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FrieslandCampina destina 250 millones de dólares para premiar a productores que mejoren la biodiversidad

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La cooperativa láctea neerlandesa FrieslandCampina se consolidó durante 2025 como una de las experiencias más avanzadas de transición climática dentro del cooperativismo agroalimentario mundial. A través de un sistema de incentivos ambientales que distribuyó más de 250 millones de dólares entre sus asociados, la organización convirtió la reducción de emisiones, la mejora de la biodiversidad y el bienestar animal en variables económicas concretas.

La estrategia que llevó adelante la cooperativa agropecuaria FrieslandCampina en Países Bajos es un ejemplo de la denominada «reacción a tiempo» en la economía regional. Es una realidad objetiva que durante los últimos años, la agricultura europea quedó atrapada entre dos presiones crecientes.

Por un lado, los objetivos climáticos impulsados por la Unión Europea exigen una reducción sustancial de las emisiones asociadas a la producción de alimentos. Por otro, los productores agropecuarios reclaman que gran parte de esas exigencias ambientales terminan trasladando costos adicionales a explotaciones que ya enfrentan una fuerte volatilidad de precios, aumentos en los costos energéticos y mayores exigencias regulatorias.

Las protestas protagonizadas por agricultores en Francia, Alemania, Bélgica y los Países Bajos durante 2024 y 2025 pusieron en evidencia esta tensión. Muchos productores cuestionaron que la sostenibilidad se convirtiera en una obligación sin que existieran
mecanismos suficientes para compensar las inversiones necesarias.

En ese contexto, FrieslandCampina decidió avanzar con una estrategia diferente. En lugar de limitarse a exigir objetivos ambientales, la cooperativa optó por remunerar económicamente a los productores que logran avances verificables en materia de
sostenibilidad.

La propuesta se articula a través del programa Foqus Planet Sustainable Development, una iniciativa que evalúa anualmente el desempeño ambiental de cada establecimiento y transforma esos resultados en pagos concretos para los asociados.

La lógica es sencilla pero disruptiva: si la sociedad demanda alimentos producidos con menor impacto ambiental, esa mejora debe tener una compensación económica para quienes realizan el esfuerzo productivo.

FrieslandCampina

FrieslandCampina: una de las mayores cooperativas lácteas del mundo

FrieslandCampina pertenece a miles de productores lecheros de los Países Bajos, Alemania y Bélgica y figura entre las mayores cooperativas agroalimentarias del planeta. Sus productos llegan a más de cien países y la compañía mantiene operaciones
comerciales en Europa, Asia, África y América Latina.

La organización procesa miles de millones de litros de leche por año y representa una porción significativa de la producción láctea del norte europeo. Por esa razón, cualquier modificación en sus políticas productivas tiene impacto más allá de sus
propios asociados y suele ser observada por gobiernos, organismos internacionales y empresas competidoras.

Al igual que otras cooperativas agropecuarias lácteas europeas, la dimensión de la cooperativa permite además desarrollar programas de gran escala que serían prácticamente imposibles para productores individuales.

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250 millones de dólares que cambiaron el debate

El dato que colocó a FrieslandCampina en el centro de las discusiones sobre sostenibilidad agrícola fue la magnitud de los recursos movilizados.

La cooperativa informó que distribuyó más de 245 millones de euros entre sus productores asociados por resultados vinculados a criterios de sostenibilidad. Se trata de una de las mayores cifras registradas hasta el momento dentro del sector lácteo europeo
para programas de incentivos ambientales.

De ese total, aproximadamente 175 millones de dólares fueron canalizados mediante el programa Foqus Planet, mientras que el resto correspondió a otros esquemas de producción sostenible y certificaciones específicas.

La cifra adquiere una dimensión aún mayor cuando se analiza su impacto sobre la economía de los tambos y explotaciones familiares. Los pagos promedio alcanzaron 2,5 dólares por cada 100 litros de leche entregados a la cooperativa, generando
ingresos adicionales significativos para miles de productores.

Durante 2025 el programa continuó ampliándose y mantuvo incentivos específicos para las explotaciones que lograran mejores resultados ambientales.

En una actividad caracterizada por márgenes relativamente ajustados, estas compensaciones pueden representar una diferencia importante en la rentabilidad anual de muchos productores lecheros.

¿Cómo funciona el sistema de incentivos?

El programa Foqus Planet Sustainable Development se basa en una evaluación integral de las explotaciones. Cada establecimiento es analizado a partir de indicadores relacionados con emisiones de gases de efecto invernadero, biodiversidad, bienestar animal y sistemas de pastoreo.

Los productores acumulan puntuaciones según el cumplimiento de objetivos concretos y reciben pagos proporcionales a sus resultados.

Uno de los componentes más relevantes es la reducción de emisiones de carbono. Las explotaciones que logran disminuir su huella ambiental pueden acceder a bonificaciones superiores a las otorgadas por otros indicadores.

El sistema incorpora además incentivos para quienes generan energía renovable, mejoran la eficiencia en el uso de fertilizantes, implementan medidas de conservación de la biodiversidad o desarrollan estrategias que favorecen el bienestar animal.

A diferencia de muchos programas regulatorios, el modelo no impone una única solución tecnológica. Cada productor puede elegir las herramientas que considere más adecuadas para su realidad productiva y obtener el reconocimiento económico por los resultados alcanzados.

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