Futuro con Arraigo: UTT financia becas propias de $100.000 para frenar el éxodo rural ante el retiro del Estado

Ante el recorte de las políticas socioeducativas nacionales, la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) lanzó el programa de becas «Futuro con Arraigo», una iniciativa financiada íntegramente con fondos propios que acompaña a más de 80 jóvenes de familias productoras de todo el país para que puedan sostener sus estudios terciarios y universitarios sin verse obligados a migrar a las grandes ciudades.
El programa promovido por la UTT, que funciona desde marzo y cubre todo el ciclo lectivo 2026, otorga un estímulo mensual de $100.000 a hijos e hijas de pequeños productores. El monto triplica el valor actual de las Becas Progresar del Estado Nacional, que rondan los $30.000. Los recursos para sostener esta política provienen de los excedentes generados por la propia red de la organización: sus nodos, almacenes y mercados de cercanía distribuidos en el territorio nacional.
«Queda en evidencia que, ante el abandono sobre nuestros pueblos o nuestros estudiantes de parte del gobierno actual, tenemos que salir a protegernos y a pensar nuestro futuro y nuestra soberanía», sentenció Franco Rossi, coordinador del espacio de Educación de la UTT, en diálogo con este medio. «Estamos triplicando lo que el Estado Nacional decide invertir en nuestros estudiantes. No es plata estatal que se está mediatizando, sino que vuelve a invertirse en nuestras comunidades«, enfatizó.
UTT: estudiar para poder volver a la tierra
Actualmente, participan de la iniciativa de la UTT jóvenes de entre 19 y 26 años oriundos de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, San Juan y Mendoza. La convocatoria original a principios de año superó los 150 interesados, de los cuales quedaron seleccionados quienes cumplían con los requisitos de cursada regular.
La oferta académica de los becarios de la UTT abarca disciplinas estratégicas para el desarrollo local: desde Ingeniería Agronómica, Abogacía y Martillero Público, hasta un fuerte componente en áreas de salud (Enfermería, Medicina, Obstetricia) y educación (Profesorados y Licenciaturas).
Como contraprestación y parte de su formación integral, cada becario realiza una tarea comunitaria en su propio territorio, que incluye apoyo escolar, talleres y actividades vinculadas a su perfil profesional. “El objetivo es que las familias no se tengan que ir a llenar los alrededores de las grandes ciudades, como pasó históricamente y se agudizó en las últimas décadas. La idea es que puedan quedarse produciendo, estudiando y fortaleciendo sus bases”, explicó Rossi. Desde la organización reconocen que, si bien el monto no cubre una canasta básica, funciona como un incentivo concreto para apuntes, viáticos y «para garantizar la motivación cotidiana».

Un ecosistema educativo cooperativo
«Futuro con Arraigo» no es una acción aislada, sino que se integra a un andamiaje pedagógico que la UTT consolidó en los últimos años para dar disputa en el plano de las políticas públicas y la soberanía alimentaria:
Escuelas Campesinas: Establecimientos públicos que trabajan bajo los lineamientos de la interculturalidad y el arraigo en Salta, Mar del Plata, Luján y Mercedes, entre otros puntos.
Red de Huertas: Espacios escolares promovidos de forma autogestiva ante el retiro del INTA y del programa ProHuerta, orientados a enseñar procesos orgánicos y discutir el modelo productivo.
Diplomatura en Agroecología: Trayecto oficial dictado en conjunto con la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) que busca legitimar los saberes del sector en materia de bioinsumos y prácticas sustentables.
Ante un escenario que califican de «plena resistencia«, la organización asume el financiamiento de estas estructuras como un paso clave para la supervivencia del sector estratégico de la agricultura familiar. “Todos los días nos levantamos a primera hora y estamos laburando en las quintas, en las escuelas, en las calles haciendo verdurazos, o luchando contra el RIGI y las leyes que privatizan el territorio. El futuro del campo se define también en las aulas. Si no hay jóvenes estudiando en el territorio, no hay relevo generacional; y sin relevo, el campo se vacía”, concluyó Rossi.



