Cerró el bar cooperativo “Lo de Néstor”: entre la disputa política y el desafío de sostener el trabajo

“Con un profundo dolor, como cuando una etapa irremediablemente agota su ciclo vital, anunciamos el cierre definitivo del bar cooperativo Lo de Néstor”, comunicó ayer la cooperativa que gestionaba el espacio ubicado en Bolívar 548, en el barrio porteño de San Telmo.
La decisión marca el final de una experiencia que combinó gastronomía, militancia política y actividad cultural, atravesada en los últimos años por denuncias públicas, cuestionamientos administrativos, suspensiones y finalmente una intervención judicial.
Un proyecto cooperativo con identidad política y cultural
La Cooperativa de Trabajo Lo de Néstor Ltda. gestionaba el bar “Lo de Néstor” y también el espacio “Un café con Perón”, un emprendimiento gastronómico y cultural con impronta justicialista donde se realizaban obras de teatro, presentaciones de libros, conciertos y proyecciones audiovisuales.
En el lugar había una escultura de Juan Domingo Perón, objetos históricos vinculados a él y Evita, y una ambientación que reivindicaba la tradición del movimiento nacional y popular.
En diálogo previo con ANSOL, su presidente Leonardo Duva había señalado: “Somos una cooperativa gastronómica que en 2022 firmamos un convenio con el Ministerio de Cultura de la Nación para la concesión de ‘Un café con Perón’, que es un bien del Estado Nacional, declarado Monumento Histórico Nacional. El convenio tiene vigencia hasta diciembre del 2027 y pagamos un canon todos los meses”.
La cooperativa empleaba a 16 familias en el café y a unas 30 en total considerando sus otras unidades productivas.

Denuncias, suspensiones e intervención
El conflicto se inició hace dos años, cuando el legislador porteño Facundo Del Gaiso presentó una denuncia judicial tras publicaciones periodísticas que señalaban que la cooperativa y la organización vinculada Grupo de Empresas Sociales y Trabajadores Autogestionados de la República Argentina (GESTARA) habían recibido fondos estatales sin prestar servicios sociales.
Posteriormente, el vocero presidencial Manuel Adorni informó que el Ministerio de Capital Humano había suspendido a la cooperativa por “irregularidades en la administración de sus recursos”, señalando presuntas inconsistencias en cheques cobrados y transferencias realizadas.
Desde la entidad siempre rechazaron las acusaciones y las encuadraron en una “persecución política”. Duva aseguró entonces a ANSOL: “teníamos todo presentado” y que el cuestionamiento apuntaba a poner en duda su carácter cooperativo.
En septiembre de 2024 se formalizó la suspensión administrativa. En julio de 2025, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) informó que el Poder Judicial, a través del Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 22, dispuso la intervención judicial plena de la cooperativa, con desplazamiento de su Consejo de Administración y Sindicatura.
La medida se fundamentó en que la entidad continuaba realizando operaciones comerciales pese al retiro de la autorización para funcionar y sin avanzar en su proceso de disolución y liquidación.
La última novedad es la de ayer: “Nuestra resistencia grupal no puede afrontar una pelea tan desigual en esta diáspora que se vive en medio de un contexto de abandono social y precariedad absoluta. Somos profundamente sinceros con todos aquellos cumpas que pusieron el hombro junto a nosotros. Aquellos y aquellas compañeras solidarios y convencidos que la lucha es una sola, estuvieron siempre resistiendo desde el primer momento en este espacio cultural del peronismo”, expresaron desde la cooperativa.
Un debate más amplio: política, controles y cooperativismo
El cierre de Lo de Néstor ocurre en un contexto de fuerte retracción del Estado nacional en áreas de desarrollo social, educación y salud, entre otras. En junio de 2025 también se confirmó el cierre del Instituto Nacional Juan Domingo Perón y del bar “Un café con Perón”, lo que había generado movilizaciones y reclamos.
El comunicado difundido por la cooperativa atribuye el desenlace a una “persecución política, mediática, policial y judicial” y a la “soledad política” del proyecto.
Sin embargo, el caso también vuelve a poner sobre la mesa un debate central para el movimiento cooperativo: el cumplimiento normativo sumamente estricto, especialmente cuando existen convenios o vínculos con el Estado.
Más allá de las disputas políticas y judiciales, el cierre implica la pérdida de un espacio cultural y gastronómico que durante años funcionó como punto de encuentro para militantes, artistas y vecinos.
También significa la afectación directa de decenas de familias que encontraban en la cooperativa su fuente de ingresos. Cuando una cooperativa cierra, no solo se apaga un emprendimiento: se debilita una herramienta colectiva de trabajo y organización.



