Reforma laboral: la economía popular rechaza el proyecto y convoca a movilizar al Senado

(ANSOL).- Este miércoles el Senado de la Nación tratará el proyecto de reforma laboral, impulsado por el gobierno de Javier Milei, que propone una serie de modificaciones en la legislación vigente, entre ellas la flexibilización de las modalidades de contratación, fraccionamiento de vacaciones, distintas formas de pago del salario y una reformulación del sistema indemnizatorio.
Entre los puntos centrales, la iniciativa habilita el pago del salario no solo en dinero —ya sea en moneda nacional o extranjera— sino también mediante “especie, habitación o alimentos”.
Además, el artículo 41 introduce cambios en la organización del descanso, al establecer que el empleador deberá garantizar que cada trabajador tome vacaciones durante la temporada de verano «al menos una vez cada tres años«. El proyecto también permite su fraccionamiento en tramos mínimos de siete días, siempre que exista acuerdo entre las partes.
Otro de los ejes es la incorporación de un régimen de horas extras, banco de horas y francos compensatorios, lo que restringe la posibilidad de hacer horas extras con sus respectivos salarios adicionales.
La reforma también avanza sobre el régimen indemnizatorio vigente. En ese sentido, crea un fondo o sistema de cese laboral, que se financiaría con un aporte equivalente al 3% de las remuneraciones que hoy se utilizan como base para el cálculo de las contribuciones patronales destinadas al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Desde distintos sectores sindicales y de la economía social, estas modificaciones son leídas como un ataque sobre derechos laborales conquistados y como una herramienta que abarata el despido.
El posicionamiento de la UTEP
Desde la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) expresaron un rechazo categórico al proyecto y advirtieron sobre su impacto en el conjunto del mundo del trabajo. “Una cosa es ampliar derechos para los que no tienen, y otra muy distinta es quitárselos a los que ya los consiguieron. No nos comemos el verso: bajar la vara no es modernizar, es precarizar a todos”, señalaron.
En ese sentido, remarcaron que las propuestas incluidas en la reforma “no son ideas modernas para el mundo de hoy”, sino que responden a “las mismas recetas de la dictadura, de los 90 y del 2001”, experiencias que —recordaron— derivaron en mayor exclusión social y crisis económica. “Misma receta, mismo desastre”, sintetizaron.
Respecto al régimen de despidos e indemnizaciones, desde la organización advirtieron que se presenta como una ampliación de la libertad, pero que en la práctica “es una trampa para bajar los costos del despido”. “Si despedir es barato y fácil, el patrón no lo piensa dos veces. No genera empleo, sino más descarte”, afirmaron.
Reforma laboral: el impacto en la economía popular
La UTEP subrayó que el deterioro de los derechos laborales en el sector formal tiene un impacto directo en la economía popular. “Si el trabajador formal pierde plata, consume menos en tu feria, compra menos en tu barrio y asiste más al comedor. Si lo echan fácil, aumentan los trabajadores que se la rebuscan en la economía popular”, señalaron.
En esa línea, alertaron sobre un escenario de mayor informalidad y competencia por ingresos cada vez más escasos: “Se llena la plaza de manteros, se satura la ruta de cartón. Más gente peleando por las mismas migajas. El desempleo del sector formal es la fábrica de pobreza de nuestro sector”.
También denunciaron que el proyecto “legaliza formas fraudulentas de contratación” que permiten sacar a los trabajadores del marco de la ley laboral y evitar el pago de derechos básicos como vacaciones, aguinaldo u obra social. Frente a esto, la UTEP reafirmó su defensa del cooperativismo, la autogestión y el trabajo sin patrón, y rechazó “la explotación disfrazada de emprendedurismo”.

Los beneficiados de la reforma laboral, según la UTEP
Desde la organización cuestionaron a quién beneficia realmente la iniciativa. “Esta reforma no está pensada para quien se levanta a las seis de la mañana a laburar, ni para el comercio del barrio. Está hecha a medida de unos pocos grupos económicos concentrados, muchos de ellos ni siquiera nacionales, que solo buscan bajar costos y desligarse de cualquier responsabilidad social”, advirtieron.
Además, recordaron que intentos similares ya fueron impulsados en otros contextos y que organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han señalado que la quita de derechos laborales no genera más empleo, sino trabajadores más desprotegidos.
Alternativas a la refroma laboral: propuestas desde la economía popular
Lejos de limitarse al rechazo, desde la UTEP plantearon una agenda alternativa. Propusieron fortalecer instituciones que corrijan desigualdades, con la participación de trabajadores organizados, empresarios comprometidos con el desarrollo nacional y un Estado presente que garantice derechos.
Entre los ejes planteados se destacan el reconocimiento pleno de derechos para quienes generan su propio trabajo en la economía popular, la regulación laboral de las aplicaciones y plataformas digitales, la ampliación de los sistemas de protección social, la reducción de la jornada laboral y el cumplimiento efectivo de la legislación vigente.
“Esta reforma laboral es un manual para que los ricos sean más ricos a costa de nuestro esfuerzo”, concluyeron desde la UTEP, al tiempo que reafirmaron su defensa de las paritarias y de las distintas ramas de la economía popular.
Finalmente, convocaron a movilizarse este miércoles a las 14.30 hora en el Congreso de la Nación, en defensa del trabajo y los derechos laborales. “Sin derechos no hay justicia social. Sin poder popular no hay futuro”, expresaron.



