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Tecnología para la democracia cooperativa: más participación, más solidaridad

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En un contexto de desarrollo tecnológico sin precedentes, las cooperativas se encuentran frente al desafío de re significar el ejercicio de la democracia a partir de nuevas herramientas. Surge entonces el presupuesto participativo digital, haciendo posible que cada asociado decida de manera directa.

(ANSOL).- La democracia representativa transita una crisis de legitimidad en casi todas las formas de organización colectiva: estados, sindicatos, clubes, cámaras empresarias, sociedades de fomento, congregaciones religiosas… y también en el movimiento cooperativo. La baja participación, el distanciamiento entre las bases y sus dirigentes, la sensación de falta de utilidad o impacto de la actividad institucional; son síntomas de un fenómeno extendido que ilustran un estado de época que critica a los modos tradicionales de representación social. Y como tal, exige respuestas estructurales de las autoridades.

El cooperativismo, en particular, cuenta con una característica diferencial: se sostiene sobre una ética armónicamente conjugada con la práctica, que se expresa en sus valores y principios. La democracia, la transparencia, la igualdad, la solidaridad y el interés por la comunidad no son declaraciones formales, sino compromisos reales que se ejercitan día a día en nuestras entidades.

Entonces, como dirigentes, asociados y activistas de este modelo cabe preguntarnos: ¿cómo renovamos la práctica de esos principios en la actualidad? ¿Cómo los traducimos en entidades vivas, accesibles y participativas? ¿Cómo afrontamos los dilemas de la revolución de la inteligencia artificial y consolidamos nuestro modelo que pone al ser humano al centro de la toma de decisiones? ¿Cómo incorporamos las generaciones más jóvenes, que cuestionan estructuras verticales o lentitud en las direcciones?

Hoy contamos con un vehículo para empezar a dar respuesta a esos interrogantes: las herramientas digitales que habilitan formas más horizontales de participación.

Plataformas web o aplicaciones móviles, bien diseñadas, accesibles y seguras, pueden facilitar el paso de una democracia representativa a una democracia directa en el interior de nuestras cooperativas. En lugar de depender exclusivamente de órganos de representación elegidos por un cuerpo asambleario, podemos complementar e incluso sustituir, cuando sea viable ese modelo de gestión democrática con mecanismos de votación directa, asincrónica, desde cualquier lugar, con garantías de identificación del individuo que expresen la voluntad de cada votante reafirmando su participación y su compromiso con la entidad.

El principio cooperativo de «un miembro, un voto» se fortalece cuando puede ejercerse de forma directa, concreta y cotidiana, no solo una vez al año en una asamblea. Ya no alcanza con invitar a participar, es necesario facilitar el acto de participar. Es trascendental en este momento consolidar a la solidaridad como aglutinante en una sociedad más justa y equitativa, fomentar que en nuestras organizaciones preserven el poder de la masa societaria, que las cooperativas se modernicen, volverlas más atractivas para las nuevas generaciones y más próximas a la comunidad.

Presupuesto participativo digital como herramienta concreta

democracia
El municipio de Rosario en la provincia de Santa Fé, lleva acabo la herramienta del Presupuesto Participativo Digital para cumplir la reglamentación vinculada.

Esta práctica democrática ya es utilizada por municipios, organizaciones sociales y hasta empresas lucrativas, y es un instrumento que las cooperativas podrían adoptar fácilmente para dar vida al 7 principio cooperativo: interés por la comunidad. Las cooperativas por su propia naturaleza tienen por finalidad perseguir el bien común, entonces ¿por qué no involucrar a todos sus integrantes en sus acciones solidarias?

¿En qué consiste? Es un mecanismo por el cual los asociados pueden elegir directamente cómo y a quién asignar fondos de la cooperativa destinados para acción solidaria y comunitaria.

La cooperativa define un monto, se abren propuestas de destinación, por ejemplo, donaciones a escuelas, compra de equipamiento para hospitales, cuidado del medio ambiente, becas de estudio, campañas de salud pública y se somete a votación abierta entre todos los asociados, a través de una plataforma digital que garantice valores centrales del cooperativismo, como la transparencia, la honestidad, la equidad, la democracia, la solidaridad y la responsabilidad social. Así, cada asociado sabe cómo se usa el dinero colectivo, tiene voz y voto en la definición de los beneficiarios y participa de una decisión transformadora de la sociedad.

Incluso podría ser el ámbito propicio para involucrar a la juventud en la vida cooperativa, estimulando su compromiso con su entorno.

Por supuesto que toda utilización de la tecnología, que en la actualidad se impone como poder individualizante, requiere precauciones: los sistemas de votación deben garantizar trazabilidad, privacidad, accesibilidad e integridad. Pero actualmente esas herramientas existen, muchas son de bajo costo, y las cooperativas están en condiciones de adoptarlas, acompañando a sus asociados en la transformación digital.

Ahora es cuando

La histórica sociedad cooperativa Agricultores Federados Argentinos, una de las más grandes del país, ejerciendo democráticamente la 91 Asamblea de Delegados.

Este es el momento de contraponer tecnología solidaria a tecnología individualista. No debe perderse de vista que, al mismo tiempo, esta propuesta permite mayor publicidad transparencia y visibilidad de sus actos solidarios de nuestras empresas, lo que genera sentido de pertenencia e identidad cooperativa, construyendo confianza en la organización. No se trata solamente de modernizar procesos, sino de renovar el contrato democrático dentro de nuestras organizaciones.

Sin lugar a dudas, las dificultades que transitamos seguirán exigiéndonos soluciones creativas, pero más allá de las formas y los medios que elijamos, las cooperativas continuarán haciendo lo que saben hacer: poner a la organización al servicio de las personas. Ahora también, es momento de poner los avances tecnológicos al servicio de la democracia.

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