COLUMNA

El modelo de la Economía Social y Solidaria frente al modelo de la ultraderecha

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Columna de opinión.

El Gobierno de Javier Milei se autodefine como de ultraderecha. Es extremadamente liberal, hasta se reconoce como libertario. Por lo tanto, en el sector de la Economía Social y Solidaria estamos en las antípodas de esta hegemonía, dado que nos sentimos parte de las visiones progresistas de la humanidad.

Esa manera de ver el mundo viene de distintos afluentes históricos; principalmente de «libertad, igualdad y fraternidad», que es la mirada que nace de la Revolución Francesa y la causa que hace a los revolucionarios de mayo, de nuestra propia fundación de la Nación. Tiene que ver con un sentido de democracias y con una idea de libertad y pueblo, relacionadas con la igualdad más que con el individuo.

Esto no tiene que ver con una frase o eslogan, sino con la idea de que se debe propender a las igualdades sociales, a los equilibrios sociales, a las distribuciones justas y equitativas de la riqueza. Entonces, partiendo de esta base, ya tenemos una discrepancia cultural básica.

El gobierno abraza un modelo económico inspirado en la Escuela Austríaca, según manifiesta el propio presidente. Es una escuela de pensamiento ultraliberal, radicalizado, extremo. Dentro de las doctrinas económicas, es muy minoritaria. Incluso, está en oposición a las propias corrientes liberales tradicionales. Ni hablar con respecto a corrientes marxistas, populares nacionalistas, a desarrollismos.

Se trata de una corriente que tuvo su expresión en su momento con el thatcherismo. No son modelos novedosos, ni en Argentina ni en el mundo. Ya se implementaron y llevaron a más fragmentación social y a fuertes endeudamientos del país, ya que en su conceptualización económica resuelve los problemas de reservas mediante el uso de la deuda. Es un modelo que, dicho abiertamente por el Presidente, está basado en un fenomenal ajuste de la sociedad.

Nosotros creemos que estas políticas son inhumanas porque pasan por el achicamiento salarial. Se achica el rubro trabajo, en favor del rubro capital. Esto implica una transferencia de recursos fenomenal en la práctica. Para lograr ese achicamiento, se busca bajar el gasto estatal. Y en esa lógica llegan los ataques frente a distintos sectores que devienen de procesos que hacen a un modelo distinto.

En la Argentina, el gasto más grande son las jubilaciones; en buena medida porque en 2009, durante el Gobierno de Cristina Kirchner, se crearon las moratorias. Ingresaron en 10 años al sistema previsional unas 5 millones de personas, con un 80% de mujeres. Eso para nosotros es gobernar. De lo contrario, al llegar a la vejez, esas personas quedarían olvidadas, en manos de Dios.

En el caso de las universidades, aunque representan tan solo el 0,72% del PBI, tienen un significado no cuantitativo sino simbólico desde lo político. Es parte de la decisión de demostrar que pase lo que pase se va a cumplir a rajatabla con el plan de ajuste más grande de la historia. Caiga quien caiga. Algo parecido se ve en cuanto a la salud. Son señales al establishment de que no van a ceder.

En ese mismo sentido, el RIGI aprobado va en contra del interés estratégico del país. Trasciende la cultura. Nuestros recursos naturales podrían ser las grandes soluciones a los problemas que tiene el país y se están entregando. La soberanía nacional no solo es la reivindicación legítima de nuestras Islas Malvinas, sino de todas las riquezas naturales. Quizás, la más importante de todas es el agua. Tenemos la principal reserva de agua del mundo y debemos protegerla. Debemos proteger todos los recursos naturales estratégicos, que hoy son entregados por un Gobierno inhumano.

Estos modelos de ajuste extremo impactan en todas las áreas: desde la educación hasta la cultura. Nosotros, en contrapartida, creemos que debe haber más trabajo, más mercado interno, que se nutre precisamente de salarios y de trabajo. Creemos que debe haber más estado, que trabaje de manera eficiente. Necesitamos más médicos y más enfermeras para más hospitales; más docentes para más universidades. Por otra parte, defendemos también el concepto de la soberanía nacional y hoy eso es defender las riquezas del país.

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