
El próximo viernes 1 de mayo, el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF) abrirá sus puertas en Sánchez de Bustamante 772, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para celebrar veintidós años de vida institucional y artística. La jornada, que comenzará a las 20 horas, tendrá como eje central la presentación de la Orquesta Típica Fernández Fierro, el colectivo que no solo revolucionó la estética del tango actual, sino que también rescató y puso en valor un espacio que hoy es referencia ineludible de la cultura porteña. Las entradas pueden adquirirse en la boletería del club o a través de plataformas digitales, con beneficios inclusivos que permiten el ingreso gratuito de jubilados y descuentos para estudiantes.
Una cooperativa nacida de la crisis
La historia de la cooperativa se remonta a 2001, cuando un grupo de músicos decidió unirse para conformar una orquesta de tango con espíritu de banda de rock. En un contexto de profunda crisis social y económica en Argentina, el colectivo adoptó la musicalidad y la forma de trabajo de la Orquesta de Osvaldo Pugliese, referente histórico del tango. El 1 de mayo de 2004, la orquesta fundó el CAFF, transformando un antiguo taller mecánico en una sala de conciertos gestionada íntegramente por sus trabajadores.

El modelo de gestión: músicos y técnicos en igualdad
El funcionamiento de la cooperativa se basa en una filosofía de igualdad, donde no existen jerarquías patronales. La toma de decisiones recae sobre los propios músicos y el equipo técnico, incluyendo al histórico iluminador Walter “El Tano” Coccaro. Actualmente, el proyecto integra a músicos, técnicos, personal de prensa y servicios. Esta estructura democrática permite que el club funcione como un espacio de ensayos y producción independiente, donde la recaudación se distribuye equitativamente entre quienes sostienen el espacio día a día.
Impacto cultural y anclaje local
La labor del colectivo ha sido reconocida por la Legislatura porteña, que declaró al club como Sitio de Interés Social y Cultural. En un escenario donde los espacios independientes luchan por su sostenibilidad, el modelo de la Fernández Fierro demuestra la viabilidad de la autogestión frente a la lógica del mercado corporativo de la industria mainstream musical. Este camino asociativo es compartido por otros espacios emblemáticos como la Cooperativa Sala 88, que también apuesta a la construcción colectiva desde las tablas. El festejo de estos 22 años no solo es un hito para el tango, sino que resuena en experiencias como el ciclo Oiga!, reafirmando que la asociatividad es la herramienta más potente para garantizar la soberanía artística y la sostenibilidad de la cultura popular.



