Panamá: se duplicaron las cooperativas en apenas 6 años

(ANSOL).- Panamá consolida su expansión cooperativa con la puesta en marcha de tres nuevas entidades en la Capital y en Arraiján, un hecho que refleja el dinamismo de un sector que, en apenas seis años, duplicó su tamaño institucional y amplió de manera decisiva su presencia económica y social.
El anuncio, realizado por el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (IPACOOP), se inscribe en un proceso de fortalecimiento del movimiento cooperativo que comenzó a intensificarse después de 2019 y que hoy muestra un sistema casi completamente renovado en amplitud, estructura y capacidad productiva.
La comparación histórica permite dimensionar el salto: en 2019, según los informes del programa Coops4Dev, Panamá contaba con 479 cooperativas activas, reunidas en su mayoría en los rubros de ahorro-crédito, transporte, consumo y agroindustria. Aquel ecosistema realizaba un aporte económico relevante pero todavía acotado, y funcionaba bajo un esquema institucional menos robusto.
En 2025, la información del IPACOOP confirma que el panorama cambió por completo: el sector ya alcanza 973 cooperativas, lo que representa un crecimiento de más del 100% en seis años. El salto no es solo numérico.
La creación de nuevas direcciones técnicas, auditorías más estrictas y un plan quinquenal orientado a la gobernanza y la modernización consolidaron un entorno mucho más exigente y, al mismo tiempo, más atractivo para conformar nuevas organizaciones.
Tres actividades estratégicas en Panamá
Cada una de estas cooperativas fue creada con un propósito diferente, lo que permite diversificar el impacto social y económico del movimiento cooperativo en Panamá. La Cooperativa de Ahorro y Crédito Nueva Era ofrecerá mecanismos de ahorro, préstamos y servicios financieros que faciliten el acceso a fondos para sus asociados, proporcionando una alternativa sólida y cooperativa frente a las instituciones bancarias tradicionales.
Por su parte, la Cooperativa de Servicios Múltiples Panameña está integrada por transportistas de carga, una elección estratégica: ellos esperan consolidar una red que les dé acceso a recursos cooperativos para ampliar sus rutas, mejorar su logística y fortalecer su negocio con la fuerza colectiva del asociativismo. En su momento, su presidente, Ramón De Gracia, afirmó que su meta es «trabajar en equipo para fortalecer la cooperativa y mejorar los ingresos de los asociados».
La Cooperativa de Servicios Múltiples Biocosmética Artesanal de Panamá, integrada por mujeres, representa un modelo muy innovador: su foco está en la producción y comercialización de cosméticos orgánicos, con su propio laboratorio cooperativo. La presidenta de la cooperativa, Allison Edith Dowdy, expresó su satisfacción por el respaldo del IPACOOP para poner en marcha un laboratorio que permitirá a las socias fabricar directamente sus productos, agregando valor local a materias primas orgánicas.

Un sistema económico que se transforma
El cooperativismo panameño dejó de ser un actor periférico. Los datos del IPACOOP muestran que las cooperativas participan hoy de rubros tan distintos como servicios financieros, agroindustria, educación, consumo, transporte, comercio, producción textil, desarrollo social y vivienda. Este entramado no solo se diversificó: también creció en alcance financiero.
Según reportes recientes del sistema de supervisión cooperativa, los activos del sector superan los 250 millones de dólares, lo que confirma su peso en la economía nacional y su capacidad de financiamiento propio.
Este crecimiento financiero tiene un correlato institucional. La fiscalización activa desplegada en 2024 y 2025, la reactivación de entidades inactivas, la identificación de cooperativas en riesgo y la intervención de organizaciones con irregularidades forman parte de un proceso para ordenar el sistema y garantizar fortaleza técnica en todas las regiones.
El cooperativismo como fuerza territorial
Las nuevas cooperativas de Ciudad de Panamá y Arraiján permiten observar un fenómeno extendido: el cooperativismo avanza hacia distritos y corregimientos con alta densidad poblacional y necesidades de servicios que el mercado tradicional no logra satisfacer. Allí, las cooperativas cumplen un rol que combina economía popular, formalización de actividades y creación de redes de apoyo comunitario.
La experiencia panameña también muestra que, cuando existe acompañamiento técnico desde el Estado y un marco regulatorio claro, las organizaciones locales encuentran en el modelo cooperativo una vía para generar empleo, sostener actividades productivas y acceder al financiamiento sin depender de circuitos bancarios tradicionales.
El período 2019–2025 marca un antes y un después para las cooperativas en Panamá. El aumento del número de entidades, la diversificación de actividades, la modernización del IPACOOP y la incorporación constante de jóvenes y nuevos actores revelan un movimiento en expansión sostenida.
Las tres nuevas cooperativas, más allá de su tamaño, expresan ese cambio. Son el reflejo de un modelo que empieza a consolidarse como motor de desarrollo local, como herramienta para organizar la economía de barrios y comunidades, y como alternativa con impacto social directo en un contexto de transformación económica del país.



