Mundial 2026: Argentina enfrenta a Suiza, el país constituido como una gran cooperativa

El choque Argentina vs Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026 se disputará este sábado 11 de julio y promete ser histórico. Detrás del cruce de fútbol que definirá el pase a la siguiente ronda en Kansas City, el rival del conjunto nacional representa a una nación cuya estructura social, económica y política se consolidó sobre los cimientos de la ayuda mutua. Lejos de las grandes corporaciones y los relojes de lujo que suelen definir su imagen exterior, el país helvético es la tierra del cooperativismo de base.
La realidad cotidiana del ciudadano suizo está atravesada por el modelo asociativo. Casi la totalidad de los 9.000.000 de habitantes de Suiza realizan sus compras de consumo diario en supermercados cooperativos y una gran proporción posee sus cuentas de ahorro en el sistema bancario de propiedad colectiva. El cooperativismo helvético no es una actividad secundaria, sino que constituye el verdadero motor de su economía real, abarcando desde la producción agropecuaria hasta la mayor empresa de autos compartidos y parte de los medios de comunicación públicos de la confederación.
El impacto económico del cooperativismo helvético
En el plano financiero y comercial, la escala del asociativismo suizo es gigantesca. De acuerdo con los datos del registro de comercio del país europeo, actualmente operan unas 8.100 cooperativas activas en territorio suizo. Aunque el número neto de entidades es menor en comparación con otros países de la región, el volumen de asociados y su peso en el Producto Interno Bruto (PIB) demuestra una potencia inigualable.
Los dos gigantes del comercio minorista suizo, Coop y Migros, están organizados como cooperativas y cuentan en conjunto con más de 2.500.000 de miembros (en el caso de Coop) y 2.200.000 de asociados (en el caso de Migros, siendo además el mayor empleador privado del país) en una población de nueve millones de personas. Este fenómeno de consumo cooperativo en el continente europeo comparte paralelismos con el caso de Coop Italia y su informe de tendencias de consumo, que refleja la resiliencia del sector asociativo frente a las cadenas de descuento tradicionales. En el sector financiero, el modelo está liderado por Raiffeisen Suiza, una red cooperativa que agrupa a más de 250 bancos cooperativos autónomos y descentralizados, constituyendo el tercer grupo bancario más importante de la federación. Asimismo, un informe macroeconómico de la federación reveló que las diez cooperativas más grandes de Suiza generaron de manera combinada el 10,6 por ciento de la producción económica total de la nación, consolidando un esquema productivo donde las ganancias se reinvierten en la comunidad.

La «Confederación» y las raíces políticas de los bienes comunes
La vinculación de Suiza con el cooperativismo es anterior a la creación de las sociedades anónimas modernas y se remonta a la propia fundación del Estado. El nombre oficial del país en alemán, Schweizerische Eidgenossenschaft (Confederación Suiza), se traduce literalmente como «Confederación del Juramento», lo que alude a una alianza de auxilio mutuo entre comunidades autónomas. Historiadores locales sostienen que los cantones y municipios suizos no nacieron de la imposición de una corona, sino de la evolución natural de las antiguas corporaciones y sociedades cooperativas que gestionaban bosques, pasturas y agua de manera comunitaria en las zonas montañosas.
Un ejemplo emblemático de esta gestión de bienes comunes ocurrió en el año 1483 en Törbel, cantón de Valais. Allí, los campesinos firmaron un acuerdo cooperativo para regular el uso del agua de riego y las zonas de pastoreo, evitando la sobreexplotación. Este caso fue rescatado por la politóloga estadounidense Elinor Ostrom, quien en el año 2009 se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Economía.
Su trabajo demostró que las comunidades locales pueden gestionar recursos compartidos mediante reglas propias y asamblea democrática, refutando la tesis clásica de la «tragedia de los comunes» que exigía privatización o control estatal absoluto.
Asimismo, esta lógica comunitaria se trasladó al desarrollo urbano a través del modelo de vivienda cooperativa en cesión de uso, libre de especulación inmobiliaria. En Zurich, aproximadamente una de cada cinco viviendas pertenece a una cooperativa, destacándose proyectos como Mehr als Wohnen en el barrio de Hunziker Areal, que alberga a más de 1.200 residentes. En tanto, en Ginebra, la cooperativa CODHA autogestiona más de 800 viviendas para sus 7.000 asociados, consolidando un modelo donde el derecho al hogar prima sobre el negocio, una experiencia analizada recientemente por el Grupo Cooperativo Tangente en su visita de intercambio.
Esta centenaria cultura cooperativista está formalmente protegida y regulada por el Código de Obligaciones de Suiza (Tercera Parte, Título 31), un marco legal de vanguardia internacional. Esta legislación es ampliamente reconocida en el mundo por su flexibilidad y la mínima burocracia estatal que exige para la constitución de nuevas cooperativas, facilitando que los propios ciudadanos se organicen democráticamente bajo la premisa de «una persona, un voto» sin enfrentar barreras administrativas asfixiantes.

Argentina vs Suiza: el cruce de cuartos y los lazos cooperativos
La Selección Argentina buscará su pase a las semifinales este sábado 11 de julio de 2026 a las 22:00 (hora de Argentina) cuando enfrente a Suiza en el Arrowhead Stadium de Kansas City por los cuartos de final del Mundial 2026. El encuentro decisivo, que genera una enorme expectativa en todo el país tras la victoria de la albiceleste por 3-2 ante Egipto en octavos de final y la clasificación helvética tras eliminar a Colombia por penales, contará con transmisión en vivo a través de Telefe, TyC Sports, DSports y la TV Pública, además del streaming por las plataformas Disney+ y Paramount+.
Más allá del cruce táctico en el terreno de juego, el partido invita a reflexionar sobre el peso estratégico del asociativismo en ambos territorios. En la Argentina, el cooperativismo y el mutualismo no se quedan atrás en su influencia cotidiana, representando un motor indispensable para el desarrollo de las economías regionales, la soberanía alimentaria y la provisión descentralizada de servicios esenciales. Con más de 20.000.000 de personas asociadas a cooperativas y mutuales a lo largo y ancho del país, el movimiento nacional comparte con el suizo la convicción de que la gestión colectiva es la herramienta más potente para la generación de empleo genuino, el arraigo y el bienestar comunitario.
Este choque en Kansas City también pone sobre la mesa el debate sobre la naturaleza del deporte y la organización de los propios clubes de fútbol. Frente al avance global de modelos mercantilizados o de privatización bajo las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), en nuestro país rige una tradición asociativa de entidades sin fines de lucro gestionadas por sus asociados. Como bien analiza el especialista Jorge Bragulat sobre Argentina y el modelo de clubes democráticos, en el plano local los clubes con fútbol operan bajo un ADN comunitario muy afín a las cooperativas de trabajo, constituyéndose en el pilar social de cada barrio.
Este sábado, los dirigidos por Lionel Scaloni no solo enfrentarán a un plantel de alta competencia futbolística. En el césped del Arrowhead Stadium, el combinado nacional se medirá con la representación deportiva de un pueblo que hizo del cooperativismo la piedra fundamental de su propia existencia soberana y de su desarrollo diario. En la previa del partido Argentina vs Suiza, cabe destacar la importancia de conocer estos modelos internacionales para potenciar la fuerza de la economía social, solidaria y popular argentina.




