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Monitor Insumo Producto de CONINAGRO: el gasoil subió 58% interanual y presiona el poder de compra de los granos

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El Monitor Insumo Producto de septiembre de 2026 muestra que el combustible, los fletes y la mano de obra encarecieron por encima de los precios de los granos. Mientras la campaña agrícola 2026/27 proyecta una producción récord, la ganadería mejora su capacidad de inversión y la lechería y la yerba mate mantienen relaciones de compra menos favorables.
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El aumento de los costos productivos continúa presionando sobre la rentabilidad del agro argentino. Según el último Monitor Insumo Producto de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO), con datos de septiembre de 2026, el gasoil acumuló una suba interanual del 58%, mientras que los precios de la soja y el maíz aumentaron un 19% y un 9%, respectivamente. La diferencia entre la evolución de los granos y la de los principales costos operativos deterioró el poder de compra de los productores, especialmente en el caso del maíz.

El informe se conoce mientras las proyecciones para la campaña agrícola 2026/27 anticipan un volumen de producción superior al del ciclo anterior. De acuerdo con el relevamiento de precampaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha conjunta de soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada podría alcanzar los 157,9 millones de toneladas, un 0,5% más que los 157,1 millones registrados en la campaña previa.

Para el maíz se proyectan 66 millones de toneladas, un incremento del 3%, mientras que la soja alcanzaría los 53,6 millones, con una suba del 7%. Las perspectivas climáticas asociadas a la presencia de El Niño y una mayor disponibilidad de agua forman parte del escenario considerado para las decisiones de siembra. Sin embargo, las expectativas de una producción elevada conviven con el encarecimiento de insumos y servicios necesarios para llevar adelante la actividad.

Gasoil, fletes y salarios: los costos que más presionan

El Monitor Insumo Producto analiza cuánto producto agropecuario se necesita para adquirir distintos insumos, cubrir costos o realizar inversiones. En esta edición, CONINAGRO compara las relaciones de compra de siete actividades: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba mate. El relevamiento incluye variables como herbicidas, combustibles, transporte, maquinaria y mano de obra, entre otros componentes de la estructura productiva.

En septiembre, la soja registró un precio disponible de 371,1 dólares por tonelada, mientras que el maíz se ubicó en 196,6 dólares por tonelada. Aunque ambos granos aumentaron en la comparación interanual, las subas quedaron por debajo de la registrada por el gasoil, que además se ubicó un 32% por encima de su promedio de los últimos cinco años.

Para comprar un litro de combustible se necesitaron 4,4 kilos de soja, un 33% más que un año atrás y un 23% por encima del promedio quinquenal. En el caso del maíz, el requerimiento ascendió a 8,4 kilos por litro: un incremento interanual del 45% y un nivel un 35% superior al promedio de los últimos cinco años.

El transporte también mostró una evolución desfavorable. El costo de un flete de 300 kilómetros aumentó un 15% interanual. Para cubrirlo se necesitaron 106 kilos de soja, una relación un 7% menos favorable que el promedio histórico. En maíz, el requerimiento llegó a 200 kilos, un 17% por encima de ese promedio.

La mano de obra rural se sumó a la presión sobre los márgenes, con un aumento interanual del 29%. Para cubrir ese costo se necesitaron 2,2 toneladas de soja, un 9% más que un año antes, y 4,1 toneladas de maíz, un 19% más.

Fertilizantes y herbicidas: relaciones de compra diferenciadas

El comportamiento de los insumos agrícolas no fue uniforme. El glifosato alcanzó los 4,7 dólares por litro, con un aumento interanual del 19%, aunque permaneció un 32% por debajo de su promedio histórico. Para adquirir un litro se necesitaron 12,7 kilos de soja, una relación estable respecto del año anterior y un 34% más favorable que el promedio de los últimos cinco años. Para el maíz, el requerimiento fue de 23,9 kilos por litro, un 9% más que un año atrás, pero un 27% inferior al promedio quinquenal.

En cuanto a los fertilizantes, el fosfato monoamónico (MAP) se ubicó en 990,2 dólares por tonelada, con una suba interanual del 4% y un incremento del 2% frente al promedio histórico. Como esos aumentos fueron inferiores a los registrados por los granos, mejoró la relación de compra.

La urea, por su parte, llegó a 624,8 dólares por tonelada, prácticamente sin cambios interanuales y un 15% por debajo de su promedio histórico. Esa evolución favoreció la capacidad de compra del maíz frente a este fertilizante.

Ganadería: mejora el poder de compra para invertir

A diferencia de lo que ocurre con los principales costos de la agricultura, el relevamiento muestra un escenario más favorable para la ganadería. Las relaciones de cambio de terneros y novillitos mejoraron frente a numerosos insumos e inversiones, debido a que los precios ganaderos se ubicaron por encima de sus promedios de los últimos años, mientras que varios costos no acompañaron esa suba.

Entre las mejoras más significativas aparecen las relaciones para adquirir alambres y camionetas, que requieren un 40% menos de kilos de producto que en la comparación histórica considerada por el informe. En el caso de los tractores, la mejora alcanza el 25%.

El poder de compra ganadero presenta avances generales frente a los distintos costos e inversiones analizados, con una excepción: la relación entre novillo y ternero, que registró un deterioro del 9%. El panorama contrasta con la presión que enfrentan los productores agrícolas por el aumento de los combustibles, los fletes y el trabajo rural.

Lechería: relaciones estancadas y márgenes ajustados

Para la producción lechera, el Monitor describe una relación insumo-producto estancada, en un contexto de precios de la leche bajos y condiciones menos favorables que las registradas un año atrás. No obstante, frente al promedio de los últimos cinco años aparecen algunas mejoras, especialmente para adquirir insumos, terneras, maíz y camionetas.

En cambio, continúan las dificultades para afrontar inversiones y costos vinculados con maquinaria, inmuebles rurales y urbanos, mano de obra, alfalfa y hacienda, entre otros rubros.

El diagnóstico coincide con los datos del sector: la capacidad de compra de los productores depende no solo de la evolución del precio que reciben por la leche, sino también de los costos de alimentación, energía, transporte, mantenimiento y trabajo necesarios para sostener los tambos.

Yerba mate: sin señales claras de recuperación

La yerba mate continúa entre las actividades con relaciones de compra más desfavorables. De acuerdo con el informe, la falta de mejoras significativas en el precio al productor mantiene la presión sobre los costos, tanto en la comparación interanual como frente al promedio de los últimos cinco años.

Después de dos años adversos, 2024 y 2025, el escenario de 2026 sigue siendo débil y no muestra señales claras de recuperación en el corto plazo.

El Monitor Insumo Producto permite observar así realidades diferentes dentro del sector agropecuario: mientras la ganadería registra una mejora relativa para realizar inversiones, la agricultura enfrenta mayores costos operativos y la lechería y la yerba mate continúan con dificultades para recomponer sus relaciones de compra.

Los datos completos del relevamiento están disponibles en la plataforma interactiva y gratuita Monitor Agropecuario, que permite seguir la evolución de los precios de los productos y su capacidad para adquirir insumos, cubrir costos e invertir.

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