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ACOVI: el sistema cooperativo vitivinícola genera más de 10.000 empleos y el 30% de la producción en Mendoza

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El sistema cooperativo vitivinícola presentó un informe clave que detalla su participación en la economía mendocina, su aporte al Producto Bruto Geográfico, el empleo que sostiene, la superficie cultivada, el impacto territorial y las ventajas de la integración productiva.

(ANSOL).- La vitivinicultura es uno de los sectores económicos más relevantes de Mendoza y, dentro de este esquema, el sistema cooperativo nucleado en la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI) representa aproximadamente el 30 por ciento de esa industria a nivel provincial.

En ese marco, se presentó el Informe de Impacto Económico de ACOVI, con la participación de su presidente, Fabián Ruggeri; e integrantes de la Comisión Directiva y el gerente Nicolás Vicchi. Además, se hicieron presentes autoridades de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FECOVITA): su presidente Rubén Panella; la vicepresidenta, Alicia Galante; el secretario, Marcelo Federici; el prosecretario, Javier Vergani; el tesorero, Gustavo Aranguena, y el gerente Juan Rodríguez.

También estuvieron presentes el subsecretario de Agricultura y Ganadería, Sergio Moralejo; el director de Agricultura, Alfredo Draque; la directora de Cooperativas, Andrea Nallim; representantes de la Mesa de Producción y Empleo; autoridades de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR); consejeros de SANCOR, además de presidentes de cooperativas y productores de todos los oasis mendocinos. Vale recordar que ACOVI es una de las principales entidades adheridas a CONINAGRO.

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Tras la presentación, Ruggeri afirmó: “Los productores que han visto el informe quedaron muy conformes. Son datos absolutamente contundentes de lo que nosotros preveíamos o considerábamos que era el sistema cooperativo. El porcentaje que representa la viticultura mendocina en el Producto Bruto Geográfico (PBG) de la provincia, el 3,4%, es un dato que es superior a lo que representa la logística o el comercio minorista en la provincia”.

Durante la apertura, Panella destacó el valor del informe tanto para los productores como para la economía provincial, y subrayó la importancia de la integración: “La vitivinicultura es la principal industria en forma integrada. Es clave buscar que los productores estén agrupados de distintas formas a la cadena, desde la producción hasta la parte comercial, lo que nos permita el desarrollo de la viticultura”.

En la misma línea, Nallim sostuvo: “Es un orgullo tener estos números que genera el sistema cooperativo vitivinícola, que significan un gran esfuerzo y compromiso de parte de todos los actores”.

ACOVI: participación en el PBG provincial y ventajas de la integración

Según el informe, la producción primaria cooperativizada en ACOVI equivale al 26 por ciento del total provincial, lo que otorga a los productores mayor previsibilidad frente a las fluctuaciones de cosecha y una participación significativa en el mercado. En la etapa de elaboración y fraccionamiento, la participación asciende al 27 por ciento, garantizando estabilidad, diversificación de productos y mejores oportunidades comerciales.

En el PBG Provincial 2024, considerando la vitivinicultura como una cadena completa —desde la producción primaria hasta el fraccionamiento— la actividad lidera el ranking con un 12,4 por ciento del Valor Agregado provincial. Dentro de ese total, las cooperativas vitivinícolas representan un 3,4 por ciento del PBG, superando al transporte en términos de valor agregado.

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Este análisis confirma que la vitivinicultura es la principal actividad agrícola de Mendoza y que su industrialización tiene un peso decisivo dentro del sector manufacturero. En conjunto, la industria vitivinícola se posiciona como uno de los pilares de la economía provincial, con el sistema agrupado en ACOVI representando cerca del 30 por ciento del total.

El autor del informe, Daniel Rada, expresó su satisfacción: “El punto final es este estudio que marca el impacto y la importancia que tiene el sistema cooperativo vitivinícola en la provincia de Mendoza. Además, marca las ventajas que tiene pertenecer a un sistema como este respecto a un productor o a una bodega que no esté integrada en un esquema como este”.

Por su parte, José Zuccardi, vicepresidente de COVIAR, destacó el rol de las cooperativas: “Creo que la integración de los productores es un pilar para darle estabilidad al sistema y para unir las dos puntas de la cadena, el productor y el consumidor”.

Sustentabilidad productiva: el impacto en cifras

El sistema cooperativo agrupa a 5.000 productores —el 50 por ciento del total provincial— que trabajan 25.000 hectáreas de vid sobre más de 143.000 hectáreas cultivadas en Mendoza. Esto representa el 17,5 por ciento de la superficie provincial, un indicador de estabilidad que contrasta con la reducción general de la superficie cultivada en el país en los últimos años.

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En materia de empleo registrado, la producción primaria cooperativa genera 6.575 puestos de trabajo, equivalentes al 26,7 por ciento de la mano de obra agrícola provincial. En las etapas de elaboración y fraccionamiento se contabilizan 3.650 empleos adicionales, un 25 por ciento del total del sector. En suma, el sistema cooperativo sostiene más de 10.000 empleos, es decir, uno de cada cuatro puestos de la industria vitivinícola.

El sistema cooperativo mantiene activa la producción, el empleo y la demanda de insumos incluso en escenarios de incertidumbre climática y económica. En este sentido, Moralejo aseguró: “El sistema cooperativo, medido por la cantidad de productores y las superficies pequeñas, no solamente es necesario, sino imprescindible, porque representa el 30% del mercado vitivinícola argentino y cerca del 25% del mercado de uvas, conglomera la mayor cantidad de productores pequeños. Es un sistema que da territorialidad, equilibrio en los precios y participación en la renta del productor”.

El informe también detalla que el Valor Agregado generado por el sistema —desde la uva hasta la botella— asciende a 184.430 millones de pesos, lo que demuestra su capacidad para sostener la producción, generar empleo, promover la modernización tecnológica, mejorar la eficiencia industrial y desarrollar nuevos productos.

En consumo intermedio, el sistema destina cerca de 180.000 millones de pesos a la compra de insumos como agroquímicos y envases, lo que constituye un multiplicador territorial inmediato. Además, aporta más de 15.800 millones de pesos en impuestos entre gravámenes nacionales, provinciales y municipales.

Finalmente, Ruggeri concluyó: “La única forma que tenemos de obtener economía de escala es esta, la que hemos elegido, la que nos hemos propuesto entre todos llevar adelante, que es el cooperativismo. Para los productores que no están integrados, que se integren, ya sea en nuestras cooperativas, en otras cooperativas, o en otro tipo de figura jurídica, pero la integración entre los productores y con la industria es lo que les da la previsibilidad que ellos necesitan”.

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