ECONOMÍA

Inimbó, sobre la crisis textil: «Estos tiempos no están pensados para el pueblo trabajador»

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Los números de la industria nacional textil son escalofriantes. Desde la empresa recuperada Inimbó, dan puntadas de resistencia y de lucha.

(ANSOL).- El sector textil es uno de los que mayor registro en caída tuvo en los últimos tiempos. Según el informe de la Fundación Pro Tejer, de diciembre de 2023 a junio de 2025, se registraron 11.500 despidos y el cierre de 380 empresas en el rubro.

La producción textil cayó un 14,5% y, en comparación, se registró un crecimiento interanual del 32% en las compras externas. Además, se habilitaron 14.000 nuevos CUITs de importadoras, un 38% más que el año anterior.

Ramón Ayala, referente de la producción textil autogestiva, asociado fundador de la empresa recuperada chaqueña Inimbó, apuntó en diálogo con ANSOL: «La industria textil cayó aproximadamente un 50% en todo lo que viene trabajando en el orden nacional. De quienes hacen hacen indumentaria, actualmente de cada 5 prendas, 3 son de importación».

Esto implica que la industria nacional textil debe competir en condiciones desiguales de precio de mercado, no sólo con prendas terminadas y vendidas en plataformas de venta de origen internacional, sino también contra la importación de insumos como telas y otros textiles, que afectan a empresas solidarias como Inimbó.

Según el reporte trimestral de la Federación de Industrias Textiles (FITA), las importaciones textiles crecieron más del 250% en cantidad y del 100% en valor.

En contraste, «la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores paralizó la demanda, el principal motor de la industria nacional«, advirtió Pro Tejer.

«Indudablemente, a todas las cadenas de la industria textil no le favorece», subrayó Ayala y continuó: «Y, posiblemente, siga cayendo. Va a ser siempre desfavorable para la industria nacional y, por ende, para sus trabajadores».

Inimbó y la resistencia

Inimbó

Ayala señaló que para Inimbó, «la artesana, la diseñadora, la emprendedora; son nuestro nicho», pero ahora «no puede comprar y comercializar después. Es una cadena en la que todos sufrimos las consecuencias».

En el mismo sentido, el trabajador textil cooperativo sentenció: «La caída de los sueldos, que no alcanzan para sobrevivir, menos van a alcanzar para vestirse«.

Por último, Ayala remarcó que «desde el cooperativismo y desde Inimbó vamos a seguir luchando. Aunque estemos en el suelo, seguiremos de pie, peleando por nuestras fuentes de trabajo».

«Hay que resistir estos tiempos, que no están pensados para el pueblo trabajador y menos para el cooperativismo«, finalizó.

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