra una plataforma que permite comparar los anexos originales de la Resolución 2076/2026 con los corregidos por la Resolución 2237/2026. De esta manera, las cooperativas y mutuales pueden rastrear con mayor facilidad si aparecen en los nuevos listados, si continúan incluidas o si dejaron de figurar.
La herramienta está disponible en este sitio de consulta de diferencias entre los anexos del INAES.
La mutual también presentó una experiencia interactiva titulada “Un juego de supervivencia”, construida sobre el padrón de 8.768 entidades que integran los anexos corregidos. La propuesta utiliza recursos lúdicos para acercar al público la información y las situaciones que atraviesan las organizaciones frente a los procedimientos de fiscalización del INAES.
Estas iniciativas se suman a otras tareas que la MIT desarrolla desde su creación. Monk señaló que la entidad, por ejemplo, también realiza un seguimiento presupuestario del INAES y mencionó la elaboración de dos informes durante el último año sobre las políticas del organismo y del Gobierno nacional hacia el cooperativismo.
En relación con las últimas medidas, agregó que pusieron a disposición estas herramientas para identificar las diferencias entre la resolución original y la rectificatoria, de modo que las entidades puedan conocer si están alcanzadas por alguno de los anexos.
Información para decidir y actuar a tiempo
La velocidad de respuesta fue uno de los desafíos del trabajo. Entre la publicación de una resolución y la necesidad de que cada organización pueda determinar cómo la afecta existe una distancia que no siempre es sencilla de recorrer. Los anexos del Boletín Oficial contienen información administrativa y jurídica que requiere conocimientos específicos para ser interpretada.

“Son desafíos importantes poder disponibilizar lo más rápido posible herramientas para que el movimiento cooperativo y mutual pueda decidir y actuar de manera informada, porque el Boletín Oficial y sus anexos son material de lectura de especialistas en leyes, pero bastante opaco para el público general”, explicó Monk.
Para el dirigente, una parte del problema está en la distancia entre el lenguaje administrativo del Estado y las necesidades cotidianas de las organizaciones. Por eso, consideró que los organismos públicos también deberían asumir la tarea de hacer más comprensible la información que producen.
“Nosotros de vuelta seguimos reclamando que el INAES, en su política de promoción, pueda traducir la manera de hablar que tiene el Estado, que es de manera legal y con resoluciones administrativas, para que la gente del movimiento, las personas que participan del movimiento cooperativo y mutual, pueda entender de manera fácil”, planteó.
En ese sentido, Monk sostuvo que la MIT decidió desarrollar sus propias herramientas para que las entidades no pierdan tiempo en la búsqueda y el procesamiento de información. “Trabajar contrarreloj siempre es un desafío y lo estamos haciendo porque el desafío es que el movimiento cooperativo no pierda tiempo y tenga la información para decidir”, afirmó.
La experiencia expresa una forma de ayuda mutua entre organizaciones: una entidad aporta conocimientos y capacidades tecnológicas para resolver una dificultad que atraviesa a muchas otras. En lugar de que cada cooperativa o mutual deba interpretar individualmente cientos de páginas de información administrativa, el trabajo colectivo permite procesar los datos y ponerlos a disposición del conjunto.
Inteligencia artificial y transformación digital: un desafío asociativo
El caso de la MIT también abre una discusión más amplia sobre el acceso del cooperativismo y mutualismo a las nuevas tecnologías. El procesamiento de grandes volúmenes de información y las herramientas de inteligencia artificial pueden facilitar tareas administrativas, mejorar la capacidad de análisis y aportar elementos para tomar decisiones con mayor información.

Sin embargo, Monk advirtió que el acceso a estas tecnologías no depende solamente de su disponibilidad. También plantea desafíos económicos y de gobernanza, porque su desarrollo y funcionamiento requieren inversiones importantes y suelen concentrar capacidades en pocos proveedores.
“El acceso a herramientas de tecnología e IA, que catalogo como unas herramientas más dentro de la transformación digital, nos da muchas capacidades de información para poder decidir con conciencia. Es un desafío importante, y es asociativo”, sostuvo.
Para el presidente de la MIT, la discusión tiene antecedentes en otros servicios e infraestructuras que también requirieron grandes inversiones para llegar a la población. “La problemática de la IA es de capital intensivo, como lo fue la generación de luz, electricidad, telefónica, donde las soluciones asociativas de cooperativas de usuarios parecen ser una opción para poder acceder, con injerencia en la gobernanza que uno está usando y confianza de que el proveedor es uno mismo”, explicó.
Desde esa perspectiva, el cooperativismo puede explorar modelos colectivos para acceder a herramientas tecnológicas, participar en las decisiones sobre su funcionamiento y construir alternativas que no dependan exclusivamente de proveedores externos. “Por eso el desafío asociativo es mayúsculo”, concluyó Monk.
La experiencia de la MIT muestra cómo los conocimientos de la industria informática y la ciencia de datos pueden ponerse al servicio de una necesidad compartida por el movimiento cooperativo y mutual. En un escenario de creciente complejidad normativa, la producción colectiva de información, su procesamiento y su distribución accesible también constituyen formas concretas de cooperación.



