
Buurtzorg fue fundada en 2006 por el enfermero neerlandés Jos de Blok, en un contexto de creciente malestar dentro del sistema de atención domiciliaria de los Países Bajos. Durante 2026 cumplirá veinte años de funcionamiento, un aniversario que encuentra al modelo convertido en referencia internacional dentro de los debates sobre organización sanitaria y cuidados de largo plazo.
En el momento de su creación, buena parte de los servicios de atención domiciliaria neerlandeses funcionaban bajo esquemas altamente burocratizados, con fuerte fragmentación de tareas, múltiples niveles jerárquicos y creciente presión administrativa sobre enfermeras y trabajadores sanitarios.
La lógica dominante buscaba maximizar productividad mediante protocolos estrictos y segmentación extrema del trabajo. Buurtzorg nació precisamente como reacción frente a ese modelo.
La organización comenzó con un principio relativamente simple pero profundamente disruptivo: devolver autonomía profesional a pequeños equipos de enfermería para que pudieran organizar directamente la atención de pacientes sin estructuras administrativas pesadas.
Casi veinte años después, aquella experiencia se transformó en uno de los casos más estudiados dentro del debate internacional sobre sistemas de cuidados.

Miles de trabajadores y una estructura horizontal poco habitual
Actualmente, Buurtzorg cuenta con más de 14.000 trabajadores y opera mediante cientos de equipos autónomos distribuidos en los Países Bajos. Cada grupo de enfermería funciona con altos niveles de autogestión. Los equipos organizan horarios, distribución de tareas, seguimiento de pacientes y buena parte de las decisiones operativas sin supervisión jerárquica tradicional.
La estructura administrativa central es extremadamente reducida para el tamaño de la organización, un aspecto que suele ser señalado como una de las claves de su funcionamiento. Ese modelo horizontal se convirtió en uno de los rasgos más disruptivos de la experiencia neerlandesa, especialmente dentro de un sector históricamente marcado por burocracia creciente y fragmentación laboral.
Uno de los principales argumentos utilizados por Buurtzorg es que la reducción de estructuras administrativas libera tiempo efectivo de cuidado. En numerosos sistemas sanitarios europeos, enfermeras y trabajadores de atención domiciliaria destinan actualmente una parte creciente de sus jornadas a tareas burocráticas, carga de datos y cumplimiento de protocolos administrativos.
Buurtzorg reorganizó parte de ese esquema mediante herramientas digitales simplificadas y equipos pequeños con autonomía operativa. El objetivo entonces no es únicamente reducir costos, sino transformar la lógica misma de la atención.
En lugar de dividir el cuidado en múltiples microtareas realizadas por distintos trabajadores, el modelo busca construir vínculos más estables y continuos entre profesionales y pacientes. Ese enfoque ganó especial relevancia en un contexto donde distintos países europeos enfrentan problemas crecientes de burnout sanitario y dificultades para retener personal de enfermería.

Un modelo que también modificó la discusión económica europea
Europa atraviesa uno de los procesos de envejecimiento poblacional más acelerados del planeta. Según datos recientes de Eurostat, más del 21% de la población de la Unión Europea supera los 65 años y las proyecciones indican que esa proporción continuará creciendo durante las próximas décadas.
Al mismo tiempo, numerosos países europeos enfrentan escasez de personal de enfermería, aumento del agotamiento laboral y dificultades para sostener modelos de atención intensivos en recursos humanos. En ese escenario, experiencias organizativas capaces de mejorar eficiencia sin deteriorar calidad comenzaron a recibir enorme atención política, académica y sanitaria.
Aunque Buurtzorg suele ser presentada desde una perspectiva humanista o comunitaria, su crecimiento también está vinculado a resultados económicos concretos. Diversos estudios realizados en los Países Bajos mostraron que el modelo logró reducir hospitalizaciones innecesarias y mejorar la continuidad de los cuidados domiciliarios.
Algunos análisis incluso sugirieron menores costos generales de atención en comparación con estructuras tradicionales altamente burocratizadas. Parte de esa eficiencia surge precisamente de la autonomía de los equipos.
Buurtzorg opera con menos niveles jerárquicos y estructuras administrativas que las grandes corporaciones sanitarias convencionales, permitiendo redirigir una mayor proporción de recursos hacia la atención directa. En tiempos de presión fiscal creciente sobre los sistemas de bienestar europeos, ese aspecto se volvió especialmente relevante.




