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CECOSESOLA activó su red solidaria tras el terremoto en Venezuela

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Tras el terremoto que sacudió recientemente el centro-norte de Venezuela, la Red CECOSESOLA se propone asistir a las comunidades afectadas. La organización convirtió sus ferias y cooperativas en centros de acopio y mantuvo en funcionamiento sus operativos de abastecimiento de alimentos.

Las primeras horas posteriores al terremoto en Venezuela estuvieron marcadas por la incertidumbre, la búsqueda de personas afectadas y la organización de la asistencia. En ese escenario, la Red CECOSESOLA, una de las experiencias cooperativas más importantes de América Latina, activó rápidamente su red de apoyo mutuo para colaborar con las comunidades alcanzadas por la emergencia.

A través de sus canales oficiales, la organización anunció la habilitación de centros de acopio distribuidos en distintas ferias y cooperativas de los estados Lara y Yaracuy para recibir alimentos no perecederos, agua potable, medicamentos, artículos de higiene personal, velas, linternas, ropa y calzado en buen estado. La convocatoria apeló a uno de los principios que históricamente caracterizan a la organización: la solidaridad organizada desde la propia comunidad.

La iniciativa se puso en marcha tras el fuerte sismo registrado el 24 de junio, uno de los más intensos registrados en Venezuela en las últimas décadas, que provocó daños materiales en varias regiones del país y movilizó una amplia respuesta de organismos públicos, instituciones, voluntarios y organizaciones sociales.

CECOSESOLA: una red preparada para actuar

La rapidez con la que CECOSESOLA organizó la asistencia no fue producto de una estructura creada para la emergencia. Por el contrario, fue posible gracias a una red comunitaria que lleva casi seis décadas funcionando de manera permanente y que articula cooperativas, asociaciones de productores, servicios de salud, funerarias, espacios comunitarios y ferias de alimentos bajo un modelo de gestión participativa.

Actualmente la organización integra a más de 50 organizaciones comunitarias, reúne alrededor de 20.000 personas asociadas y abastece semanalmente a decenas de miles de familias a través de sus ferias de frutas, verduras y otros productos frescos. A ello se
suman servicios cooperativos de salud, producción agrícola, transporte y previsión social que consolidaron a CECOSESOLA como una de las experiencias más estudiadas del cooperativismo latinoamericano.

Esa infraestructura territorial permitió que, frente a la emergencia, muchos de sus espacios dejaran de funcionar únicamente como centros de abastecimiento para convertirse también en puntos de recepción y organización de ayuda humanitaria.

Solidaridad sin detener la actividad cotidiana

Uno de los aspectos más llamativos de la respuesta organizada por CECOSESOLA fue que la red no suspendió sus actividades habituales.

Mientras avanzaba la campaña solidaria, la organización mantuvo los operativos programados para la distribución de frutas y verduras en distintas ferias comunitarias, garantizando el abastecimiento de alimentos frescos para miles de personas.

En sus publicaciones más recientes, la cooperativa informó la realización de nuevos operativos con precio único para frutas y hortalizas, difundió los puntos de venta habilitados y recordó que el funcionamiento de las ferias continuaba organizándose de
acuerdo con las condiciones de cada comunidad.

Lejos de representar actividades separadas, ambas acciones forman parte de una misma lógica de funcionamiento. La red solidaria y el sistema de abastecimiento cotidiano comparten la misma infraestructura, los mismos espacios comunitarios y una organización construida sobre el trabajo colectivo y la confianza entre quienes participan de ella.

Mucho más que una Red de distribución en Venezuela

Fundada en 1967 en Barquisimeto, CECOSESOLA comenzó como una pequeña organización vinculada a servicios funerarios cooperativos y, con el paso del tiempo, evolucionó hacia una compleja red de economía social que integra producción agrícola,
distribución de alimentos, servicios de salud, ahorro comunitario y múltiples iniciativas de desarrollo local.

Su modelo organizativo también despertó interés internacional por la forma en que toma decisiones. A diferencia de otras cooperativas de consumo tradicionales, la organización funciona en Venezuela mediante amplios espacios de participación, con escasa jerarquización formal y una fuerte apuesta por el consenso, la corresponsabilidad y el apoyo mutuo; articulando distintos espacios con diversos grados de autonomía territorial.

Ese recorrido le valió en 2022 el Right Livelihood Award, conocido como el «Premio Nobel Alternativo«, que reconoció su contribución a la construcción de modelos económicos centrados en las personas y las comunidades.

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