Mariana Pacheco: «Retrocedimos al modelo médico porque la ANDIS fue disuelta»

Mariana Pacheco es psicóloga, presidenta de la cooperativa Apalabrar y secretaria de la cooperativa de inclusión La Huella. Con una larga trayectoria en el campo de la salud mental, el cooperativismo y la autogestión, Pacheco dialogó con ANSOL sobre el libro «El Porvenir de una Ilusión«, los debates acerca de los organismos del Estado, la actualidad de las cooperativas y la Ley Nacional de Salud Mental.
–¿De qué se trata el libro «El Porvenir de una Ilusión»?
-Mariana Pacheco: El libro fue editado por Intercoop y contiene distintos capítulos con temáticas sobre las cooperativas sociales, de inclusión socio laboral, conformadas para generar trabajo y acceso a derecho a las personas con discapacidad.
–¿Quiénes escribieron?
-M.P.: Tenemos dos prólogos muy hermosos de dos compañeros muy queridos. Uno es César Basáñez, gerente de COOPERAR, que cuenta que la cooperativa sana. Y otro de Juan Pablo Ordóñez, que es un especialista en todos los temas de discapacidad, es abogado y creador en la Dirección de inclusión del área de cooperativismo.
-¿Y los artículos?
-M.P.: Escribieron Federico Bejarano, Gustavo Alberto Sosa, Eliana Villagra, Anna Daga, Celeste Sarraútte y yo. Los capítulos de Gustavo Sosa y de Eliana abarcan la temática legal. El de Gustavo Sosa se llama «las Cooperativas Sociales en las Resoluciones y Políticas Desarrolladas por el INAES». Y el de Eliana tiene un enfoque de derechos como criterio y estrategia de acción para las cooperativas sociales en Argentina.
Federico Bejarano retoma la historia y lo que él escribió junto a Alberto Vázquez, sobre los emprendimientos socio laborales en Argentina. Fue el impulsor de La Huella y laburó 30 años en el Hospital Borda. Es del campo de la clínica, de la salud mental y de la autogestión. Está como más concentrado en la discapacidad psicosocial y en la salud mental.
Después Anna Daga, compañera de la Universidad Nacional de Quilmes, que fue directora de la Incubadoras, escribe «Huellas Históricas, orígenes ítalo-argentino, Una mirada hacia el futuro». Ahí, nos comparte la historia con lo que la Ley Nacional de Salud Mental, que es en relación con el paradigma de los derechos humanos, el cierre de los manicomios y toma la experiencia italiana. Anna comparte también su trayectoria en la Argentina y recorrido por el cooperativismo y la autogestión.
Después nuestra compañera Celeste Sarraútte, que es terapista ocupacional y directora de un proyecto de Extensión de la Universidad Nacional de Mar del Plata, que se llama «Naturaleza Cooperativa«. Con ella, venimos trabajando porque se asoció a la cooperativa Apalabrar, que trabaja servicios de salud mental. Ella desarrolla la terapia ocupacional en clave territorial, pensando cuál es el rol de la terapia ocupacional en las cooperativas de inclusión.

Cooperativas Sociales por Mariana Pacheco
-¿Y tú artículo?
-M.P.: Mi artículo tiene que ver justamente con los nombres. Se llama «Derivas de un Nombre. Cooperativas de trabajo, cooperativas sociales, cooperativas de inclusión sociolaboral, dispositivos sustitutos en salud mental, impacto en los objetivos, en la familia y en las instituciones«.
El libro se llama Cooperativas Sociales, que es como se las ha nombrado históricamente. Y en todo este camino que conformamos las cooperativas de inclusión sociolaboral, toda esa experiencia nos fue mostrando con un solo nombre no alcanza para nombrar la realidad de estas cooperativas.
-¿Entonces?
-M.P.: Cooperativas Sociales es el nombre más conocido en la gente. Más que inclusión sociolaboral, que es el que usamos ahora. Pero venía con toda la carga de representación, a veces negativa, de lo que fueron las cooperativas sociales al comienzo de los 2000. Con una política que no estaba pensada para personas con discapacidad, sino para personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica y que no habían ingresado al mercado formal de trabajo.
-No es lo mismo…
-M.P.: Claro, no es lo mismo pensar el acceso al trabajo de las personas con discapacidad porque ahí estamos en línea con la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, legislaciones específicas, accesibilidad y formación en perspectiva de discapacidad. Siempre digo que nos seguimos formando porque tenemos que saber qué se entiende por discapacidad en el modelo social y no en el modelo médico.
-Y en la actualidad ¿qué pasa con ese debate?
-M.P.: Ahora, retrocedimos al modelo médico, porque la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fue disuelta y se creó una Secretaría que depende del Ministerio de Salud. Venimos con una línea de modelo social de la discapacidad en relación con la comunidad y ahora todo va al Ministerio de Salud. La discapacidad debe reducirse solo a una cuestión de enfermedad, que puede ser tratada.
No podemos reducir a una persona a una enfermedad sin tomar en cuenta las barreras que tiene para insertarse en la comunidad. Y lo que nos interesa es el trabajo. ¿Cómo accede al trabajo una persona con discapacidad y con discapacidad psicosocial, que es la discapacidad más invisible? ¿cómo entender la discapacidad psicosocial con los prejuicios que porta y el estigma que cargan? Y ¿cómo esto se cruza con la vulnerabilidad económica y social? «Loco y pobre», para decirlo de alguna manera.

ANDIS: un antes y un después del libertarianismo
-¿Cómo vivieron todo el incidente que se dio alrededor de la Agencia de Discapacidad?
-Mariana Pacheco: Federico Bejarano, a partir de todo su trabajo como impulsor de La Huella y que tiene todo un camino recorrido en la gestión de gobierno anterior, fue convocado para trabajar en la ANDIS porque en ese momento su director era Fernando Galarraga, una persona con discapacidad. Y crearon el área del cooperativismo. Y tuvieron, esta buena idea de crear el área de cooperativismo y pensar que necesitamos a nivel de políticas públicas en el cooperativismo.
Ahí, surgen unos convenios con el INAES, y en ese momento se creó la Comisión de Discapacidad, de la que formamos parte junto a Federaciones y otras cooperativas y que sigue trabajando.
-¿Qué actividades realizaban?
-M.P.: Se avanzaron en algunas cosas, Federico recibía consultas, daba asesoramiento, y todo ese equipo que formaba parte de la inclusión cooperativa siguen estando. Es difícil, pero siguen recibiendo a la gente. Hay un tema que estamos trabajando mucho que es la incompatibilidad del monotributo, con la pensión no contributiva y con el trabajo formal. Como todos sabemos para formar parte de una cooperativa tenés que ser monotributista.
Porque en rigor de verdad nuestras cooperativas son cooperativas de trabajo, pero a la vez tenemos una especificidad. Hay un sujeto de derecho diferente con una normativa nacional e internacional que lo protege. Esta cuestión de tener un sujeto de derecho con discapacidad, significa que son personas que necesitan apoyo.
-¿Y las cooperativas dan ese apoyo?
-M.P.: Claro. Además, nuestras cooperativas son multiactorales. Las personas con discapacidad, para poder llevar adelante su vida y teniendo autonomía, necesitan apoyo. Y los apoyos en las personas con discapacidad son unas las personas mismas, los trabajadores del campo de la salud mental, la familia u otro compañero en la cooperativa. Con la particularidad de que cada persona es singular y no podemos estandarizar los apoyos.
-¿Cómo impacta el intento de modificación de la Ley de Salud Mental en las cooperativas?
-M.P.: La ley lista los dispositivos sustitutos, y uno de esos dispositivos es la cooperativa de trabajo. En el proyecto que manda este gobierno de reforma de la Ley de Salud Mental, en el artículo 11, los borra. Nos agarrábamos así con uñas y dientes al artículo 11 porque aparecía la palabra cooperativa. El nuevo proyecto lo saca. No nombra ningún dispositivo sustituto, y queda librado a lo que pueda hacer cada jurisdicción y la familia. A partir de ahí, empezamos a pensar con el equipo del libro y Pablo Rodofilli, una propuesta, un proyecto para la implementación de la ley.
-¿Hicieron una propuesta?
-M.P.: Hicimos un documento, que lo estamos compartiendo, pensando para debatirlo con el resto de las cooperativas de inclusión y del campo de la salud mental. Es un intento de acercar a las partes, sin sacrificar lo bueno de la ley vigente. Una propuesta para poder crear una red comunitaria, con los dispositivos sustitutos.
Estamos convencidos que las cooperativas son la organización ideal porque son democráticas, generan autonomía y enseñan autogestión. Hay valores de las cooperativas que van en línea con los derechos que pensamos desde el campo de la salud mental. Entonces lo queremos poner a discusión. Porque también este momento amerita, que revisemos la ley sin que pierda el paradigma de los derechos humanos.
-¿Cómo pensar la implementación?
-M.P.: Se criticó mucho la ley en ese sentido. Los que estamos de este lado de la lucha, tenemos que animarnos a debatir porque durante muchísimos años no se ha terminado de implementar. Los manicomios no se cerraron, se siguieron abriendo clínicas monovalentes y psiquiátricas, que la ley lo prohíbe. A mí me gusta más hablar de transformación de las instituciones totalitarias más que de cierre. Ir transformándolas desde adentro.
En este sentido y el documento nos permite dialogar a los que quieren reformar esta ley hacia el interior del campo de salud mental, para que surja una red comunitaria donde puedan aportar las cooperativas junto con otros dispositivos y lograr que la persona cuando sale del manicomio tenga trabajo, vivienda y una vida en comunidad.



