ENTREVISTA

Carlos Carballo: a 15 años de la creación de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria propone «democratizar el sistema alimentario para que el alimento sea un derecho»

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Carlos Carballo es uno de los fundadores de la Catedra Libre de Soberanía Alimentaria de FAUBA. En entrevista con ANSOL, comparte el recorrido y desafíos de una propuesta educativa, propositiva y transformadora.

Se cumplieron 15 años de la creación de la Catedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y hablamos Carlos Carballo uno de los fundadores. Carlos es ingeniero agrónomo, egresado de la Facultad de Agronomía, promotor y coordinador de la Catedra Libre de Soberanía Alimenta durante 10 años. Ahora integra el equipo de esa cátedra y el de la Red Nacional de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria y Colectivos Afines de la República Argentina.

– ¿Cómo surgió la idea de generar la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria en la agronomía?

-Carlos Carballo: Es un proceso de bastante tiempo, que reconoce que los que discutieron la universidad pública en 1918, tenía muy claro que había muchas cosas que pasaban en la sociedad que no estaban incorporadas en la currícula universitaria y para eso era importante crear Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria.

– ¿Cuál fue o es su función?

-C.C.: La función de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria era acercar, arrimar, incorporar a la currícula de la universidad pública, todas esas problemáticas para lo cual se generaba un instrumento, una herramienta más. Y nosotros pensamos que el tema de la alimentación argentina era un tema absolutamente subestimado, escondido debajo de la alfombra, secundario en la universidad pública. Y le entramos al tema con una reflexión muy crítica sobre el modelo de producción de alimentos; y los problemas alimentarios y nutricionales que hay históricamente en la sociedad argentina y que continuamente se han agudizado.

-Una búsqueda de conectar la Universidad con la sociedad en general

-C.C.: Fue una toma de conciencia de parte de la comunidad universitaria. Un contacto intenso con actores sociales que nos permitieron apreciar avances, y un contexto político dentro de la facultad que hizo que esta demanda pueda constituir una cátedra libre aprobada por el Consejo Directivo de la Facultad el 30 de abril del 2011, una fecha memorable para nosotros y creemos que en alguna medida para la universidad pública también.

Soberanía Alimnentaria - Carlos Carballo

-Por eso ahora marcás que son 15 años

-C.C.: Sí, 15 años en el proceso que reconoce etapas. Una claramente hasta la pandemia, la etapa de la pandemia propiamente dicha, y el proceso posterior que estamos transitando, que recoge experiencia acumulada por la universidad pública, otras cátedras hermanas y actores sociales y políticos.

Soberanía Alimentaria por etapas: 15 años de trabajo

– ¿Qué caracterizarías de cada una de esas etapas?

-C.C.: Las primeras etapas fueron de crecimiento, consolidación, fortalecimiento y clarificación de algunos objetivos. La puesta en marcha y el apoyo a algunos proyectos que de alguna forma se han ido sosteniendo en el tiempo como la conformación de la Feria de Productores y Consumidores en la Facultad de Agronomía y un sistema participativo de garantía que permite informar y dar garantía a los consumidores de que las hortalizas consumidas en la Facultad de Agronomía no tienen agrotóxicos.

– Es un proceso único ¿no?

-C.C.: Es un proceso intenso, complejo y nos parece absolutamente único todavía en la universidad pública. Nos parece que la puesta en marcha de un sistema de comercialización del productor al consumidor, que luego asume la Facultad de Agronomía como tal.

– ¿Y ahora en qué etapa está?

-C.C.: Estamos creo que en una etapa de consolidar, promover y consolidar el trabajo en red hacia adentro y hacia fuera de la universidad. Eso como metodología de trabajo. Estamos reflexionando acerca de la problemática que determina la brutal caída de la alimentación y la nutrición argentina. También estudiando el crecimiento desmedido de la malnutrición. Tenemos problemas gravísimos de obesidad, sobrepeso. Entonces el trabajo en red hacia adentro y hacia afuera, escuchando mucho porque los actores sociales vienen construyendo experiencias realmente significativas y transformadoras que creemos son las bases de otras políticas públicas.

– ¿De qué manera?

-C.C.: Nosotros creemos que es imprescindible en la universidad construir una pedagogía de la tierra y los bienes naturales. Tener una visión de la ecología integral que va más allá de cuidar el agua, de la agroecología. Una relación distinta de convivir con la naturaleza.

Red CALISAS y los informes sobre Soberanía Alimentaria

-En este marco ¿qué implica el trabajo de los informes sobre soberanía alimentaria?

-C.C.: Desde el 2022, como Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria y Colectivos Afines de la Argentina, venimos elaborando informes anuales, el último es del 2025. En este camino venimos fortaleciendo el vínculo con las dos CTA y con la Mesa Agroalimentaria Nacional, porque entendemos que la problemática agroalimentaria es una problemática de los trabajadores rurales, los campesinos, los agricultores familiares, los pueblos originarios, pero también de las pequeñas y medianas empresas y también de las cooperativas que tienen como objetivo la economía social en serio. Entonces estamos generando un mecanismo que permite seguir año a año lo qué viene pasando con la soberanía alimentaria en Argentina, que es una importante innovación a nivel latinoamericano e internacional.

– ¿A través de que herramientas?

-C.C.: Ponemos una mirada muy atenta en el cambio de las políticas, y los aportes y las luchas de los actores sociales para construir políticas alternativas.

Soberanía Alimentaria

– ¿Cómo ves el futuro de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UBA?

-C.C.: Creo que va por el fortalecimiento de las articulaciones y actividades en común con la misma estrategia y los mismos objetivos. Con asignaturas obligatorias y optativas que tengan que ver con la producción agroecológica, con la producción orgánica, con la Economía Social y Solidaria, con la transición agroecológica.

Y que la Facultad ponga cada vez más la mirada en la alimentación sana, segura y soberana de nuestro pueblo, además de mejorar y sostener la producción de alimentos para el mercado internacional. Creemos que el mercado interno, el alimento sano, seguro y saludable, no la mercancía, tiene que estar entre los principios básicos de la alimentación y del ambiente alrededor del cual se eduque e investigue en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

– ¿Por qué crees que el alimento es tan caro en la Argentina?

-C.C.: Hay varias causas, pero me parece que un dato fundamental que casi el 93% de la población de Argentina es población urbana. Somos uno de los países más urbanizado del mundo. Alemania, por ejemplo, tiene el 25% de población rural, nosotros no tenemos ni el 7%.  Eso hace que la población viva apiñada en feedlots en las grandes ciudades.

– Feedlots de gente

-C.C.: Con todo lo que eso implica, y la alimentación, el alimento, recorre grandes distancias para llegar a esos centros urbanos. Hay estudios significativos que marcan que el costo del transporte tiene una enorme incidencia y esto tiene que ver con las transformaciones que se produjeron en la producción agraria en os últimos 30 años, con la generalización de la producción con transgénicos, que desplazaron a la producción de frutas y hortalizas a las zonas periféricas y más alejadas. Esto implica que la llegada del alimento a las ciudades recorre grandes distancias con altos costos.

-Y el costo de la intermediación

-C.C.: Es absolutamente sustancial. Nuestros trabajos referidos a indicadores dicen que el productor recibe un tercio o una cuarta parte del valor del producto en el mercado. Es decir, que desde que sale del lugar de producción hasta el lugar de consumo, se encarece tres o cuatro veces. Pero, además, nos parece que esa intermediación está mediatizada por cadenas de distribución y consumo altamente concentradas, que son los responsables del precio final y lo que los nutricionistas denominan Objetos Comestibles No Identificados (OCNI), porque el grueso de nuestra alimentación son productos agro industrializados con altísimo grado de procesamiento y con el agregado e incorporación de sustancias que atentan seriamente contra nuestra salud. Entonces, se junta un precio que es el que determina la cadena agroindustrial, zonas productoras lejanas, y además una sustancial caída en la capacidad de los ingresos y de consumo de los alimentos.

– ¿Te parece que hay que trabajar mucho más para incidir en términos de agenda de soberanía alimentaria por parte de las organizaciones, de la universidad, para que se debata masivamente el tema en Argentina?

-C.C.: Sí, absolutamente. La pregunta me da pie de decir que la soberanía alimentaria es solo una de las soberanías a conquistar y es una tarea para todos los sectores populares y los movimientos sociales de Argentina. Nos parece que el tema alimentario sigue siendo marginal, incluso en la universidad, y hemos hecho aportes significativos, pero está claro todo lo que resta por hacer.

Nos parece como integrantes de esa universidad y con los múltiples actores sociales con los que interactuamos en los territorios, que la tarea es comunicar mejor lo que está ocurriendo, y las múltiples y exitosas experiencias que se están desarrollando en los territorios y que demuestran que hay otras formas de producir, de distribuir, de comercializar y de consumir.

Y que son totalmente posibles si hay una política de referencia planificada y de largo plazo que lo permita. Decimos que tenemos que hacer evidente todo lo que se hace y la tarea es cómo avanzamos en la democratización del sistema alimentario argentino para que el alimento sea el derecho al que todas y todos tengan acceso.

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