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Coleme busca la continuidad y reincorpora 4 trabajadores en un nuevo proceso productivo

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La cooperativa láctea más antigua de Uruguay, Coleme, debió votar recientemente su cierre y concurso por crisis financiera, pero un acuerdo de arrendamiento a contrarreloj le da un respiro en las góndolas.

Fundada en 1932 en el departamento de Cerro Largo, la Cooperativa de Leche de Melo (COLEME) es una institución clave para el cooperativismo uruguayo. Nació incluso antes que Conaprole, el gigante del sector cooperativo lácteo uruguayo, y durante casi un siglo fue el motor de la cuenca lechera del este del país y un bastión de la soberanía alimentaria local.

Sin embargo, tras un prolongado declive estructural, Coleme llegó a un punto crítico en las últimas semanas. Situación que tiene medida de comparación con la situación de la histórica cooperativa láctea SanCor en Argentina, y de otras cooperativas lácteas en la región.

El colapso y la asamblea límite

La primera gran novedad sacudió al sector a principios de junio: ante una deuda creciente y una pérdida dramática de tamberos (pasó de tener más de 70 productores remitentes a solo 12 activos), la asamblea de Coleme votó el cierre y la presentación a concurso de acreedores.

La planta de Coleme procesaba actualmente apenas 7.000 litros diarios, muy lejos de sus capacidades históricas, lo que hacía inviable sostener la estructura y los puestos de trabajo. Mientras Conaprole intervenía para asegurar el recibo físico de la leche de los productores que quedaban en la cuenca, las persianas de la histórica fábrica parecían bajarse definitivamente.

Una segunda oportunidad para Coleme: el acuerdo con Urulact

Cuando el panorama era irreversible para las 30 familias dependientes de la planta, surgió una alternativa de rescate comercial inmediato para Coleme:

Arrendamiento temporal: La empresa Urulact (que opera en Canelones y era compradora de Coleme) firmó un contrato de alquiler de la planta por 90 días.

Retorno a las góndolas: El acuerdo permite reanudar parcialmente la actividad, la distribución de leche y, sobre todo, mantener viva la marca histórica en el mercado.

El rol del consumidor: Desde Urulact señalaron que la continuidad a largo plazo dependerá críticamente de que los consumidores uruguayos sigan eligiendo los productos Coleme en el supermercado durante esta tregua judicial.

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