FrieslandCampina acelera la descarbonización de su logística sumando a su flota 4 camiones eléctricos

Cuando FrieslandCampina informó durante la primera mitad de 2026 la distribución de cientos de millones de dólares destinados a recompensar la reducción de emisiones, la biodiversidad y el bienestar animal entre sus productores asociados, el mensaje parecía centrarse principalmente en la actividad agropecuaria.
Sin embargo, la cooperativa agropecuaria anunció la expansión de su red de transporte eléctrico mediante la incorporación de nuevos camiones refrigerados que operan dentro de su sistema logístico en los Países Bajos. El proyecto se desarrolla junto a la empresa de transporte Simon Loos y forma parte de una estrategia destinada a reducir la huella de carbono asociada a la distribución de productos lácteos.
La medida representa una continuidad lógica de las políticas ambientales que la cooperativa viene desarrollando en los últimos años. Si la producción lechera avanza hacia menores emisiones, la logística también debe acompañar ese proceso para evitar
que parte de los beneficios ambientales obtenidos en los establecimientos rurales se pierdan durante el transporte.
Cuatro camiones eléctricos para una nueva etapa de FrieslandCampina
La principal novedad anunciada por FrieslandCampina es la ampliación de su flota hasta alcanzar cuatro camiones eléctricos refrigerados en operación dentro de su red logística. Los vehículos realizan tareas de distribución desde el centro logístico de Maasdam y constituyen una de las experiencias más avanzadas de electrificación aplicada al transporte refrigerado de alimentos en Europa.
Aunque la cifra puede parecer modesta frente a las grandes flotas de transporte convencional, el significado del proyecto va mucho más allá del número de unidades.
La cooperativa considera que el paso más importante es haber superado la fase experimental y avanzar hacia una utilización cotidiana de la tecnología. Los resultados obtenidos con el primer camión eléctrico incorporado durante 2024 permitieron demostrar la viabilidad operativa del sistema y sentaron las bases para una expansión progresiva.
La experiencia adquiere una relevancia especial porque involucra transporte refrigerado, una de las actividades más complejas dentro de la logística alimentaria debido a sus elevados requerimientos energéticos. Mantener temperaturas controladas durante toda la cadena de distribución exige consumos adicionales que históricamente han dificultado la electrificación del sector.

Energía producida por los propios asociados
Uno de los aspectos más interesantes de la iniciativa es el origen de la energía utilizada. Los nuevos camiones operan utilizando electricidad renovable generada en explotaciones pertenecientes a productores asociados de FrieslandCampina. De esta manera, la cooperativa logra integrar dos objetivos estratégicos: la producción de energía renovable en las granjas y la reducción de emisiones en el transporte.
Este esquema refuerza la lógica cooperativa que caracteriza a la organización. No se trata únicamente de sustituir combustible fósil por electricidad, sino de construir un circuito donde los propios asociados participan en diferentes etapas de la transición energética.
Los productores generan energía renovable, la cooperativa la incorpora a sus operaciones logísticas y el resultado final contribuye a disminuir la huella ambiental de toda la cadena láctea.
Este modelo adquiere especial relevancia en una organización integrada por aproximadamente 14.000 productores lecheros asociados distribuidos principalmente entre Países Bajos, Alemania y Bélgica, responsables de una producción anual superior
a los 9.000 millones de litros de leche.
La logística, un desafío creciente para la sostenibilidad
El transporte representa uno de los principales desafíos ambientales para las industrias alimentarias globales. Aunque la atención pública suele concentrarse en las emisiones generadas durante la producción agropecuaria, la distribución de alimentos también constituye una fuente significativa de gases de efecto invernadero. Esto resulta particularmente evidente en cadenas de suministro complejas como la láctea, donde los productos requieren refrigeración permanente y desplazamientos frecuentes.
Diversos estudios europeos muestran que el transporte de mercancías continúa siendo uno de los sectores más difíciles de descarbonizar debido a la elevada dependencia de combustibles fósiles y a las exigencias operativas del transporte pesado. Sin embargo, durante los últimos años comenzaron a multiplicarse experiencias que buscan revertir esta situación mediante el uso de vehículos eléctricos de gran porte.
En ese contexto, FrieslandCampina se ubica entre las empresas agroalimentarias que decidieron avanzar tempranamente en la experimentación de soluciones de transporte de bajas emisiones.




