Fonterra devuelve 2.350 millones de dólares a sus productores y redefine su futuro

Los productores asociados de Fonterra aprobaron el plan de distribución de capital derivado de la venta de importantes activos de consumo, una operación que permitirá transferir aproximadamente 2.350 millones de dólares a los propietarios de la cooperativa. La decisión forma parte de una estrategia más amplia orientada a redefinir el perfil de la organización para las próximas décadas.
La medida llevada a cabo por la cooperativa neozelandesa Fonterra Co-operative Group Ltd marca un punto de inflexión para una organización que controla cerca de un tercio de las exportaciones mundiales de productos lácteos y reabre el debate sobre cómo deben adaptarse las grandes cooperativas agroindustriales a un mercado global cada vez más competitivo.
Aunque la cifra resulta impactante por sí misma, lo verdaderamente relevante es el cambio de dirección que representa. Fonterra no está atravesando una crisis. Por el contrario, la cooperativa viene registrando resultados sólidos y mantiene una posición dominante en el comercio internacional de lácteos. Sin embargo, sus dirigentes consideran que el futuro pasa por concentrarse en segmentos de mayor valor agregado vinculados a ingredientes especializados, nutrición avanzada y exportaciones industriales.
La reorganización supone un cambio significativo respecto de la estrategia seguida durante gran parte de las últimas dos décadas, cuando la organización apostó simultáneamente por la producción primaria, la exportación de ingredientes y el desarrollo de marcas de consumo masivo.

Fonterra: la cooperativa que alimenta al mundo
Fundada en 2001 a partir de la fusión de dos grandes cooperativas lácteas y el New Zealand Dairy Board, la organización se convirtió rápidamente en el principal actor económico de Nueva Zelanda. Actualmente agrupa a cerca de 8.000 productores lecheros y emplea a más de 16.000 trabajadores en distintos países.
Su influencia trasciende ampliamente las fronteras neozelandesas. Diversas estimaciones internacionales indican que Fonterra participa en alrededor del 30% del comercio mundial de productos lácteos, una proporción extraordinaria para una organización de propiedad cooperativa.
La empresa exporta a más de 100 mercados y opera instalaciones industriales en América Latina, Asia, Europa, África y Oceanía. Sus ingredientes lácteos son utilizados por fabricantes de alimentos, empresas farmacéuticas y compañías especializadas en nutrición infantil de todo el mundo.
En términos económicos, sus ingresos anuales superan habitualmente los 15.000 millones de dólares, ubicándola entre las mayores organizaciones cooperativas agroalimentarias del planeta.

¿Por qué vender cuando las cosas funcionan?
¿Por qué una cooperativa líder mundial como Fonterra, decide vender activos estratégicos en un momento de fortaleza económica? La respuesta se encuentra en las transformaciones que atraviesa el mercado global de alimentos.
Durante los últimos años, los márgenes obtenidos en productos de consumo masivo se volvieron cada vez más competitivos debido al avance de grandes multinacionales, cadenas de supermercados y marcas propias. Al mismo tiempo, aumentó la demanda de ingredientes especializados destinados a nutrición deportiva, alimentación infantil, productos médicos y formulaciones industriales de alta complejidad.
Fonterra considera que allí reside una de sus mayores ventajas competitivas. En lugar de competir directamente con gigantes globales de consumo como Nestlé, Danone o Lactalis en determinados segmentos minoristas, la cooperativa busca consolidar su liderazgo en áreas donde posee capacidades tecnológicas, escala industrial y acceso privilegiado a materia prima de calidad.
La reciente venta de negocios vinculados al consumo forma parte precisamente de esa lógica estratégica. Más que una retirada, la operación representa una concentración de recursos hacia actividades consideradas más rentables y sostenibles a largo plazo.




