El objetivo es atacar la conexión de las universidades con la sociedad

Esta semana fue muy importante para todas las universidades. De alguna manera, triunfó un proyecto colectivo de universidad que se vio plasmado en la marcha del 2 de octubre, en la que hubo sectores no solo universitarios, sino de muchas organizaciones sociales, muchas cooperativas y de la sociedad en su conjunto, que apoyaron esa manifestación.
En Rosario, particularmente, ese apoyo fue muy evidente. Esa marcha se terminó por plasmar en una ocupación activa de varias de las facultades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y es muy importante porque, entre las cuestiones principales que se trataron en las asambleas interclaustros que decidieron las tomas de las facultades, se puso de relieve no solo las trayectorias individuales de alumnes que querían asegurar su lugar de estudio, sino mucho más que eso.
En el caso de la UNR, tenemos muchos proyectos territoriales con cooperativas, con entidades del mundo de la Economía Social y Solidaria, de la Economía Popular. Tenemos incluso una relación permanente con estos sectores, a través de la Maestría en Entidades de la Economía Social. Todo este panorama implica que si hay un ataque a la universidad, hay un ataque hacia todos estos sectores.
El otro aspecto central es no solo disputar simbólicamente la legitimidad de las universidades en cuanto a la producción de conocimiento, sino en cuanto al perfil de las universidades en relación con los territorios. Eso es lo que tanto molesta, lo que se ataca y lo que se trata de destruir, con falacias y mentiras. Las ocupaciones de las universidades vienen a frenar este ataque.
Esta defensa se da también internacionalmente, ya que las universidades de la Red Universitaria de la Economía Social y Solidaria (RUESS) participan activamente en muchas de las redes internacionales de ESSyP, en todo lo que es el campo del cooperativismo: la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM), que recoge toda la importancia de trabajar en estos temas regionalmente con nuestros países hermanos de Latinoamérica, en la cual la RUESS participa en el Comité Académico de Procesos Asociativos y Cooperativos; y la Red Universitaria Eurolatinoamericana en Estudios Cooperativos y de Economía Social (RULESCOOP), que extiende estos procesos a nivel intercontinental.
Todos estos canales y redes molestan porque muestran al exterior todos los trabajos que hacemos en nuestras universidades; lo potencian, lo legitiman y nos ubican dentro de las mejores universidades del mundo. Todo esto es, en definitiva, el objeto del ataque del Gobierno Nacional a la educación pública: la vinculación e interdependencia permanente y directa de las universidades con la sociedad.
Ninguno de los proyectos de intervención y atención comunitaria se ha detenido por las tomas. Es importante siempre la defensa colectiva de las universidades y la RUESS es un buen lugar para esa defensa porque nos nuclea a través de prácticas autogestionadas y solidarias.



