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Mondragón vuelve a apostar por la biotecnología: la cooperativa Erreka rescata a MicroLIQUID

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La decisión de la cooperativa Erreka, integrada en la Corporación Mondragón, de adquirir los activos de la biotecnológica vasca MicroLIQUID después de su cierre por parte de la multinacional estadounidense propietaria marca mucho más que un salvataje empresarial. El movimiento reabre el debate sobre soberanía tecnológica, relocalización industrial y capacidad del cooperativismo para sostener sectores de alto valor agregado.

La cooperativa Erreka, con sede en Antzuola y perteneciente a la Corporación Mondragón, decidió adquirir y relanzar MicroLIQUID, una empresa biotecnológica de Arrasate especializada en tecnologías de microfluídica aplicada a laboratorios, diagnóstico y automatización científica. La compañía había sido cerrada recientemente por su propietaria estadounidense, en medio de un proceso de reorganización internacional.

Erreka actuó con rapidez para quedarse con los activos y evitar la desaparición definitiva de la firma tecnológica.Aunque la operación todavía no expuso públicamente todos sus detalles financieros, el movimiento tiene una relevancia industrial considerable porque preserva capacidades tecnológicas desarrolladas durante años en el ecosistema cooperativo e industrial de Gipuzkoa.

La adquisición también refleja un fenómeno cada vez más visible en Europa: la necesidad de evitar que empresas innovadoras nacidas en ecosistemas locales terminen absorbidas, desmanteladas o relocalizadas por grupos multinacionales que priorizan estrategias globales de corto plazo.

MicroLIQUID trabajaba en sistemas de microfluídica, una tecnología considerada crítica dentro de la industria biomédica y farmacéutica. Este tipo de plataformas permite manipular fluidos microscópicos en dispositivos altamente precisos, utilizados en diagnósticos rápidos, investigación genética, análisis clínicos y automatización de laboratorios.

En los últimos años, la microfluídica se convirtió en uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro del mercado global de biotecnología. Distintos estudios internacionales estiman que el mercado mundial de microfluídica superará los 50.000 millones de dólares antes de 2030, impulsado por el crecimiento de la medicina personalizada, los test rápidos y la automatización de procesos científicos.

biotecnología Erreka

Mondragón, Erreka y la apuesta por sectores tecnológicos de alto valor agregado

La operación encabezada por Erreka no puede analizarse de manera aislada. Forma parte de una estrategia más amplia de Mondragón de desarrollar lineamientos de soberanía tecnológica para posicionarse en sectores industriales de mayor complejidad tecnológica.

La Corporación Mondragón es actualmente el principal grupo cooperativo industrial del mundo. Reúne más de 80 cooperativas, opera en decenas de países y emplea a aproximadamente 70.000 personas. Su facturación anual supera los 12.000 millones de dólares y mantiene una fuerte presencia en industria, finanzas, distribución y conocimiento.

Aunque históricamente Mondragón se consolidó en sectores manufactureros tradicionales; componentes industriales, automoción, bienes de equipo y electrodomésticos, durante la última década el grupo profundizó sus inversiones en automatización, digitalización, robótica, salud y tecnologías avanzadas.

En ese escenario, el rescate de MicroLIQUID aparece alineado con una lógica industrial concreta: retener conocimiento estratégico y capacidades científicas dentro del ecosistema cooperativo vasco.

La operación también evidencia un rasgo distintivo del cooperativismo industrial vasco frente a otros modelos empresariales europeos. Mientras numerosos grupos privados tienden a deslocalizar operaciones o abandonar divisiones no rentables en el corto plazo, Mondragón suele priorizar mecanismos de reconversión, integración y preservación del empleo tecnológico.

Ese enfoque ya se había visto en anteriores procesos internos del grupo, especialmente después de la crisis de Fagor Electrodomésticos en 2013. Desde entonces, Mondragón reforzó políticas de intercooperación, relocalización laboral y diversificación tecnológica.

Erreka biotecnología

El peso creciente de la biotecnología en Europa y el factor cooperativo

La reactivación de MicroLIQUID ocurre además en un momento particularmente sensible para la industria europea. La Unión Europea viene impulsando desde la pandemia una estrategia de autonomía industrial en sectores considerados críticos: salud, biotecnología, semiconductores, energía y digitalización.

Durante la crisis sanitaria del COVID-19 quedó expuesta la enorme dependencia europea respecto de cadenas globales de suministro vinculadas a productos médicos, reactivos, equipamiento de laboratorio y tecnologías diagnósticas.

Desde entonces, Bruselas incrementó programas de financiamiento para investigación biomédica y producción tecnológica local. Según datos de la Comisión Europea, el sector biotecnológico europeo emplea actualmente a más de 700.000 personas y moviliza inversiones superiores a los 40.000 millones de dólares anuales en investigación y desarrollo.

España también busca posicionarse en ese escenario. El sector biotecnológico español facturó más de 20.000 millones de dólares en los últimos relevamientos sectoriales y representa aproximadamente el 1,5% del PIB nacional. Euskadi aparece como uno de los polos más dinámicos gracias a su articulación entre industria, universidades, centros tecnológicos y cooperativas.

En el País Vasco funcionan actualmente más de un centenar de empresas biotecnológicas vinculadas a salud, bioingeniería, fabricación avanzada y diagnóstico médico. Muchas de ellas operan articuladas con centros tecnológicos como Tecnalia, CIC bioGUNE o el ecosistema científico de Mondragón Unibertsitatea.

En ese contexto, la continuidad de una empresa especializada como MicroLIQUID adquiere relevancia no sólo empresarial sino también territorial. Cooperativismo industrial frente a la lógica financiera global La historia reciente de MicroLIQUID también refleja tensiones cada vez más frecuentes en la economía global.

Numerosas startups tecnológicas europeas atraviesan un mismo ciclo: nacen en ecosistemas regionales innovadores, desarrollan tecnología competitiva, son adquiridas por grupos internacionales y posteriormente quedan sujetas a decisiones corporativas tomadas fuera del territorio. En muchos casos, esos procesos derivan en cierres, deslocalizaciones o absorciones tecnológicas.

La cooperativa decidió intervenir rápidamente para recuperar activos industriales y preservar conocimiento acumulado. Esa capacidad de reacción resulta significativa porque la velocidad suele ser uno de los principales problemas del cooperativismo cuando enfrenta operaciones industriales complejas.

Sin embargo, Mondragón viene mostrando en los últimos años una evolución importante en términos de agilidad empresarial y expansión internacional.

Erreka, particularmente, experimentó una fuerte diversificación industrial. La cooperativa trabaja en soluciones de acceso automático, polímeros y componentes tecnológicos. En los últimos ejercicios consolidó una expansión internacional con presencia industrial y comercial en distintos mercados.

La incorporación de capacidades vinculadas a biotecnología y microfluídica puede abrir además nuevas oportunidades de integración transversal dentro del ecosistema Mondragón.

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