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Guatemala: proponen cooperativas para transformar el transporte interurbano y mejorar la seguridad

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El modelo asociativo surge como alternativa para regular el sistema de los históricos “chicken buses” de Guatemala, sin perder fuentes de trabajo.

Referentes del sector del transporte interurbano de Guatemala impulsan la conformación de cooperativas como una alternativa para reorganizar y regularizar el servicio de transporte público, que conecta distintas ciudades y regiones del país. La propuesta busca mejorar la seguridad vial, ordenar el funcionamiento del sistema y preservar las fuentes laborales vinculadas a esta actividad, evitando al mismo tiempo una privatización total del servicio.

El debate surge en un contexto en el que el transporte interurbano de Guatemala es conocido por su singularidad cultural y visual. Los vehículos utilizados, conocidos popularmente como “chicken buses” o también llamados “burras”, son en su mayoría antiguos autobuses escolares importados desde Estados Unidos, que han sido adaptados para el transporte de pasajeros.

Estas unidades se distinguen por sus llamativos diseños, con carrocerías pintadas de colores intensos y decoraciones artísticas que con el tiempo se transformaron en un rasgo característico del paisaje urbano y rural de Guatemala. Incluso, el sistema es mencionado frecuentemente como una experiencia particular para visitantes extranjeros que recorren el país.

Sin embargo, detrás de esa imagen pintoresca existe una problemática estructural vinculada a las condiciones de operación del servicio. El bajo costo del transporte lo convierte en una de las opciones más utilizadas por la población para trasladarse entre ciudades, lo que provoca que muchas unidades circulen con sobrecarga de pasajeros y se desplacen a altas velocidades en rutas interurbanas.

Accidentes y debate sobre la regulación del sistema

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En los últimos años, la seguridad del transporte interurbano de Guatemala se volvió un tema central en la agenda pública. Registros oficiales y reportes de organismos de control muestran que los buses extraurbanos protagonizan una proporción significativa de los siniestros viales en el país.

Durante 2025, se registraron más de 100 personas fallecidas y cientos de heridos en accidentes vinculados a este tipo de transporte, mientras que distintos informes de tránsito contabilizan centenares de incidentes cada año relacionados con estas unidades.

Algunos episodios tuvieron fuerte impacto nacional. Uno de los casos más graves ocurrió en febrero de 2025, cuando un autobús que transportaba decenas de pasajeros cayó desde un puente hacia un río en Ciudad de Guatemala, provocando más de 50 víctimas fatales. Este tipo de tragedias alimentó el debate sobre la necesidad de reformar el sistema y establecer mecanismos más estrictos de control y regulación.

Privatización con fuertes subsidios del Estado de Guatemala

En este contexto, surgieron distintas posiciones sobre cómo abordar el problema. Algunos sectores plantean la prohibición del actual esquema de transporte y la implementación de un modelo basado en concesiones privadas, con participación de empresas y un esquema de alianza público-privada que contaría con un fuerte componente de subsidios estatales.

Frente a esa alternativa, representantes del sector transportista proponen un camino distinto que se basa en la organización cooperativa de los operadores del sistema.

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Cooperativas como herramienta de regulación y democratización

La propuesta asociativa consiste en promover la conformación de cooperativas de transporte que agrupen a los actuales propietarios y conductores de las unidades que prestan el servicio interurbano. A través de esta figura organizativa, se busca formalizar la actividad, establecer mecanismos de control más claros y construir una relación institucional directa con el Estado.

Según los impulsores de la iniciativa, el cooperativismo permitiría avanzar en un modelo de gestión colectiva del servicio, donde los propios trabajadores del sector participen en la toma de decisiones vinculadas a la operación del transporte, la renovación de las unidades y la definición de estándares de seguridad.

La creación de cooperativas facilitaría además la implementación de sistemas de registro y certificación de conductores, así como la adopción de normas comunes de conducción y mantenimiento de los vehículos. Este esquema permitiría generar acuerdos con el Estado para establecer criterios de control, supervisión y posibles mecanismos de subsidio destinados a mejorar la calidad del servicio.

Competitividad sin perder control local

Los referentes del sector consideran que el modelo cooperativo puede ofrecer una alternativa que combine regulación estatal, participación de los trabajadores y sostenibilidad económica del sistema.

Desde esta perspectiva, la organización cooperativa permitiría a Guatemala preservar los puestos de trabajo existentes y evitar que la reestructuración del transporte interurbano implique la desaparición de pequeños operadores locales.

Además, el esquema permitiría desarrollar una alianza público-privada con participación cooperativa, capaz de garantizar estándares de seguridad y calidad sin que el sistema quede completamente en manos de grandes empresas o capitales extranjeros.

De esta manera, el cooperativismo aparece como una opción para ordenar un sistema de transporte que forma parte de la identidad social y cultural de Guatemala, al mismo tiempo que busca responder a los desafíos actuales en materia de seguridad vial, regulación estatal y sostenibilidad del servicio.

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