MUNDO

Mondragón: cuando una cooperativa transforma vidas

SEGUINOS EN Google News Google News
El Grupo Mondragón de España, es un caso emblemático de cómo el cooperativismo puede contribuir a reducir la desigualdad social siendo un éxito económico. A través de su modelo empresarial inclusivo, esta cooperativa ha generado empleo de calidad y fortalecido la economía local, convirtiéndose en una referencia mundial en la lucha contra la exclusión y la concentración de la riqueza.

(ANSOL).- En un mundo donde la desigualdad social sigue en aumento, el cooperativismo ha
demostrado ser una alternativa eficaz para redistribuir la riqueza y mejorar la calidad de
vida de millones de personas. Un ejemplo notable es el Grupo Mondragón, una de las
mayores cooperativas del mundo, que opera en el País Vasco, España. Fundado en 1956
por el sacerdote José María Arizmendiarrieta, Mondragón ha crecido hasta convertirse
en un conglomerado de más de 90 cooperativas, con más de 80.000 trabajadores y
presencia en múltiples aspectos de su comunidad, que abarcan desde la manufactura
hasta la educación y las finanzas
.

Mondragón ha sido protagonista en la transformación económica del País Vasco. Según
datos del Gobierno Vasco, la contribución de las cooperativas al Producto Interno Bruto
(PIB) regional es del 6%, alcanzando el 11% en el sector industrial. Esto ha permitido
fortalecer la economía local y evitar la desindustrialización que afectó a muchas otras
regiones de España.

Equidad y participación democrática

Una de las claves del éxito de Mondragón es su sistema de equidad salarial. A
diferencia de las empresas tradicionales, donde la brecha entre los altos directivos y los
trabajadores puede ser abismal, en Mondragón la diferencia salarial entre el trabajador
con el sueldo más bajo y el directivo mejor remunerado no supera una proporción de 1 a 6
. Esto significa que los ingresos se distribuyen de una manera mucho más equitativa, reduciendo la desigualdad de ingresos dentro de la organización.

Además, la gobernanza democrática es otro de sus pilares fundamentales. Todos los
trabajadores y trabajadoras son socios de la cooperativa y tienen derecho a participar en
la toma de decisiones, con voz y voto. Esto los involucra activamente en la gestión de la
empresa, fortaleciendo el sentido de pertenencia y asegurando que las decisiones
empresariales se alineen con los intereses de los trabajadores y la comunidad.

Educación y formación cooperativa

La educación también juega un papel crucial en el modelo de Mondragón. En 1997, se
fundó Mondragón Unibertsitatea, una universidad cooperativa que forma a jóvenes en
carreras técnicas, empresariales y de innovación, con un fuerte enfoque en la economía
social
. La universidad no solo proporciona educación de alta calidad, sino que también
inculca los valores del cooperativismo y el trabajo colaborativo en sus estudiantes.

De hecho, las universidades cooperativas como Mondragón Unibertsitatea han demostrado ser motores clave en la formación de líderes con una visión ética y socialmente responsable.

Mondragón es un modelo replicable

El éxito de Mondragón ha inspirado a muchas otras cooperativas en todo el mundo. En
países como Francia, Canadá y Brasil, se han implementado modelos similares que
buscan replicar el equilibrio entre sostenibilidad empresarial y justicia social.

La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) ha reconocido el impacto del modelo
Mondragón en la reducción de la desigualdad y lo ha señalado como un referente en la
construcción de un futuro económico más equitativo. En la Conferencia Cooperativa
Mundial de 2024, la ACI destacó que «el cooperativismo no es solo una forma de hacer
negocios, sino una vía efectiva para construir sociedades más justas y solidarias
«.

Combatir la desigualdad social

El caso de Mondragón demuestra entonces con los hechos, que es posible desarrollar modelos cooperativos que sean exitosos en lo económico, y que prioricen también a su vez al bienestar social, sin sacrificar la eficiencia ni la rentabilidad. A través de la equidad salarial, la participación democrática, la estabilidad laboral y la educación cooperativa, este conglomerado ha logrado reducir la desigualdad y mejorar la calidad de vida de miles de personas.

En un mundo donde la brecha entre ricos y pobres sigue creciendo, experiencias como
la de Mondragón muestran que otro tipo de economía real es posible: una economía
basada en la cooperación, la inclusión y la justicia social.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba