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1 de Mayo: repensarnos para encontrarnos

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Columna de Opinión.

El 1 de Mayo es el día que tenemos las trabajadoras y trabajadores para recordar cada una de las luchas reivindicativas que llevamos adelante a través de la historia. La mayor parte de ellas, nos costaron muchísima sangre derramada alrededor del mundo entero. Nada se consigue sin luchar. A nosotros nadie nos ha regalado nada.

Y es por eso que debemos recordar que, como producto de esas luchas, en nuestro país hubo un tiempo en el que la reivindicación de la clase trabajadora nos trajo verdadera dignidad. Tuvimos acceso a la vivienda, a la educación, a la salud. Y entonces, llegaba el 1° de Mayo y cada trabajador se reunía junto a sus compañeros y compañeras, junto a su familia, y compartía junto a un buen asado la alegría de haber conseguido esos derechos plenos. Los mismos que hoy, se ven permanentemente en jaque y que con el deterioro del mercado de trabajo; empezamos a naturalizar que son una excepción y no una regla.

El modelo del capitalismo salvaje, nos propone con total normalidad volver hacia el pasado disfrazándolo de futuro; y el objetivo atrás de esa parafernalia, es que los trabajadores perdamos nuestros derechos alcanzados. Por momentos, desarmándolos a cuenta gotas. Y cuando se dan las condiciones, desmantelándolos con la mayor velocidad posible, mientras la tristeza embarga nuestras vidas.

Es que lo que vivimos en la Argentina, no es solamente un problema económico. Porque es cierto que la tristeza nos invade cuando no podemos llegar ni a fin de mes, y no tenemos el dinero para comprar un kilo de carne, un litro de leche, o lo que necesitamos para poder darle de comer a nuestros hijos.

Pero se suman también los problemas emocionales, que interpelan a todas nuestras relaciones personales. Y al mismo tiempo, vuelven con las viejas recetas liberales, viejas enfermedades que históricamente creíamos que las habíamos superado o al menos controlado: dengue, cólera, sarampión o fiebre tifoidea. Retrocedemos, nos endeudamos, nos enfermamos, nos angustiamos.

La primera reacción que tuvimos, es intentar comprender qué nos trajo hasta acá. Cada uno desde su espacio, su accionar y su recorrido. Quizás haciendo un análisis más finito, encontraremos grandes responsabilidades en nosotros mismos y en nuestro sector, que se corresponde dentro del campo nacional y popular.

Muchas banderas quedaron pendientes de izarse, por falta de inteligencia, o por las mezquindades que hacen a la condición humana o a no interpretar correctamente el momento histórico. Pero repensarnos, solo se justifica en un objetivo superior y fundamental, que debe ser encontrarnos. Debemos hacer el esfuerzo de juntarnos y pensar juntos que un mundo mejor es posible.

Las viejas recetas liberales fallidas son las mismas; y las soluciones que laten en nuestro pueblo también. Nuestra obligación como trabajadoras y trabajadores de la autogestión productiva, es juntarnos, para organizarnos y luchar juntos. Esa es y siempre ha sido la única forma de emanciparnos.

Hay un disco de Atahualpa Yupanqui, «El Payador Perseguido», que tiene un verso que siempre recuerdo, y que en este momento quiero compartirlo como un regalo que nos ayude a pensar un poco y juntos.

Hay diferentes montones. Unos grandes y otros chicos. Si va pa’l montón del rico. El pobre que piensa poco. Detrás de los equívocos. Se vienen los perjuricos.

Es por eso creo que lo que tenemos que hacer es juntarnos, y sentarnos a meditar en este 1 de Mayo. Es la excusa más que válida para analizar lo que hacemos, compartir y comprender hacia dónde vamos, y buscar colectivamente los caminos que nos lleven a la felicidad, que no es otra que la felicidad de todo nuestro pueblo. Y en el transcurso de esa travesía, defenderemos nuestros derechos obtenidos y conquistaremos todos los que faltan.

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