
Los próximos 3 y 4 de noviembre, la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) se convertirá en el epicentro del Encuentro “Diálogos entre la Economía Feminista y la Economía Popular, Social y Solidaria”. El evento, organizado en el marco de la Semana Latinoamericana y Caribeña del sector, busca cruzar dos miradas profundamente críticas al modelo económico tradicional.
La iniciativa es impulsada por el espacio de género de la Red Universitaria de Economía Social Solidaria (RUESS). En diálogo con ANSOL, la docente e investigadora de la UNQ, Alberta Bottini, analizó los desafíos del sector y explicó por qué es inviable pensar el asociativismo actual sin una perspectiva feminista.
Sostenibilidad de la vida y tensiones en la representación
“Desde 2019 la RUESS viene preguntándose algo: ¿alcanza con producir distinto para transformar la economía? Para nosotras la respuesta es no”, sentenció Bottini. El encuentro actual nace de la necesidad de fusionar las coincidencias teóricas y prácticas de ambas corrientes en torno a poner los cuidados y la sostenibilidad de la vida en el centro, cuestionando un modelo que solo mide el PBI y las ganancias.
Sin embargo, el diagnóstico hacia adentro del sector expone una contradicción histórica. «La gran mayoría de las personas que trabajan en la economía popular, social y solidaria son mujeres y diversidades. El problema es que después, en los espacios de gestión y representación política, participan más varones«, apuntó la investigadora.
Para Bottini, la solución requiere cambios estructurales: «No alcanza con meter mujeres y que todo siga igual. Hay que construir espacios de formación para que haya más mujeres con una perspectiva feminista transformadora de las relaciones de producción y económicas«.

Economía Feminista: políticas de transferencia y la urgencia de una agenda propia
El debate no esquiva la coyuntura ni el rol de la política pública en los últimos años. Bottini señaló la necesidad de discutir con las organizaciones el impacto de programas como el Potenciar Trabajo, a los que definió como “políticas altamente feminizadas”.
«Son fundamentalmente mujeres las que realizan tareas por ingresos mínimos, que en el mercado formal se pagan diez veces más», graficó. Por eso, el objetivo del encuentro excede el diagnóstico. «No queremos juntarnos a hacer catarsis. Queremos pensar qué necesitamos para que el sector mejore, para que las organizaciones sean un territorio más ameno para las mujeres, libre de violencia y donde se pueda cuidar sin perder el trabajo«.
El comité organizador del evento refleja un amplio tejido asociativo. Y una de las acciones es generar una amplia convocatoria que pueda dar cuenta de la diversidad del campo de la ESSyP. Por ello, se extendió la invitación a referentas de la UTEP, ALTA RED, FECOOTRA, FACTTIC, COOPERAR, CNCT, IMFC, FEMA (entre otros), junto a las cooperativas Chirimbote y otras editoriales, diversas redes de cuidados, Fundación La Base.
Dislocar los privilegios: la universidad como espacio de escucha
Hacia el cierre, la investigadora de la UNQ enfatizó que el principal sentido político del encuentro radica en la decisión metodológica de elegir la presencialidad y ceder la palabra de manera efectiva.
«Nosotras no queremos ser las voceras de las compañeras. Las compañeras tienen voz; lo que no tienen es un espacio para que se escuche», reflexionó Bottini. «Tenemos el privilegio de haber podido estudiar y de hablar. Queremos que la universidad pública, que acompaña, aloja y cuida, por una vez se silencie un poco y les dé la posibilidad a las compañeras de tener esa voz«.

Para participar, solicitar información o inscribirse en el Encuentro “Diálogos entre la Economía Feminista y la Economía Popular, Social y Solidaria”, las personas interesadas pueden comunicarse al correo electrónico ruessgeneros@gmail.com o completar el formulario de inscripción en este enlace.



