100 años de El Craikense: ¿Cómo la cooperativa de James Craik resistió a los vaivenes en Argentina?

La Cooperativa Agrícola Tambera de James Craik cumple 100 años, en una historia que condensa buena parte de lo que es el asociativismo argentino: organización frente a la concentración económica, industrialización en origen, integración federativa y una fuerte capacidad de adaptación ante crisis financieras, climáticas y de consumo.
Fundada el 21 de febrero de 1926 por 53 productores bajo el nombre de Cooperativa Agrícola Federal Limitada, la entidad nació para comercializar mejor su producción y contrarrestar la carencia de organismos públicos que no regulaban la actividad ni defendían sus intereses frente a los pocos acopios privados que monopolizaban la demanda. Una historia de la que conoce mucho el movimiento cooperativo nacional.
De acopio de cereales a potencia láctea regional
En sus primeros años, la cooperativa se dedicó al acopio de cereales y a secciones de consumo como almacén de ramos generales y corralón. Pero el gran salto llegó en 1942, cuando inició el acopio de leche para la elaboración de quesos, convirtiéndose en pionera en una zona donde no existía otra usina láctea —la más cercana estaba a 120 kilómetros, en la ciudad de Córdoba—.

Ese paso impulsó la apertura de tambos en localidades como Oliva, Pampayasta, Tío Pujío, Los Zorros, Colazo, Capilla Garezón y Yucat, entre otras. Con el tiempo, la cooperativa llegó a contar con 12 fábricas diseminadas en el ámbito rural y puso en marcha su primera planta industrial el 19 de septiembre de 1943.
¿Cuál es la capacidad productiva actual de El Craikense?
Hoy, bajo la marca “El Craikense”, produce 150.000 litros diarios de leche destinados a quesos, leche en polvo y suero, con capacidad de expansión hasta los 200.000 litros. El 50% de la producción se orienta a leche en polvo y el resto a variedades como Cremoso, Port Salut, Samsoe, Danbo, Pategrás, Goya, Romanito, Pepato, Sardo y Parrillero, además de mozzarella y crema.
Cuenta con planta industrial en James Craik, sucursal en Tucumán y otra en la ciudad de Córdoba, además de supermercado, acopio de cereales y combustibles en su localidad de origen. Actualmente emplea a 74 trabajadores directos y genera además empleo indirecto en la región.

¿Cómo afectó la falta de crédito y el clima a su desarrollo?
Sostener esa estructura durante un siglo no fue lineal. “A lo largo de su historia, la cooperativa debió afrontar diversas dificultades, siendo una de las principales la falta de acceso al crédito. Durante muchos años no contamos con asistencia crediticia ni posibilidades de financiamiento bancario, lo que limitó fuertemente la inversión en infraestructura, equipamiento y mejoras dentro de la planta”, explicó su presidente, Walter Biolatto.
A esa limitación estructural se sumaron eventos climáticos adversos, como las inundaciones de 2014 y 2017, que afectaron gravemente a los tambos asociados y tuvieron impacto económico en toda la entidad.
En la actualidad, el contexto tampoco es sencillo. “Estamos atravesando un contexto complejo marcado principalmente por la caída del consumo interno, destino del cien por ciento de nuestra producción. Esta situación impacta de manera directa en los niveles de venta y en la capacidad financiera de la institución”, detalló Biolatto.
Con insumos dolarizados, una cadena de pagos extendida y escala reducida, cualquier variación macroeconómica impacta de forma inmediata en su equilibrio. Sin embargo, la cooperativa continúa operando gracias al esfuerzo conjunto de socios y trabajadores, fortaleciendo su capacidad de adaptación y resiliencia.
Integración federativa y legado de Humberto Volando

Desde 2014, la entidad integra la FECOFE profundizando su inserción en un esquema de articulación nacional que promueve federalismo, cooperación y una política agraria integral. Actualmente, Julieta Ayas representa a la cooperativa en el Consejo de Administración de la Federación, reforzando el recambio generacional.
La historia de El Craikense también está ligada al ideario de Don Humberto Volando, histórico dirigente federado que fue presidente de la cooperativa y luego de la Federación Agraria Argentina durante 25 años. Su impronta —defensa de los productores, democracia interna y compromiso territorial— sigue marcando el rumbo institucional.
¿Cuándo es el festejo por el centenario?
“Estamos pensando en una impronta sencilla pero profundamente significativa, con el objetivo de involucrar a todos los que formaron y forman parte de su historia: socios, productores, empleados y ex trabajadores. La idea central es rescatar la memoria colectiva y poner en valor el recorrido de la institución a lo largo de un siglo”, relató Biolatto.
La celebración central será el sábado 28 de febrero a las 21:30 en la Sociedad Italiana de James Craik, con cena y show en vivo, en una noche que buscará homenajear a las generaciones que sostuvieron la cooperativa.
Más allá del festejo, el centenario encuentra a la entidad reafirmando los valores que la mantuvieron en pie durante cien años: solidaridad, arraigo, integración y compromiso con el desarrollo regional.
En un país atravesado por crisis recurrentes, cambios de reglas de juego y ciclos económicos abruptos, la experiencia de El Craikense demuestra que el cooperativismo puede ser una herramienta eficaz para sostener producción, empleo e identidad territorial a largo plazo.



