MUNDOTRABAJO

Worx: la cooperativa sindical que desafía al fast fashion en Estados Unidos

SEGUINOS EN Google News Google News
Worx Printing Co-op, con base en Worcester, Massachusetts, combina tecnología de impresión digital de avanzada con cooperativismo y afiliación sindical plena. Aunque opera como imprenta textil, su modelo desafía la explotación laboral de la industria de la indumentaria y se apoya en un sector autogestionado que ya factura más de 800 millones de dólares anuales, demostrando que la alternativa al fast fashion es económica y socialmente sostenible.

En el corazón de Worcester, Massachusetts, una imprenta está demostrando que el futuro de la industria textil no tiene por qué ser el taller clandestino ni la deslocalización desregulada. Worx Printing Co-op opera bajo un modelo de propiedad colectiva y afiliación sindical plena, donde cada trabajador es socio-dueño y miembro del sindicato United Steelworkers. En un sector marcado por la «moda rápida» y el descarte, esta cooperativa sindical responde con una premisa disruptiva: democratizar la propiedad para transformar la realidad de quien produce.

Aunque su nombre remite a una imprenta tradicional, la coperativa Worx opera en el tramo final de la cadena de valor textil: se especializa en la aplicación de tecnología Directo a Prenda (DTG, por sus siglas en inglés) y serigrafía sobre indumentaria terminada (merchandising). Al procesar remeras, buzos y accesorios con certificación de comercio justo e insumos nacionales, la cooperativa se posiciona como una alternativa ética frente a la producción masiva de la industria de la moda rápida.

Dos historias, una misma raíz

El cofundador de Worx, Kevin O’Brien, proviene del movimiento de justicia social que a comienzos de los años 2000 confrontó las consecuencias de la globalización desregulada: talleres clandestinos, cierres masivos de fábricas y dumping laboral a escala planetaria.

En ese contexto, O’Brien trabajó junto a Ben Cohen —cofundador de Ben & Jerry’s, famosa marca de helados— en SweatX, una empresa que buscaba demostrar que la confección de ropa en condiciones dignas era viable comercialmente. SweatX cerró en 2004, luego de dos años de producción, bajo la presión de un mercado que premia el costo mínimo por sobre cualquier consideración ética.

Diez años después, en 2014, O’Brien cofundó Worx incorporando las lecciones aprendidas: tecnología de punta para reducir costos sin sacrificar estándares laborales, y una estructura cooperativa-sindical que hace imposible que la empresa sea vendida o relocalizada sin el acuerdo de quienes la operan. Quien ingresa como trabajador tiene la posibilidad de convertirse en socio-dueño a través de un proceso de inversión de capital compartido y participación democrática.

Taller de la cooperativa. Tecnología de impresión directa sobre textil en cooperativa sindical Worx Printing Co-op
Taller de la cooperativa en Worcester, Massachusetts.

El problema que Worx busca resolver

La industria de la indumentaria en Estados Unidos dista de ser el modelo que su etiqueta «Made in USA» sugiere. Según datos del Departamento de Trabajo de California, más del 71% de las aproximadamente 46.000 personas que integran la fuerza de trabajo textil de Los Ángeles son inmigrantes indocumentadas, con escasa capacidad de defensa ante violaciones laborales recurrentes.

Entre 2000 y 2015, la producción mundial de prendas prácticamente se duplicó, pasando de 50.000 millones a más de 100.000 millones de unidades anuales. En el mismo período, la cantidad de ropa que los estadounidenses desechan se triplicó.

El fenómeno de la «moda rápida» (fast fashion) es el resultado de décadas de desregulación financiera y deslocalización industrial: las empresas no trasladaron su producción al exterior para mejorar condiciones de vida en los países receptores, sino para pagar los salarios más bajos posibles. El impacto no es solo estadounidense: en Argentina, Textiles Pigüé —empresa recuperada por sus trabajadores— atraviesa hoy la misma presión estructural, con una caída de producción de 170 a 60 toneladas en dos años y ratificando que la organización cooperativa y autogestionada es la alternativa de resistencia frente al avance del descarte industrial.

Un modelo enraizado en el cooperativismo sindical estadounidense

La misión de Worx no se limita a lo productivo. La empresa recupera la tradición de los Knights of Labor (Caballeros del Trabajo), la primera gran organización obrera de EE.UU. que en 1880 impulsó una red de 200 cooperativas industriales bajo el ideal de una «República Cooperativa» (Cooperative Commonwealth). Esta visión se actualizó en octubre de 2009, cuando el sindicato industrial más grande de Norteamérica, United Steelworkers (USW), y el conglomerado español Mondragon firmaron una alianza histórica. El resultado fue el «modelo sindical cooperativo» (Union-Coop), una estructura que permite la coexistencia de la propiedad obrera colectiva con un comité sindical interno para garantizar derechos de manera formal.

El sector de las cooperativas de trabajo en Estados Unidos atraviesa una etapa de crecimiento acelerado, habiéndose triplicado en la última década. Según el reporte 2025 State of the Sector (publicado en febrero de 2026 por la USFWC y DAWI), existen más de 1.300 empresas autogestionadas verificadas que generan una facturación superior a los 806 millones de dólares anuales. Estos talleres y fábricas no solo garantizan el empleo autogestionado, sino que impulsan la equidad salarial con una brecha de apenas 1.5 a 1 entre el sueldo más alto y el más bajo, una cifra drásticamente menor al promedio corporativo tradicional y con salarios promedio de 19,67 dólares la hora, una cifra muy superior al promedio en rubros similares.

Esta expansión no es casual. La pandemia de COVID-19 expuso a escala global las desigualdades estructurales del mercado laboral y los límites del sistema vigente. En este escenario, el principio que rige a Worx —la primacía del trabajo por sobre el capital— no es una invención moderna, sino una respuesta histórica del movimiento cooperativo internacional. Worx es, en este sentido, una experiencia que reconstruye este sentido originario de la labor humana.

Trabajadores en los talleres de Worx Printing Co-op.
Trabajadores en los talleres de Worx Printing Co-op.

Asesoramiento internacional y red de alianzas

La cooperativa Worx participa activamente en 1worker1vote.org y en el Consejo de Cooperativas Sindicales de la Federación Estadounidense de Cooperativas de Trabajadores. A lo largo de su historia ofreció asistencia técnica a organizaciones como el AFL-CIO Solidarity Center, United Students Against Sweatshops e iniciativas de producción justa en El Salvador (Just Garments), República Dominicana (Alta Gracia) y Haití (Industrial Revolution II). En 2021, fue convocada por la administración Biden en el marco del Task Force on Worker Organizing and Empowerment.

El diálogo entre el cooperativismo latinoamericano y el ecosistema estadounidense también avanza en el plano académico: la autora dominicana María Eugenia Acosta, gerente de la Cooperativa Vega Real, presentó en Nueva York su libro sobre Administración por Valores en las Cooperativas, una propuesta que vincula eficiencia de gestión con participación democrática.

Worx Printing Co-op se presenta así como un eslabón clave en una cadena global que busca humanizar la producción de indumentaria. Desde Massachusetts hasta el partido de Saavedra en Buenos Aires, el modelo de propiedad colectiva demuestra que la respuesta a la crisis industrial no es la resignación, sino la organización. En un mercado textil global cada vez más concentrado, experiencias como las de Worx y Textiles Pigüé demuestran que la escala industrial cooperativa es una realidad económica sostenible frente a la lógica del descarte.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba