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Gestión Social, Cooperativa y Comunitaria: «Pensar la escuela de abajo hacia arriba»

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¿Cómo pensar la educación en tiempos de complejidad e incertidumbre? Con el impulso de FECEABA y FeCEEGeSoRA, diversas experiencias educativas del país de Gestión Social; se encontraron para poner en común sus prácticas y reafirmar que la transformación no llega con recetas mágicas, sino desde las comunidades que se organizan para enseñar, aprender y soñar juntas.
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El 10° y 11° Encuentro de Gestión Social, Cooperativa y Comunitaria, realizado el pasado 5 de septiembre en Moreno, Buenos Aires, significó, tanto para Federación de Cooperativas y Entidades Afines de Enseñanza de Buenos Aires Ltda. (FECEABA) como para FeCEEGeSoRA, un paso más en la consolidación de los avances que venimos construyendo colectivamente entre distintas experiencias educativas de la provincia de Buenos Aires y de otros lugares del país.

La presencia de la Directora General de Cultura y Educación, Flavia Terigi en la apertura del Encuentro representa un reconocimiento a la tarea que vienen desarrollando estas experiencias en los territorios, buscando fortalecer y ampliar el sentido de la educación pública. Su presencia no solo jerarquiza este espacio de encuentro, sino que también expresa la posibilidad de seguir construyendo puentes entre las experiencias de Gestión Social que nacen y crecen en las comunidades y las políticas públicas educativas.

El acompañamiento del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo (IPAC), a través de la presencia de Gildo Onorato, también fortalece una convicción que sostenemos desde hace tiempo: en estos momentos resulta necesario, más que nunca, consolidar las ideas y las prácticas del cooperativismo. Y qué mejor manera de hacerlo que respaldando y reconociendo las numerosas experiencias que, desde distintos territorios, construyen cotidianamente otras formas de organizarse, producir, enseñar y aprender.

Gestión Social: defender la escuela como espacio democrático de convivencia y construcción colectiva

Este nuevo Encuentro para ambas Federaciones contó con la participación de más de 400 asistentes. Llegaron desde numerosos distritos de la provincia de Buenos Aires, pero también desde Santa Fe, Río Negro y Chaco, con delegaciones que hicieron un enorme esfuerzo para estar presentes. Se sumaron, además, experiencias de jardines comunitarios, bachilleratos populares y estudiantes de distintos profesorados de Moreno y Merlo.

La propuesta de este año fue “Pensar la escuela de abajo hacia arriba”. Para ello contamos con la presencia de Gabriel Brener, Isabelino Siede, Natalia Peluso, Nora Merlin y Javier Lamonica, quienes, desde sus diferentes recorridos y perspectivas, aportaron preguntas, ideas y caminos para seguir pensando la potencia de estas formas de gestionar la educación y los distintos escenarios que se presentan, especialmente en el contexto actual.

Vivimos tiempos complejos. La violencia, en todas sus formas, la precarización de la vida y el avance del individualismo forman parte de un escenario que se presenta diariamente y que atraviesa nuestras comunidades. El sistema educativo no está por fuera de ese contexto. La escuela, como expresión concreta de nuestra sociedad, se encuentra permanentemente atravesada por estas tensiones.

No creemos en salidas individuales ni en recetas mágicas. Estamos profundamente convencidos de que la reconstrucción de lo común, de lo colectivo y de lo comunitario debe ser pensada y construida de abajo hacia arriba.

Sabemos que atravesamos un contexto particularmente complejo, en el que, a nivel nacional, se ha decidido quitarle centralidad a la educación, transformando el Ministerio de Educación en una Secretaría y debilitando la construcción de políticas públicas que garanticen el derecho a la educación.

Frente a ello, seguimos sosteniendo que la escuela no puede ser solamente un lugar al que se asiste. Siempre pensamos los espacios educativos como una invitación a hacer, a participar, a sentirse parte, a apropiarse de ellos. Necesitamos ofrecer experiencias de convivencia cada vez más democráticas. Porque en sociedades donde predominan el individualismo, la competencia y la fragmentación, la escuela conserva todavía una enorme posibilidad: ofrecer una experiencia diferente, la experiencia de lo común.

Del impacto de la Ley Provincial 15.619 al proyecto de ley nacional para la educación de Gestión Social

Con el objetivo de visibilizar este modo de entender la educación y de hacer efectivo lo establecido por la Ley Nacional de Educación N.º 26.206, desde nuestras Federaciones venimos impulsando leyes tanto a nivel nacional como jurisdiccional.

Este año, ese camino tuvo un avance fundamental con la promulgación, en la Provincia de Buenos Aires, de la Ley 15.619, impulsada por la entonces diputada provincial Lucía Klug. Esta normativa nos permitirá contar con un registro preciso de la cantidad de espacios educativos que se corresponden con estas formas de gestión y, fundamentalmente, avanzar en su reconocimiento y fortalecimiento.

Del mismo modo, volvió a presentarse, a nivel nacional, el proyecto de Ley de Experiencias Educativas de Gestión Social, Cooperativa y Comunitaria, impulsado por el diputado Ernesto Alí, de San Luis, y acompañado, entre otros legisladores, por Caren Tepp, de Santa Fe, y Adriana Serquis, de Río Negro.

Estos avances no son concesiones. Son el resultado de años de organización, de encuentros, de discusiones, de experiencias compartidas y de la decisión de muchas comunidades educativas de no resignarse a que sus formas de construir escuela permanezcan invisibilizadas.

Por eso, cada encuentro es también una forma de hacer política educativa. Es encontrarnos para reconocernos, para compartir lo que hacemos, para discutir nuestras dificultades, pero también, y sobre todo, para poner en común aquello que somos capaces de construir.

Pensar la escuela de abajo hacia arriba es reivindicar que las transformaciones también nacen en los territorios. Que allí donde una comunidad se organiza, donde una familia participa, donde un docente se compromete, donde un estudiante encuentra un lugar y donde diferentes actores se animan a construir juntos, también se está produciendo política educativa.

Se trata, en definitiva, de volver a soñar. De recuperar la esperanza como una construcción colectiva y no como una espera pasiva. De seguir defendiendo una escuela pública que sea capaz de alojar, incluir, enseñar y transformar. 

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