ENTREVISTA

Juan Carlos Junio: «El cooperativismo es eficaz para gestionar grandes núcleos económicos»

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En entrevista exclusiva de ANSOL, Juan Carlos Junio, el presidente del IMFC, director del CCC Floreal Gorini y secretario general del Partido Solidario; analiza al panorama que atraviesa el cooperativismo en la Argentina y el mundo.

(ANSOL).- Juan Carlos Junio participa desde su juventud en el movimiento cooperativo, ligado al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), que actualmente preside. También es director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC) y tiene una extensa carrera dentro del Banco Credicoop Cooperativo Limitado. Expone sus ideas en su sitio web y propone una visión analítica de lo que representa para el modelo asociativo la confrontación de sentidos frente al modelo de gobierno libertario. En diálogo con ANSOL, analiza los desafíos que hacen al sector cooperativo ante la compleja realidad argentina.

-¿Cómo ve a la realidad frente a la dinámica de gestión que plantea el Gobierno?

-Atendiendo a algunos debates que se están planteando en la Argentina, a partir de una fuerte presión que hay del Gobierno Nacional -basado en el uso del presupuesto- a los gobernadores y a las provincias, ha emergido un debate sobre qué significa hoy el federalismo; qué es ser la Nación y cómo una nación debe compatibilizarse con los intereses regionales, provinciales o sectoriales.

Entiendo que las provincias pueden tener intereses específicos y que en Nación son muy duros, porque si la Nación no ayuda a facilitar fondos se le hace muy difícil la propia supervivencia diaria, cotidiana. No podemos dejar de tener en cuenta que somos una Nación, que somos un país con intereses generales y colectivos. Hay que compatibilizar los intereses generales de la Nación con los intereses específicos de cada de cada provincia y de cada sector social; incluso, por ejemplo, el nuestro que es el cooperativo.

-¿Qué respuesta democrática se le puede dar desde la política a ese escenario?

-Debemos que tratar de conjugar en nuevas síntesis constitucionales y nacionales que contemplen los intereses generales de la Nación e incluso tendríamos relacionarlo muchísimo con los intereses generales del Continente. Ese es nuestro espacio histórico y económico; lo contrario de lo que hace el Presidente, que atenta contra el Mercosur. El tema de la unión nacional no es solo un enunciado retórico y simbólico.

Juan Carlos Junio
Juan Carlos Junio en el IMFC. Foto: Revista Acción.

-¿Y cuál puede ser una respuesta en cuanto al cooperativismo?

-En cuanto al cooperativismo, tenemos problemas específicos y cuando hay un Gobierno que no lo fomenta, sino que piensa que es una opción social desestimable, es lógico que vengan iniciativas que nos afecten. Y es también lógico que nosotros debamos hacer una acción defensista de nuestros intereses.

Esto no quiere decir que nos desliguemos de los grandes problemas que tiene la sociedad argentina. Es posible y deseable compatibilizar una postura de defensa de nuestros intereses sectoriales con una cultura solidaria sobre el resto de los problemas del país. No tanto a nivel estratégico, sino social y cultural. Debemos ser sensibles a los problemas de la educación pública, de la salud pública, de los valores culturales. Como hemos hecho siempre los cooperativistas.

Debemos tener una defensa importante del rol del Estado. Si no, vamos a vivir una sociedad de mercado, con grandes corporaciones multinacionales y locales, que va a derivar en un mundo más hostil.

En el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, desde el Centro Cultural de la Cooperación, desde las 276 filiales del Banco Credicoop, debemos aportar a ese debate cultural que el mundo cooperativo debe brindar, en defensa de sus principios y valores. Nuestra visión del cooperativismo se ratifica más que nunca y es la de un cooperativismo bien comprometido con los problemas del tiempo y de la época.

-¿Es posible pensar a las empresas cooperativas como organizaciones que pueden ser altamente competitivas en un mercado desrregulado?

-La experiencia histórica demuestra que no es plausible. En todo caso, podrá ser opinable. La experiencia muestra que cuando el Estado lo fomenta, el cooperativismo crece. Un Estado que los protege de grandes corporaciones monopólicas con las que compite. Y a la inversa, cuando hay un Estado hostil hacia el sector, el cooperativismo puede ser mutilado. En 1966, había mil cajas de crédito y desaparecieron 400 en unos meses, durante la dictadura de Onganía.

El cooperativismo debe ser fomentado por el Estado porque no se beneficia un señor o grupo menor de personas, sino la sociedad en su conjunto.

Juan Carlos Junio en el CCC, Anivrsario Revista Idelcoop 50 años.
Juan Carlos Junio en el Aniversario Revista Idelcoop 50 años. Foto: Revista Acción – Jorge Aloy.

-En distintas oportunidades ha expresado que el capitalismo atraviesa una crisis civilizatoria ¿Cómo se manifiesta esta crisis y cuál es el rol del cooperativismo frente a la misma?

En el mundo capitalista, hay una crisis civilizatoria u orgánica. No es una crisis cíclica ni financiera. Es civilizatoria porque abarca casi todos los órdenes de la economía y de la vida social y cultural. Es una crisis energética, una crisis relacionada con todo lo relacionado a los recursos naturales. Esto implica una disputa de carácter internacional.

Hay una crisis migratoria muy grave porque el capitalismo abandona países, regiones y hasta continentes enteros que inevitablemente terminan por tirarse en una canoa al mar. Hay una crisis de valores culturales, más allá de los enfoques económicos. Hay una crisis climática y ecológica que es evidente. Hay una crisis general del sistema que lleva también a una crisis democrática.

El cooperativismo surge como opción ante esta crisis. Una opción a todas esas corrientes que en sí mismas tienen valores individualistas, destructivos, negadores de la convivencia humana, de asumir las dificultades sociales que existen en la sociedad actual. El cooperativismo tiene valores que están saliendo al encuentro de todo eso, con las ideas de la solidaridad, del bien común y del humanismo.

-¿Puede ofrecer el cooperativismo una solución integral?

Lo que ha logrado plasmar el cooperativismo son soluciones concretas y específicas, sobre la base de principios y valores cooperativos que logran resolver los problemas de los pueblos, de la sociedad. Está demostrado en casi todo el mundo que el cooperativismo puede ser una solución de gestión solidaria, que no sólo resuelve problemas de pequeñas núcleos humanos, sino que es capaz de resolver y de afrontar a grandes núcleos humanos, de millones de personas.

El cooperativismo es eficaz para gestionar enormes complejidades económicas, tecnológicas, en todas las ramas de la actividad. El Banco Credicoop por ejemplo es una organización enorme. Tiene 1.250.000 asociados, 276 cajas, millones de usuarios. Tenemos cerca de 5 mil trabajadores. Sostenemos la doctrina cooperativa, los valores de solidaridad, de cooperación y somos capaces de ser eficientes en la gestión y en la prestación del servicio. La ecuación de democracia y eficiencia es posible.

No creemos que solo es posible en los términos de una pequeña organización. La famosa doctrina de que «lo pequeño es bello». Nosotros creemos que esa belleza se puede trasladar a grandes organizaciones cooperativas. Si no, esa idea es un chaleco. Creemos que grandes núcleos sociales y económicos puedan gestionar con la idea del cooperativismo. En Argentina, los ejemplos son el cooperativismo de crédito, de seguros, agrario, de servicios públicos.

Juan Carlos Junio
La Historia en Debate en el CCC. Foto: Revista Acción.

-¿Cómo se puede hacer frente al mal de la corrupción que surgen en las grandes estructuras organizacionales?

-Lo que tiene el cooperativismo es que como hay mucha participación y control de la gestión, hay mucha menos corrupción. Si los asociados tienen participación y protagonismo real en la gestión, se generan muchas más posibilidades de control democrático.

No creemos que la única solución de la humanidad sea exclusivamente el cooperativismo, pero sí que los Estados nacionales deben tener políticas de fomento y de estímulo porque es una alternativa para la gestión.

La otra cuestión a destacar es que el cooperativismo no solo ha crecido en el mundo, sino que tiene un grado de reconocimiento que se corresponde con ese crecimiento. Y eso es porque la experiencia material que la sociedad ve en forma tangible funcionan. Y la sociedad ve también que tiene un sentido social, no solamente de lucro para el dueño del capital.

El cooperativismo debe tener un compromiso cultural e ideológico, porque somos parte de la sociedad. No podemos ni debemos aislarnos. Debemos ser sensibles a los problemas del pueblo, del barrio, de la ciudad o de la nación o del mundo. Suelo decir de Ariel Guarco, que viene de un pueblo, que es un caso ejemplar para aquella frase de Tolstoi: «Pinta tu aldea y pintarás el mundo». Llegó de Pringles a la provincia de Buenos Aires, a la Argentina y al mundo. Esto demuestra también la importancia del cooperativismo argentino y su potencialidad.

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