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Cooperativa AMAO inauguró una usina láctea y una sala de producción en la Cuenca Abasto Sur de Buenos Aires

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Con la apertura de la Usina Láctea de la Agricultura Familiar en Álvarez Jonte y la habilitación de una nueva PUPAA en Vieytes, las familias tamberas organizadas en la cooperativa AMAO consolidan el agregado de valor en origen, el arraigo de la juventud rural y el protagonismo de las mujeres.

El pasado 10 de junio quedó marcado como una jornada histórica para la ruralidad organizada de la Cuenca Abasto Sur de la provincia de Buenos Aires. La Cooperativa de Trabajo Amanecer Organizado Ltda. (AMAO), integrada por familias de tamberos, inauguró en simultáneo dos infraestructuras clave para la región: la Usina Láctea de la Agricultura Familiar en el paraje Álvarez Jonte y la habilitación de una nueva Pequeña Unidad Productiva Alimenticia Artesanal (PUPAA) en la localidad de Vieytes.

Ambos hitos representan un salto de escala estratégico para el asociativismo lácteo de la provincia de Buenos Aires, permitiendo que los pequeños productores de la región deprimida del Salado dejen de ser solamente entregadores de materia prima a las grandes industrias concentradas, para convertirse en procesadores de sus propios alimentos.

AMAO: tecnología local que rompe con la concentración

La nueva Usina Láctea en Álvarez Jonte (partido de Punta Indio) tiene como objetivo central la pasteurización y el ensachetado de leche fluida en origen. Utilizando tecnologías adaptadas para la baja escala, muchas de ellas desarrolladas en conjunto con institutos de ciencia y técnica como el INTA, la planta garantiza la inocuidad y la máxima calidad agroalimentaria sin perder la identidad del circuito de proximidad.

«Poder pasteurizar en el territorio es la diferencia entre resistir en el campo o desaparecer. Históricamente, el tambero familiar estuvo sujeto a los precios de cartel y a los plazos de las grandes empresas que retiran la leche. Con la usina propia, el valor queda en la cooperativa y se redistribuye entre las familias trabajadoras«, explicaron desde la cooperativa AMAO durante la jornada de inauguración.

Por su parte, la flamante sala de producción bajo la figura de PUPAA en Vieytes (partido de Magdalena) permitirá formalizar y potenciar la elaboración artesanal de derivados lácteos de alto valor, como dulce de leche, quesos, ricota y yogures. Esta habilitación provincial abre canales directos de comercialización en ferias populares, mercados de cercanía y redes de consumo solidario.

Educación para el arraigo y perspectiva de género

La consolidación de este polo productivo y cooperativo de AMAO no se explica de manera aislada, sino a través de una densa red de cogestión comunitaria. En ese entramado, el Centro Educativo para la Producción Total (CEPT N° 29) de la zona juega un rol fundamental.

La sinergia entre AMAO y la institución educativa de alternancia garantiza que las y los jóvenes rurales encuentren en sus comunidades opciones reales de formación profesional y empleo digno, frenando el histórico éxodo rural hacia las periferias urbanas.

A su vez, la puesta en marcha de estas unidades productivas contó con un fuerte impulso de género a través del programa cooperativo «Organizadas y en Red«. El financiamiento y el acompañamiento de este espacio permitieron dotar a las salas de maquinaria específica, señalética adaptada e insumos fundamentales, poniendo en valor el rol histórico de las mujeres de la agricultura familiar, quienes lideran tanto la gestión administrativa como las tareas de valor agregado en las cuencas lecheras.

Del productor a la mesa de los barrios

La doble inauguración consolida un modelo alimentario alternativo en un contexto económico complejo. Al suprimir los eslabones especulativos de la intermediación y los costos de logística de las grandes corporaciones, la Cooperativa AMAO demuestra que es posible sostener un precio justo para el productor y, al mismo tiempo, garantizar lácteos frescos, sanos y accesibles para los comedores escolares y las familias de la región.

Con la Usina Láctea y la PUPAA en marcha, la agricultura familiar del Abasto Sur planta bandera con AMAO: la soberanía alimentaria no es una consigna abstracta, sino una realidad concreta que se construye con organización cooperativa, arraigo local y valor agregado en el propio territorio.

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