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Retenciones: cooperativas agropecuarias valoraron la baja anunciada pero insisten con más segmentación

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Javier Milei anunció una reducción de retenciones para trigo y cebada y una baja gradual para la soja desde 2027. CONINAGRO celebró la medida por su impacto en la campaña fina, mientras que la Mesa Agroalimentaria advirtió que sin segmentación el beneficio favorece a los sectores concentrados y deja afuera a cooperativas y pequeños productores.

El presidente Javier Milei anunció una reducción de las retenciones para el trigo y la cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% desde junio de 2026, junto con una baja gradual para la soja a partir de enero de 2027. La medida generó repercusiones dentro del sector agropecuario y cooperativo, donde entidades valoraron el impacto positivo sobre la producción, mientras que también se pidió por la segmentación para pequeños productores.

El anuncio fue realizado durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde Milei también adelantó reducciones impositivas para las industrias automotriz, petroquímica y de maquinaria, además de destacar un récord histórico de exportaciones agropecuarias.

Vamos a liberar cada día más al sector”, sostuvo el mandatario, quien además confirmó un desembolso de 1.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras la aprobación del programa económico del Gobierno.

Durante su discurso, Milei aseguró que “al haber corrido al parásito inmundo del Estado del medio, el sector privado probó que puede generar riqueza”, y agregó: “No es el Estado presente lo que genera riqueza, es el mercado presente. Es decir, ustedes”.

CONINAGRO destacó el impacto sobre la campaña fina

Desde la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) celebraron especialmente la reducción de los Derechos de Exportación (DEX) para trigo y cebada y consideraron que la medida “suma en una dirección muy positiva”.

La entidad explicó que, sobre un precio FOB estimado en 250 dólares por tonelada, la baja de retenciones implica un mayor poder de pago para la exportación cercano a los 6,25 dólares por tonelada. Según el análisis técnico de la organización, esto se suma a una mejora de 20 dólares por tonelada en el precio internacional respecto al año pasado.

De esta manera, el productor logra amortiguar casi el 100% del impacto generado por el encarecimiento de la urea y el gasoil”, indicaron desde CONINAGRO, recordando que recientemente habían estimado un incremento de costos de alrededor de 110 dólares por hectárea.

retenciones

La entidad cooperativa sostuvo además que la medida podría influir directamente sobre las decisiones de siembra de la nueva campaña fina y contribuir a revertir la caída de entre 200.000 y 500.000 hectáreas advertida por distintas bolsas de cereales.

“Ratificamos que la baja de retenciones al trigo no debe ser vista como un costo fiscal, sino como una verdadera inversión”, señalaron. Según sus estimaciones, el impacto fiscal sería de unos 30 millones de dólares para lo que resta de la actual campaña y de entre 50 y 60 millones para la campaña siguiente.

Soja, maíz y el reclamo por previsibilidad

En relación con la soja, el maíz, el girasol y el sorgo, CONINAGRO también valoró el anuncio de una reducción gradual de retenciones de entre 0,25% y 0,50% mensual desde enero de 2027.

“Seguramente desde el sector nos hubiese gustado que los plazos fueran más rápidos, pero valoramos fuertemente la decisión de generar un horizonte de certidumbre para la producción agropecuaria y agroindustrial”, manifestaron.

La entidad además señaló que espera medidas similares para el maíz, al considerarlo un cultivo clave para la rotación y para la sostenibilidad productiva.

La Mesa Agroalimentaria Argentina cuestionó la falta de segmentación

Desde la Mesa Agroalimentaria Argentina, en cambio, advirtieron que la reducción de retenciones “resulta claramente insuficiente” porque vuelve a aplicarse “de manera uniforme”, beneficiando principalmente a sectores concentrados del agronegocio.

Sin segmentación, cualquier reducción termina consolidando las desigualdades existentes y fortaleciendo aún más a los sectores concentrados”, sostuvo la organización.

La MAA planteó que no puede tributar igual un pequeño productor que trabaja 10, 50 o 100 hectáreas que una empresa o pool de siembra que maneja decenas de miles de hectáreas. En ese sentido, reclamó un esquema diferenciado “donde aporten más quienes más tienen y se proteja a quienes producen y sostienen el arraigo rural”.

La organización consideró además que la reducción de dos puntos en trigo y cebada representa “apenas unos pocos dólares por tonelada” y sostuvo que la medida funciona más como “una señal política” que como una solución estructural.

Cooperativas y economías regionales

La Mesa Agroalimentaria también alertó sobre la situación de las economías regionales y del sector cooperativo, señalando que productores yerbateros, tamberos, vitivinícolas, hortícolas y frutícolas continúan enfrentando aumentos de costos en combustibles, fertilizantes, tarifas e insumos.

“El gobierno nacional continúa desconociendo la existencia del pequeño y mediano productor agropecuario y del sector cooperativo, que necesitan financiamiento, infraestructura, agregado de valor, acceso a mercados y políticas diferenciadas para no seguir desapareciendo”, remarcaron.

Además, criticaron la apertura de importaciones de alimentos, el vaciamiento de organismos como el INTA, INTI e INASE y cuestionaron que el modelo económico continúe orientado “exclusivamente a favorecer la exportación de commodities y la concentración económica”.

Finalmente, la MAA reafirmó que los derechos de exportación son “una herramienta válida de regulación”, aunque insistió en que deben aplicarse “con criterios de justicia social y productiva”, priorizando la soberanía alimentaria, el agregado de valor en origen y el fortalecimiento de cooperativas y pequeños productores.

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