Hacer carne en nuestras empresas las palabras del Papa Francisco

(ANSOL).- Uruguay es un país laico, pero reconocedor -al menos, en el campo popular- de mujeres y hombres que aportan muchísimo a las causas populares, a los trabajadores y, en especial, a las organizaciones de los trabajadores; en este caso, las cooperativas. Vemos, entonces, al Papa Francisco como una persona fantástica, en todo sentido de la palabra.
De alguna manera, Francisco trajo a esa institución tan añosa como es la Iglesia Católica un aire fresco y la posibilidad de acercarse a ella -como debería ser siempre- a los más humildes, a las clases trabajadoras y a la gente que realmente lo necesita.
La importancia de un Papa con una mirada latinoamericana, a lado de los más pobres y de la gente que más sufre es muy grande. Que sea argentino, rioplatense, hombre del mate y del fútbol, lo hacía más amigable con esa percepción que tenemos muchos de la institución Iglesia Católica y que me parece que tanto bien le hizo a la humanidad, en este tiempo.
Hay un hilo conductor que hace el cooperativismo y a las empresas recuperadas con un elemento primordial a la hora de pensar en la gente y en la economía. Nosotros decimos que es otra economía es posible y es la economía social, solidaria, cooperativa. Francisco fue un abanderado de esta idea de esta economía.
Es bien interesante traerlo a colación porque en este devenir. En estos tiempos tan complejos de los trabajadores, en este mundo que siempre deja por el camino a cientos de miles de trabajadoras y trabajadores, pensar en que el Papa pensaba en nosotros, pensaba en el cooperativismo, en la economía social y en las empresas recuperadas habla por lo alto de su visión estratégica y política.
Siempre es un desafío llevar adelante las cooperativas porque, en eso de recuperar una empresa que estuvo antes en manos del capitalismo clásico y llevarla a la economía social; en esa doble función de hacer viable económicamente a la empresa y, a su vez, socialmente responsable, siempre nos trae muchos cortocircuitos, muchos problemas y, generalmente, nos tranca, nos traba el mejor desarrollo.
Entonces, el valor de las palabras del Papa Francisco sobre el cooperativismo es muy importante. Es importante recordarlas, hacerlas carne y, sobre todo, redoblar el esfuerzo. Sobre todo, quienes tenemos la responsabilidad de estar al frente de las cooperativas. Es un espaldarazo que tenemos.
Estamos en el Año Internacional de las Cooperativas, declarado por la ONU, y más allá de las celebraciones que se puedan hacer, es importante que nos veamos hacia adentro y al entorno. Somos muy creyentes del cooperativismo del Mercosur y tenemos mucho que hacer ahí.
Argentina tiene una larga tradición de empresas recuperadas. En Uruguay, hay menos, pero tenemos nuestras historias, siempre con el esfuerzo de los trabajadores de querer mejorar, no solo en cuanto a ingresos personales o familiares, sino también en cuanto al entorno; al desarrollo local en el cual están inmersas las cooperativas.
Hay que fortalecer esa herramienta cooperativa de tener una forma distinta de ver a una empresa clásica. En estos tiempos tan difíciles, el Papa nos hace pensar que la cooperativa es un reservorio de humanidad, frente a la barbarie del sálvese quien pueda. Eso es un aprendizaje muy relevante.
Así las cosas, más allá de que Uruguay es un país laico y muy respetuoso de todas las expresiones religiosas, hay figuras que nos marcan y no solo por un rato, sino por siempre.
El Papa estuvo presente en la Economía Solidaria, en las empresas recuperadas, en el cooperativismo y es bueno, en homenaje a él, tener presente las palabras que tuvo sobre la economía social, para seguir haciéndola carne en nuestras empresas.



