Reforma laboral 2026: desde el cooperativismo cuestionan el proyecto por excluir a la economía social y solidaria

El Gobierno nacional de Javier Milei buscará este miércoles lograr la media sanción de su proyecto de ley de reforma laboral, una iniciativa que propone cambios en el régimen de trabajo argentino. Sin embargo, el texto presentado omite cualquier referencia a las cooperativas de trabajo, las mutuales, la economía social y solidaria y el monotributo social.
Esa realidad fue consultada por ANSOL a referentes del sector, que coincidieron en que la iniciativa deja afuera a medio millón de trabajadores y trabajadoras que desarrollan su actividad en cooperativas, mutuales y esquemas autogestionados.
“El proyecto claramente se dirige a lo que es la relación laboral clásica, con dos partes: el empleador y el trabajador en relación de dependencia. Apunta a esa lógica y lo cooperativo no está presente en ningún momento en forma directa”, explicó Gustavo Sosa, abogado y director del Centro de Estudio de la Economía Social de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).
En ningún artículo, capítulo ni disposición transitoria, el proyecto de reforma laboral menciona a las cooperativas de trabajo ni a otras formas de organización asociativa del trabajo. Tampoco se redefine la figura del trabajador ni se incorporan categorías que reconozcan trayectorias laborales por fuera del vínculo empleador–empleado.
Según Sosa, la reforma interpela a cooperativas y mutuales solo en su eventual rol de empleadoras, pero no reconoce su naturaleza jurídica específica. “Da la sensación que el proyecto no va a facilitar la generación de trabajo; en ese punto es mejor para las cooperativas no estar, más aún cuando pierden derechos los trabajadores”, sostuvo.

Un debate que no incluye a la economía social
La iniciativa oficial reforma aspectos centrales de la Ley de Contrato de Trabajo, modifica el régimen indemnizatorio y amplía el período de prueba, entre otros cambios. Pero en ningún artículo menciona a cooperativas de trabajo, mutuales o formas asociativas de producción.
Para Sosa, esa omisión no es casual: “Habría que pensar por qué las cooperativas, mutuales y la economía social no son incluidas en el debate del mundo del trabajo. Está claro que no están porque no son parte de la agenda del Gobierno, pero tampoco de la de muchos sindicatos”.
En esa línea, remarcó que las cooperativas han demostrado ser una alternativa concreta al empleo tradicional, “y superadoras al trabajo de plataformas, que el proyecto casi no trata, pero que es parte de un marco legal que son los trabajadores independientes con colaboradores«. Sosa advirtió que «esto se permite mientras se limita el número de las cooperativas; son dicotomías que se agudizan con estas propuestas normativas”, advirtió.
La necesidad de un marco legal propio
Las cooperativas y mutuales se rigen por marcos normativos específicos, como la Ley de Cooperativas 20.337 y la Ley de Mutuales 20.321, y no se encuadran en la lógica del derecho laboral clásico. Aun así, la falta de cualquier mención en una reforma de esta magnitud vuelve a poner en evidencia la invisibilización institucional de la economía social.
“Es una lástima porque era una buena oportunidad para legislar sobre ciertos aspectos que tenemos los trabajadores autogestionados, que más allá de resoluciones, no hay leyes que la cubran. Por ejemplo, el tema de la seguridad social”, señaló a ANSOL Cristian Horton, presidente de la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA).
Horton cuestionó además que muchos trabajadores de cooperativas deban encuadrarse como monotributistas, lo que —según afirmó— «distorsiona la naturaleza de la autogestión». “Creo que deberíamos tener leyes específicas que regulen el cooperativismo, como existen en otros países, que más allá de sus signos políticos, la mayoría regulan la economía social y solidaria. El último caso fue Paraguay”, indicó.

Para el dirigente cooperativo, el país necesita “una ley de la democracia, que contemple todas las formas de autogestión que se desarrollaron en los últimos 40 años, que sea específica y en detalle para evitar controversias y que todo sea más ordenado”.
Un modelo laboral único
Tanto Sosa como Horton coinciden en que la reforma en debate está pensada exclusivamente desde la lógica del empleo tradicional. “Indudablemente esta discusión de la reforma laboral está orientada en la relación de dependencia y no contempla otro tipo de vínculos. Es una lástima porque hay mucho trabajo informal o precario, que nosotros vemos en el trabajo de plataformas, por ejemplo, y se podría haber abordado. Lo mismo con el cuidado de personas o el reciclaje, donde las cooperativas podríamos estar dando muchos ejemplos”, planteó Horton.
Para Sosa, el debate pendiente es más profundo: “Las cooperativas de trabajo deberían tener un marco legal específico, salvo que haya un debate sincero sobre las diversas formas de generar trabajo y que no solo se piense en la lógica de lo remunerativo, que es central pero no único. Ahí las cooperativas cumplen un rol central. Y por eso se requiere una ley, pero no se ve maduro ese debate”.
Mientras el Congreso avanza en el tratamiento del proyecto oficial, la economía social y solidaria vuelve a quedar al margen de una reforma que redefine derechos y obligaciones en el empleo formal, pero que no incorpora las múltiples formas de organización del trabajo que crecieron en las últimas décadas en Argentina.



