8M 2026: la calle nos vuelve a convocar

Este 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, nos encuentra transitando un mes de marzo muy especial en la Argentina, dado que se cumplen 50 años de la dictadura cívico militar, con todo lo que ello conlleva para quienes estamos comprometidos/as/es con los Derechos Humanos. Con ello, el 24M no nos es ajeno en el cooperativismo ni en el feminismo, porque si hay algo que nos ha movilizado a lo largo de la historia es la lucha por una sociedad más justa, equitativa, igualitaria y libre de violencias; respetuosa de las personas y la naturaleza.
Estamos atravesando como sociedad una coyuntura nacional y global compleja, donde las guerras, la profundización de las desigualdades y las violencias están a la orden del día, son noticias cotidianas, convertidas en vivencias que nos atraviesan los cuerpos y las emociones.
En este devenir tan hostil, sin embargo, asoman repertorios de acciones colectivas de resistencia y lucha, de los que sabemos y mucho en el cooperativismo y el feminismo. Este 8 de marzo nos vuelve a convocar para pensar e implementar acciones que interpelen las normas y políticas públicas que socavan derechos y ser enfáticos/as/es en el rechazo a todo tipo de violencias. A la vez, nos convoca a visibilizar las experiencias colectivas de la economía social, solidaria, popular y feminista que se desarrollan a lo largo y ancho de nuestro país y que tienen la tamaña tarea de sostener la vida.
Tanto el cooperativismo como el feminismo hoy están transitando políticas públicas que cuestionan y retroceden en materia derechos conquistados. Dada la efeméride, podemos mencionar que hace unos pocos días se aprobó la Reforma Laboral, este viernes reglamentada en tiempo récord, que tiene un fuerte impacto en el retroceso de derechos de trabajadores y trabajadoras, donde las más perjudicadas seremos nosotras y las diversidades, dado que un rápido análisis de los indicadores del mundo del trabajo en la actualidad nos informa que accedemos con mayor dificultad a un puesto.
Asimismo, el mayor desempleo, subocupación y trabajo no registrado los padecemos mujeres y diversidades, por ende menos sindicalización y mayor participación en el decil más pobre. En lo que respecta a las tareas de cuidados, siguen concentrándose en nosotras, con ello el trabajo de cuidados no remunerado, tampoco valorado ni reconocido en muchos casos.

En este escenario, el cooperativismo sigue dando respuesta a las necesidades de las comunidades, proponiendo formas de organización del trabajo y de vida que pongan en el centro de la escena a las personas y la naturaleza.
Para este 8M, la invitación es a promover una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencias, a través del desarrollo de nuestras prácticas asociativas en cada rincón de nuestra tierra; a la vez que es necesario seguir profundizando en la generación de espacios y redes que aborden temas de géneros y los transversalicen, promover la participación de mujeres y diversidades en nuestro sector y en los órganos de gobernanza.
Las acciones ya están en marcha, dado que se vienen organizando asambleas de cara al paro y movilización que se realizará el 9M, para pensar/re pensar y visibilizar de esta manera nuestro sector, y la conformación de una agenda conjunta que promueva estrategias de integración para accionar ante estos contextos de crisis.
¡Nos encontramos en las calles!



