ENTREVISTA

Manuel Martino: «Las alianzas más importantes deben ser con nuestros vecinos»

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Martino preside la Federación Rural para la Producción y el Arraigo. En una entrevista cedida a ANSOL, cuenta el valor de defender la calidad de vida en la ruralidad.

Manuel Martino es ingeniero agrónomo y vive en Sansinena, un pueblo de 660 habitantes de la provincia de Buenos Aires. Integró durante muchos años la Cooperativa La Comunitaria, también es productor y preside la Federación Rural para la Producción y el Arraigo.

En diálogo con ANSOL, Martino repasó la actualidad de la organización; cómo hacerle frente a la crisis que atraviesa el sector de la agricultura familiar; el cooperativismo como factor clave para el progreso y desarrollo del empleo; y el protagonismo del trabajo y de las alianzas locales y municipales como estrategia para enfrentar una macroeconomía difícil.

¿Cómo fue el Encuentro Nacional que hicieron desde la Federación Rural? Teniendo en cuenta que la economía social, la agricultura familiar y la comunicación comunitaria están en el ojo de la tormenta.

-El sector donde trabajamos produce el alimento que come toda la gente. Es un sector muy estratégico y muy sensible por obvias razones. Estamos a la par del trabajador y a la par del consumo familiar. Sabemos que un pueblo sin acceso a alimentos es un pueblo que está realmente en crisis.

Martino

-¿Cómo fue el plenario y la actividad que desarrollaron? 

-La Federación está formada por cooperativas rurales a lo largo y a lo ancho del país; es una cooperativa de cooperativas. Siempre nos paramos desde la producción de alimentos y desde el territorio. Entonces, lo que hicimos fue juntarnos en San José de la Dormida, en una escuela rural de agroecología. Una escuela que estaba cerrada y la pudieron convertir en una escuela de agroecología. Ahí, nos juntamos miembros de organizaciones de diferentes provincias, para hacer un análisis, planificar el año y definir los puntos estratégicos.

¿Cuántas cooperativas integran actualmente la Federación? 

-Alrededor de 20 cooperativas, en su mayoría, y algunas asociaciones, con amplia distribución en el país. Vinieron compañeros de Formosa, de Jujuy, de Salta, Santiago del Estero, Córdoba, Chubut, La Pampa, Tucumán, Mendoza, Provincia de Buenos Aires y Catamarca.

-¿Y todas las asociaciones y cooperativas que participan de la Federación producen alimento? 

-Nosotros decimos que lo que integra a la Federación Rural es el tema de la ruralidad. En general, son productoras de alimentos, pero también hay redes de comercialización, organizaciones culturales e incluso algunas de educación. Con todo, un 90% son de producción de alimentos para el consumo interno. También algunas que son fábricas que transforman el alimento.

Dentro de lo que es el rubro de alimentos y producción de alimentos, el fuerte es la producción hortícola porque esta Federación nació desde el sector hortícola. Por otra parte, al sur de la provincia de Buenos Aires se le dice «el sur cebollero» porque se produce casi un 30% de la cebolla del país. Ahí, la Federación es muy fuerte también.

Teniendo en cuenta la coyuntura política, social y económica que estamos atravesando, ¿cómo definís el momento de la agricultura familiar en este contexto? 

-Estamos atravesando una crisis, no te diría sin precedente, pero quizás lo sea, en el sector productivo. Salvo sectores privilegiados como la pesca, la minería o la agricultura extensiva, el resto de los sectores está en una fase muy complicada. Es una crisis general para el que quiere producir en Argentina.

-¿A qué se enfrenta? ¿De dónde vienen las complicaciones? 

-Las complicaciones están en todo sentido: los costos están dolarizados; hay una inflación que siempre sigue subiendo, y el mayor socio de la familia productora es el consumidor, que ha perdido en un 50% su posibilidad de consumo.

Después, tenés otro tipo de problemas como las tierras y la regulación de alquileres en el sector hortícola. Nos enfrentamos a algo muy general. La crisis ha cortado más arriba: es todo aquel que quiere producir, todo aquel que quiere generar una transformación de productos, porque esto también afecta a la fábrica láctea, a las PYMEs. No están cerrando los números por muchos lados y la gran mayoría de los que producimos corremos esta suerte.

¿Cómo se para ante eso La Federación?

-Nuestra estrategia es lograr mantener la producción, lograr mantener las cooperativas, hacer producir todo lo que tenemos y fortalecer al máximo la solidaridad entre cooperativas. Estamos en un momento que debemos superar sin perder compañeros del sector y sin perder las cooperativas. Ese es nuestro mayor desafío hoy en día.

Martino

¿Ves una caída en la cantidad de cooperativas y de trabajadores cooperativistas?

-Sí, hemos tenido. El movimiento social se ha replegado, la movilización de compañeros y compañeras se ha replegado, pero hemos encontrado dentro del cooperativismo y de la estructura de producción una forma de mantenerlo e incluso de empezar a crecer. Estamos viendo que desde ese lugar se empiezan a sumar más productores bajo otras lógicas, bajo la lógica más productiva, más gremial, y ahí es donde vemos un poco el lugar al final del túnel.

El cooperativismo como generador de trabajo

-Sí, ya lo veníamos viendo, pero estamos enfocados 100 por ciento en eso. En una etapa llena de dificultades, pero empezando a consolidar nuestras producciones. La semana pasada se habilitó una fábrica de bio insumos, de compañeros de Mendoza que se largaron a la producción de semillas.

Estamos en un camino que es mucho más largo, más silencioso, donde las cosas no van a la velocidad que pensábamos que iban a ir, pero son los tiempos que tocan. Hay Federación Rural para rato y, si logramos sostener esto a nivel nacional, somos positivos que esta etapa va a tener que cambiar en algún momento.

¿Quiénes son los aliados en este momento de la agricultura familiar? 

-La Federación Rural es una de las tantas federaciones y organizaciones que integran el sector de los pequeños y medianos productores. Nuestros aliados son las otras federaciones y creemos que tenemos que ir hacia una Confederación donde nos podamos nuclear de otra manera. Nuestro aliado es el movimiento cooperativo. Esos son nuestros grandes aliados. Creemos que el sector cooperativo, el de las asociaciones, viene resistiendo todo el embate del Gobierno y es el sector que más allá de los vaivenes políticos y de las idas y vueltas del sector político, se ha mantenido y está dando respuesta a la comunidad. Tenemos que fortalecernos en eso, seguir los tiempos nuestros y profundizar el trabajo y la unidad.

En este contexto, ¿los Gobiernos locales y provinciales son parte de esas alianzas o es muy dispar la cuestión?

-Al no existir Gobierno Nacional, o que existe para el mal, se nos invierte la ecuación y se valoran mucho las alianzas municipales y provinciales. Vienen siendo nuestros grandes aliados, con un montón de diferencias que pudieran haber existido. Entendemos que, en las provincias como en los municipios, se llega al acuerdo de que es importante la producción y el trabajo. Esto no se daba en otro momento, pero hoy tenemos que ser creativos y tratar de ponernos de acuerdo todos.

Además de lo que contaste, ¿qué otros puntos trabajaron en el encuentro?

-El 23, 24, 25 de mayo hacemos un encuentro nacional de cooperativismo en Azul, que es el centro de la provincia de Buenos Aires (PBA). El año pasado, hicimos uno para la misma fecha en Rivadavia, PBA. Y estamos trabajando para poder confluir nuevamente y lograr que el espacio nos deje los saldos organizativos que nos dejó el encuentro anterior. Por ejemplo, una alianza estratégica que logramos fue con la Cooperativa Obrera. Arrancó en Olavarría, con tres supermercados; ahora en Azul, con dos supermercados más, y pensamos seguir. Es una alianza dentro del sector cooperativo que funciona. Le sirve a la Cooperativa Obrera, nos sirve a nosotros como sector productivo y es una muestra importante de que es posible que dentro del sector cooperativo nos pongamos de acuerdo y podamos fortalecer nuestras economías.

Debemos trabajar también las habilitaciones y cómo entrar en los circuitos comerciales. Queremos competir como protagonistas del sector productivo que somos. El tema es que nos tenemos que organizar de manera colectiva y eso es lo que estamos acordando. Por ejemplo, en «el sur cebollero» este año ya se empieza a prestar servicio de embolsado de cebolla, con empaquetado oficial. Tenemos un galpón de mil metros cuadrados y se presta servicio a los camiones que van para exportación. También tenemos una fábrica de bolsas de cebolla y muchos productores. Entonces, vamos avanzando en diferentes eslabones de la producción porque nuestro objetivo es, justamente, ser parte real del sector productivo en todas sus dimensiones

Martino, sobre el valor del arraigo

Y esto fortalece el arraigo

-La alianza con los sectores municipales fortalece el arraigo del productor rural y del habitante de los sectores rurales, que también es un tema para observar. Con la palabra «arraigo», que la tenemos muy presente en nuestra Federación Rural, definimos todas las acciones que se puedan hacer que apunten al arraigo. Lo definimos para que los jóvenes no se vayan de su tierra de manera forzada. Cualquier acción que tenga que ver desde la producción o desde la cultura, tiene que ser apoyada. Yo vivo en un pueblo de 600 habitantes, con 40 kilómetros camino de tierra. O sea, estoy en el contexto de arraigo, pero es algo que excede obviamente a la Federación Rural, porque es el ADN de un país.

Argentina tiene el 93% de la gente viviendo en grandes ciudades. Somos uno de los países más grandes y peor distribuidos del mundo y no fue al azar, sino fue para sacar a la gente de donde están los recursos. Amontonarlos en las ciudades y sacarla de donde están los recursos, ya sea minería, pesca, agricultura. En ese concepto de arraigo, las alianzas más importantes tienen que ser con nuestro vecino.

Dejamos de hablar con el de al lado a veces, ¿no? 

-Hemos dejado de hablar con el de al lado; por eso, es muy importante el territorio. Hoy, la tarea de toda militancia es con la comunidad. Debemos fortalecer la comunidad organizada porque el Gobierno apunta a la desintegración nacional. Es donde tenemos que pelear sin caer en la grieta, superarla, dejarla atrás y empezar a avanzar. Es el desafío nuestro y de un montón de organizaciones que están en Argentina, silenciosas y trabajando.

Somos agricultores y productores. Sabemos que por lo menos 6 meses tarda una planta en dar sus primeros frutos. Yo vivo en Sansinena, un pueblito muy chiquito de PBA. Soy ingeniero agrónomo y nací en González Moreno, que es otro pueblo. Estamos en la frontera lindante de la PBA y La Pampa, donde el diablo perdió el poncho, como decimos acá. Vivo con mi familia. Somos 600 habitantes. El pueblito tiene de 5 cuadras por 5, más o menos. Quizá uno de los pueblos más aislados de la Provincia.

Martino

¿Qué contarías de tu pueblo? 

-A nosotros nos gusta acá y hemos tenido la oportunidad de viajar. Yo, por ejemplo, estudié en la ciudad de La Plata, conozco otras ciudades de Argentina y del mundo, pero creo en la calidad de vida para los pueblos rurales. Porque antes el pueblo rural era sinónimo de atraso, de embrutecimiento, de que te quedaste atrás, de que no tenés herramientas para formarte. Eso también está empezando a cambiar porque nosotros, cuando hablamos de arraigo, no estamos dispuestos a vivir en un rancho alejado sin nada; queremos tener una buena vivienda.

Ahora, tenemos internet satelital, queremos tener buenos caminos, una linda casa, vehículos, producción; o sea, no resignamos nuestra calidad de vida. Entendemos que el futuro es en la comunidad rural, con calidad de vida, con educación para una nena de dos años que va casi sola al jardín caminando, como mi hija.

¿Cuál es el trabajo de un presidente de una Federación Rural? 

-Yo soy ingeniero agrónomo. Mi familia es productora ganadera. Son medianos productores desde hace más de 100 años. Soy el primer recibido universitario de la familia, junto con mi hermana. Hago asesoramiento al productor. También he dado clases de química, biología. La Federación es muy grande. No cobramos sueldo. Somos una Federación pobre (risas).

Tenemos compañeros dentro de las estructuras productivas. Tenemos una plantinera, camiones, fábricas donde hay una retribución por el trabajo, pero la dirigencia no tiene una retribución por tal, así que laburamos y aportamos. Por eso, los encuentros los hacemos los fines de semana porque no somos funcionarios. No podemos hacer encuentros los días de semana porque estamos todos trabajando.  Tenemos compañeros como Yanina Setembrino, que sigue más la línea política y de articulación política nacional e internacional. Mi tarea y donde soy más útil es en el entramado cooperativo y productivo. Uno trata de tener su vida, su trabajo y eso es parte de la Federación. Somos casi gente normal. 

Por eso la pregunta estaba apuntada a compartir lo que contás. La realidad.

-Creo que es lo interesante también de cómo se construyen las organizaciones; es importante contar que somos laburantes. A veces, nos invitan a reuniones que no podemos ir porque estamos en nuestros trabajos. Todos laburamos y tenemos nuestra familia, amigos, nuestra vida, y formamos parte de la Federación. Esa es la historia de todo.

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