Monitor de CONINAGRO 2026: la soja mejora frente a maquinaria e inversiones, pero pierde terreno ante el gasoil y la ganadería

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Ltda. (CONINAGRO) presentó una nueva edición de su informe Monitor Insumo-Producto junio 2026, que analiza la capacidad de compra de los principales productos agropecuarios frente a insumos, servicios, maquinaria e inversiones estratégicas para el sector.
En esta oportunidad, el foco estuvo puesto en la soja, que llega al cierre de la campaña 2025/26 mostrando una realidad dispar: mejora frente a bienes de capital e inversiones, pero pierde competitividad respecto de costos operativos clave como el combustible, los fletes y la ganadería.
El estudio releva mensualmente la evolución del poder adquisitivo de siete productos representativos de la producción agropecuaria argentina: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba mate. A través de más de 20 variables, el indicador permite medir cuántas unidades de producto se necesitan para adquirir insumos, maquinaria, servicios y bienes de inversión.
La publicación coincide con el tramo final de la cosecha sojera 2025/26, para la cual la Bolsa de Comercio de Buenos Aires proyecta una producción nacional de 51,1 millones de toneladas, impulsada por los buenos rendimientos obtenidos en las principales regiones productivas del país.

La soja recupera poder de compra frente a maquinaria y bienes de capital
Uno de los datos más destacados del informe es la mejora relativa de la soja frente a los bienes de uso e inversión. Según CONINAGRO, se trata del segmento que ofrece las mayores oportunidades para los productores, con una significativa reducción en la cantidad de grano necesaria para acceder a maquinaria, vehículos e inmuebles en comparación con un año atrás.
El economista de CONINAGRO, David Miazzo, explicó que “la soja ha ganado poder de compra frente a inversiones clave, bienes de capital y maquinaria”, lo que se refleja especialmente en el mercado de equipamiento agrícola.
La mejora más significativa se registra en las cosechadoras. Actualmente se necesitan 1.283 toneladas de soja para adquirir una unidad, cuando un año atrás eran necesarias 1.768 toneladas. Esto representa una mejora interanual del 27,4%. “Hoy se necesita 27,4% menos soja para comprar una cosechadora que hace un año”, destacó Miazzo.
La tendencia también alcanza a los tractores, cuya compra demanda actualmente 430 toneladas de soja, un 18,4% menos que las 528 toneladas requeridas durante la campaña anterior. En el caso de las sembradoras, el abaratamiento relativo alcanza el 21,3%, requiriéndose 338 toneladas de grano para adquirir una unidad.
Las mejoras también se observan en otros activos. La compra de una camioneta 4×4 requiere hoy 115 toneladas de soja, lo que implica una mejora del 16,8% interanual y la convierte en uno de los pocos bienes que incluso se ubica por debajo de su promedio histórico de los últimos cinco años.


Construcción e inmuebles: mejores relaciones para el productor
El informe también detecta avances en el sector inmobiliario y de la construcción. Levantar un metro cuadrado demanda actualmente dos toneladas de soja, una mejora del 12,9% respecto del año pasado.
Por su parte, el valor promedio del metro cuadrado de un inmueble requiere 6,8 toneladas de soja, mostrando una mejora interanual del 19,4%.
Sin embargo, desde CONINAGRO advierten que, pese a estas mejoras, los valores todavía se mantienen por encima de los promedios históricos registrados en el último lustro.
Gasoil, fletes y ganadería: los puntos más críticos
La contracara del informe aparece en los costos operativos y en la relación con otros sectores productivos. Uno de los indicadores más preocupantes es el deterioro frente al gasoil. Actualmente se necesitan 5,1 kilos de soja para comprar un litro de combustible, lo que representa un empeoramiento del 17% respecto de hace un año y del 48% frente al promedio de los últimos cinco años.
“Hoy se necesita 48% más soja que en el promedio de los últimos cinco años para adquirir un litro de combustible”, señaló Miazzo. Los fletes también continúan mostrando una situación desfavorable. Aunque la relación mejoró levemente respecto de 2025, todavía exige un 33% más de soja que el promedio histórico para cubrir los costos logísticos.



Fuerte deterioro frente a la reposición ganadera
La relación más negativa del monitor vuelve a encontrarse en la ganadería. La compra de un kilo de ternero para invernada demanda actualmente 14,5 kilos de soja, lo que implica un encarecimiento del 16% respecto de la campaña pasada.
Además, esta relación se ubica 64,3% por encima del promedio de los últimos cinco años, constituyéndose como la mayor pérdida relativa observada en toda la serie analizada por CONINAGRO.
“Refleja claramente la posición relativa de los granos frente a la hacienda”, explicó Miazzo al analizar la evolución de la relación entre agricultura y ganadería.
Los desafíos de competitividad continúan
Desde CONINAGRO remarcaron que, pese a las perspectivas favorables en términos productivos y a las mejoras observadas en inversiones y maquinaria, persisten importantes desafíos para la competitividad de las empresas agropecuarias.
“Los indicadores del Monitor Insumo-Producto reflejan objetivamente que, a pesar de los buenos volúmenes proyectados para esta cosecha, los desafíos de competitividad de las empresas agropecuarias todavía persisten, especialmente cuando analizamos combustibles, logística y algunos costos operativos”, concluyó Miazzo.
El informe se consolida así como una herramienta de referencia para medir la evolución de los márgenes y la capacidad de inversión de los productores, en un contexto donde la rentabilidad sigue dependiendo no sólo de los precios de los granos sino también de la dinámica de los costos que enfrenta el sector.


