El cooperativismo y el mutualismo analizaron sobre el futuro del trabajo en el 5° Congreso Internacional de Relaciones del Trabajo

El pasado 13, 14 y 15 de mayo, se llevó adelante el 5° Congreso Internacional de Relaciones del Trabajo: Innovación, Trabajo y Sociedad, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Con más de 80 paneles, distintos actores expusieron y debatieron las perspectivas del trabajo en el contexto actual.
Con la moderación de Paulo Ares, miembro de la Fundación Proyectar, el jueves 14 uno de los paneles que interpeló al sector asociativo fue «Los trabajadores en las entidades de la Economía Social», con la presencia del director del Instituto de la Economía Colaborativa y la Acción Mutual (IECAM) Gral. (RE) Fabián Brown, el presidente de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) Alejandro Russo y el presidente de la Confederación Cooperativa de la República Argentina Ltda. (COOPERAR) Ariel Guarco.
En el marco del debate sectorial, destacaron el rol del ahorro mutual en el desarrollo regional y la necesidad de disputar una organización democrática de la producción. Aseguraron que el asociativismo funciona como una incubadora clave para las nuevas configuraciones del trabajo.
Herramientas del mutualismo para el sostenimiento del trabajo regional
Fabián Brown describió en su exposición los orígenes históricos en nuestro país del mutualismo como matriz para la generación del trabajo desde la perspectiva de la ayuda mutua.
Además subrayó la importancia del desarrollo local, cuando pensamos en el sostenimiento del empleo. «La relación comunitaria vuelve a ser fundamental para la generación de trabajo y la satisfacción de las necesidades básicas de las personas» concluyó el titular del IECAM.
Por su parte, Alejandro Russo en su condición de presidente de CAM y vicepresidente de la entidad del mutualismo internacional Asociación Internacional de la Mutualidad (AIM) le dio marco a la arquitectura legal de las organizaciones de ayuda mutua, explicando que contempla un esquema de funcionamiento que resulta estratégico para la preservación de las fuentes de trabajo, subrayando el artículo 2 de la Ley Nacional de Mutualidades, que cuenta con la característica especial de sostener la multiplicidad de servicios.
El máximo referente argentino del mutualismo detalló al respecto que «el andamiaje normativo establece la posibilidad de brindar una multiplicidad de servicios basados en una lógica subsidiaria y solidaria. Bajo este principio operativo, el servicio que genera superávit financia de manera interna y directa a aquella prestación que resulta deficitaria, impidiendo el desmantelamiento de áreas clave y protegiendo la continuidad de los trabajadores en sus puestos«.
La consolidación de estas prácticas económicas no se da de forma aislada, sino que requiere una inserción activa en las instancias de negociación colectiva de la Argentina. El presidente de CAM aclaró que la confederación participa en representación de manera directa en las discusiones paritarias con diversos sectores sindicales, que componen a quienes trabajan dentro del mutualismo.
Entre ellos se destacan las negociaciones con la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (UTEDYC), organización que representa a cerca del 80% de los empleados vinculados a las mutuales, así como las mesas de diálogo con la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) por las mutuales de salud, el sindicato de empleados de farmacias y el gremio de guardavidas.
En este engranaje de la economía de proximidad, Alejandro Russo resaltó a «los servicios de ayuda económica, ahorro y crédito mutual actúan como potentes dinamizadores de los circuitos productivos locales. Al volcar los recursos financieros excedentes dentro de las mismas comunidades de origen, el movimiento evita la fuga de capitales hacia los centros urbanos concentrados y sostiene indirectamente miles de empleos en las economías regionales».
De igual manera, las proveedurías mutuales, heredan la tradición de las cooperativas de consumo que supo forjar durante el siglo pasado El Hogar Obrero, «regulando precios hacia la baja» subrayó.
Para finalizar, expresó su preocupación por la individualidad del trabajo, y la importancia del mutualismo en experiencias como el abordaje colectivo y cooperativo de la economía de cuidados, intentan sumar alternativas superadoras al deterioro.

Cooperación internacional frente a las transformaciones globales
Ariel Guarco por su parte, como titular de COOPERAR y presidente de la Asociación Cooperativa Internacional (ACI) expuso en último lugar, proyectando que la disputa del sector cooperativo y mutual dentro del mundo del trabajo se sintetiza en la premisa de que resulta inviable construir una democracia civil plena si no se consolida, de manera paralela, una profunda democracia económica.
«El cooperativismo solamente representa en todo el mundo 1.200 millones de personas. Si sumamos al mutualismo, nuestro modelo suma 1.500 millones de personas. Lo que representamos es la viabilidad de colocar las decisiones de producción y distribución en manos de las personas. Ponemos a la economía en manos de la gente» afirmó el máximo referente del cooperativismo mundial.
Esta trayectoria solidaria reconoce sus raíces en la experiencia histórica de los Pioneros de Rochdale, primera cooperativa de consumo integrada originalmente por 27 hombres y 1 mujer. Aquellos fundadores, expuestos a condiciones de explotación laboral extrema que diezmaban su expectativa de vida, plantearon las bases de un modelo que hoy se ratifica como la alternativa viable frente al avance de la individualización del trabajo y la pérdida de la soberanía laboral.
Tomando como referencia su trabajo junto a la OIT de 2019, el responsable del cooperativismo argentino afirmó que «el trabajo como lo conocíamos se está terminando«. Es por esto que el accionar de las cooperativas es tan importante. «Las cooperativas y mutuales somos incubadoras de las nuevas formas de trabajo» concluyó.



