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Ariel Guarco encabezó el cierre del Año Internacional de las Cooperativas, en Doha

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El argentino Ariel Guarco, presidente de la Alianza Cooperativa Internacional, destacó que las cooperativas "son la responsabilidad social hecha empresa" y llamó a la creación de un nuevo modelo económico mundial.

(ANSOL).- En la ceremonia de clausura del Año Internacional de las Cooperativas, celebrada en Doha, Qatar, el presidente de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), el argentino Ariel Guarco, pronunció un discurso en representación de más de millones de cooperativistas de todo el mundo. En su mensaje, destacó el papel del movimiento en la erradicación de la pobreza y llamó a construir un modelo económico global más justo, democrático y sostenible.

El cierre del año proclamado por Naciones Unidas bajo el lema “Las cooperativas construyen un mundo mejor” reunió a líderes del movimiento cooperativo internacional, autoridades y representantes de distintos países.

En ese marco, Guarco subrayó que las cooperativas son empresas con principios y valores que promueven el desarrollo local, el trabajo digno y la inclusión social, y que deben ser parte activa en la transformación del sistema económico global.

Guarco

Discurso completo de Ariel Guarco

Ariel Guarco: «Quiero traer el saludo de más de mil millones de cooperativistas de todo el mundo, representados en la Alianza Cooperativa Internacional (ACI). Este año, que está acabando, declarado por Naciones Unidas como Año Internacional de las Cooperativas, bajo el lema, ‘Las Cooperativas Construyen un Mundo Mejor’, nos permite aportar nuestra mirada sobre el Desarrollo Social y pensar juntos un Futuro Sostenible.

En primer lugar, cuando hablamos de erradicar la pobreza hablamos de una tarea titánica. Más de mil millones de hermanos y hermanas viven en esa condición, que incluye no solamente vivir con menos recursos de los necesarios para comprar alimentos y otros bienes, sino también, para muchos de ellos, sobrevivir en un hábitat extremadamente precario que impacta en la salud y la esperanza de vida de modo directo.

En muchos casos, esta precariedad habitacional se interrelaciona con la violencia, los desplazamientos forzados y una mayor exposición a las catástrofes naturales. Duele decirlo, pero la pobreza genera, además, muerte.

Revertir esa situación no depende solamente de que podamos ayudar a esas personas, depende de diagnosticar certeramente qué produjo y sigue produciendo ese flagelo.

De nada servirá seguir discutiendo, en nuestro caso, el rol de las cooperativas para ayudar a la inclusión, si el paradigma dominante en la economía global genera cada vez más excluidos.

Ahora bien, coincidimos en que el trabajo decente es el mejor vehículo para regenerar el tejido social y productivo roto en tantos lugares de nuestro planeta.

Sin embargo, solo una economía productiva, arraigada en los territorios, basada en principios y valores y orientada al bien común puede garantizar estos resultados.

Las cooperativas llevan estas características en su ADN. Lejos de ser empresas que practican ocasionalmente la responsabilidad social, son la responsabilidad social hecha empresa.

En efecto, no somos ni queremos ser simplemente ambulancias que recogen a los heridos de otros sistemas.

La mayor virtud del modelo cooperativo no es su capacidad de incluir a los que han sido marginados, sino su garantía de dejar de generarlos.

Creemos firmemente en una nueva economía global, que permita a cada comunidad desarrollarse de manera autónoma, democrática y cooperando entre sí y con otras comunidades, como camino definitivo hacia un mundo justo, sostenible y en paz».

Guarco

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