Tras más de 12 años, COOPSAR deja de afrontar el notable costo energético del acueducto patagónico

La Cooperativa de Servicios Públicos de Sarmiento Ltda. (COOPSAR) de la localidad de Sarmiento en la provincia de Chubut ha obtenido respuesta a un reclamo que lleva más de una década, modificando la ecuación financiera de ingresos de la entidad. En una provincia patagónica en la que las cooperativas de servicios cumplen un rol estratégico para el desarrollo, la decisión modifica la ecuación económica local.
La medida fue oficializada mediante la Resolución 108/2026 de la Secretaría de Energía de la Nación, publicada a principios de mayo, donde se aprobó el ingreso de la Sociedad Cooperativa Popular Ltda. (SCPL) de Comodoro Rivadavia como Gran Usuario del Mercado Eléctrico Mayorista (GUME). A partir de ahora, los consumos energéticos del sistema serán facturados directamente a esa entidad.
El Acueducto Jorge Carstens abastece de agua a ciudades clave de la región como Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Caleta Olivia y Sarmiento. Sin embargo, durante más de 12 años, COOPSAR sostuvo los costos eléctricos del sistema sin contar con un esquema tarifario que compensara ese gasto. La situación derivó en una deuda millonaria que condicionó el funcionamiento de la cooperativa y se convirtió en uno de los principales conflictos estructurales del sector en el sur de Chubut.
Reclamo de COOPSAR a Cammesa
La acción que permitió destrabar esta situación comenzó a tomar forma gracias a una serie de gestiones y presentaciones formales desde la cooperativa de servicios ante ante organismos nacionales. “El proceso se formalizó en septiembre de 2025, cuando COOPSAR presentó ante Cammesa el pedido de separación de consumos, acompañado por gestiones ante la Secretaría de Energía y distintos actores institucionales”, explicó a ANSOL la asesora legal de la cooperativa, Dra. Fabiana Uribe.
En paralelo, se llevaron adelante presentaciones ante municipios alcanzados por el acueducto, organismos provinciales y entidades vinculadas al sistema, en una estrategia coordinada que incluyó también la posibilidad de avanzar por la vía judicial.
La resolución de este conflicto también estuvo atravesada por gestiones políticas por parte de COOPSAR. En ese sentido, desde la cooperativa destacaron el acompañamiento de referentes nacionales y provinciales. “Sin frenar el intento de intervención de la cooperativa, nada de lo que ocurrió después hubiera sido posible”, remarcó la Dra. Uribe.

¿Qué cambia a partir de ahora?
El punto central de la resolución es la separación definitiva de los consumos energéticos del acueducto respecto de los de la cooperativa. “A partir de este mes, los consumos de energía que se facturen a la cooperativa ya no incluyen los del acueducto, que pasan a estar a cargo de la SCPL”, detalló la asesora legal.
El cambio representa un alivio inmediato para la cooperativa de servicios chubutense, que deja de sostener una carga económica que no le correspondía directamente, vinculada a una infraestructura de alcance regional. “Hoy podemos decir que lo hemos logrado: la resolución confirma que los consumos del acueducto dejan de ser responsabilidad de COOPSAR”, sintetizó.
Con la resolución en marcha, la cooperativa abre ahora una nueva etapa centrada en la recomposición financiera y la resolución de la deuda acumulada. “Ahora comienza una etapa de responsabilidad: regularizar los consumos actuales y avanzar en la resolución de la deuda millonaria con Cammesa y con la provincia”, señaló Uribe.
La entidad cuenta además con antecedentes judiciales favorables que fortalecen su posición en este proceso, y mantiene abiertas instancias de diálogo con el Estado provincial para encontrar una salida integral.
Más allá del impacto técnico y económico, el traspaso del acueducto marca el cierre de un conflicto que atravesó a la cooperativa durante más de una década y que puso en tensión su sostenibilidad. “La solución está al alcance de la mano: sólo hace falta acordar la forma en que cada parte asuma sus obligaciones”, concluyó la asesora.
Para la comunidad de Sarmiento, el cambio no solo representa un alivio financiero para su cooperativa, sino también la posibilidad de proyectar un futuro con mayor estabilidad, después de años marcados por la incertidumbre y el esfuerzo colectivo.



