
En el corazón de Parque Patricios, la Cooperativa de Trabajo Bachillerato Popular Raymundo Gleyzer Ltda. fue el escenario de un encuentro para desandar los desafíos del mundo del trabajo en la Argentina actual. La cooperativa expresa un espacio de integración territorial, que incluye al Bachillerato Popular, como propuesta educativa para adolescentes y adultos, propositiva y transformadora, que a su vez forma parte también de la Red de Bachilleratos Populares de la UTEP.
La jornada no solo se centró en la resistencia frente a las políticas de ajuste, sino en la capacidad de las organizaciones sociales y la comunicación popular para gestar propuestas políticas sólidas. En un contexto donde el modelo económico muestra signos de agotamiento, la articulación entre la formación pedagógica y la organización gremial surge como un puente necesario para el campo social, solidario y popular.
El debate partió de una premisa crítica: la necesidad de una mirada moderna que abandone la nostalgia y se asiente en la realidad de los millones de trabajadores que hoy permanecen fuera del sistema formal. Los expositores coincidieron en que la fragmentación del mercado laboral, que mantiene estancado el empleo registrado desde la década de 1970, exige nuevas categorías de pensamiento y acción que el cooperativismo de trabajo y las escuelas autogestionadas vienen practicando en los territorios, integrando la experiencia de espacios que forman parte del Movimiento de Educación Popular.

Formar para la soberanía: La pedagogía del trabajo en el Gleyzer
Para Natalia Corral Vide, integrante del equipo de coordinación del Bachillerato Popular Raymundo Gleyzer, la educación no puede estar escindida de la realidad material de sus estudiantes. Por ello, la institución definió al «Trabajo» como el eje transversal de su propuesta pedagógica para este ciclo. Al respecto, Corral Vide sostuvo que entienden al trabajo como una preocupación que atraviesa la realidad de los jóvenes y adultos del país, lo que obliga a la escuela a intervenir de manera activa.
«Tenemos el desafío de construir el sentido de la escuela, que no sea funcional al mundo productivo sino que nos permita pensarnos, liberarnos y poder elegir. La radio nos hace recuperar el valor de la palabra», afirmó la referente.
En su visión, la incorporación de la orientación en Comunicación es un acto político: «Es importante no resignarse a trabajos que no son los que nos gustaría elegir. Tener el sindicato acá presente puede ayudarnos a pensar el trabajo en este área y los derechos de sus trabajadores».
El encuentro permitió profundizar en cómo la comunicación social resulta una herramienta clave para el armado de propuestas políticas desde los barrios.


Modernización de derechos y proyecto político
Por su parte, Agustín Lecchi, Secretario General del SiPreBA, aportó la visión sindical sobre la transformación del sector. El dirigente fue tajante al señalar que el mundo y el país no son los mismos que hace 80 años y que, en consecuencia, las leyes deben actualizarse. «Ni siquiera la ley de medios está en consonancia con la realidad del trabajo actual en el mundo de la comunicación», advirtió Lecchi, quien además defendió la necesidad de una reforma de modernización que otorgue nuevos derechos para quienes aún no los tienen, incluso dentro del sector cooperativo y de la economía popular.
Lecchi subrayó que el sindicato hoy representa tanto al sector privado y público como a las cooperativas, compartiendo una reivindicación común. Sobre el horizonte político, fue claro: «Creemos que es un año donde el modelo económico del gobierno muestra sus signos de agotamiento. Creemos que es momento de pensar no solo en la lucha que damos todos los días para sostener nuestros espacios, sino también cómo podemos construir un proyecto para después del gobierno de Milei. Estos encuentros son para eso. La articulación tiene que ser política».

El desafío de los 12 millones de trabajadores excluidos
Jonathan Thea, dirigente político y referente del Movimiento Evita, profundizó sobre la crisis estructural del empleo en Argentina aportando datos concretos sobre la informalidad. Thea destacó que el cuadro general de los trabajadores es de una precariedad profunda que no es nueva, sino que se arrastra desde hace años. Su intervención puso el foco en la necesidad de integrar a la masa de trabajadores que hoy sostiene la economía desde la autogestión sin marcos de protección legal.
«Nuestro espacio político tiene que discutir cómo darle derechos a esos 12 millones de trabajadores que no los tienen», sentenció Thea, vinculando esta urgencia con la necesidad de una política social y económica específica para el sector. El dirigente remarcó que el reconocimiento de esta fuerza laboral es el primer paso para una reorganización del campo popular que logre amalgamar el crecimiento productivo con la justicia social.

El cierre del encuentro reforzó la idea de que la comunicación y la educación popular son herramientas de disputa. La experiencia del Bachillerato Raymundo Gleyzer demuestra que la organización colectiva es la única vía para enfrentar un contexto que, en palabras de Lecchi, «tira para que las organizaciones no existan». La construcción de sentido desde las aulas sigue siendo el motor para imaginar un futuro donde el trabajo sea, efectivamente, un espacio de realización y no de mera subsistencia.



