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Arquitectura cooperativa: En Barcelona proyectan el habitar desde la cooperación

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La exposición "Arquitectura.coop" en el Bloc4BCN profundiza en el rol de las cooperativas como motores de transformación urbana y justicia social. Frente a la crisis habitacional global, los modelos de autogestión en Cataluña y Argentina emergen como soluciones sostenibles y democráticas para repensar las ciudades.

La arquitectura cooperativa contemporánea está atravesando un cambio de paradigma profundo donde el cooperativismo deja de ser una alternativa periférica para convertirse en el eje de la planificación urbana sostenible y humana. En el centro cultural Bloc4BCN, ubicado en el barrio de Sants en Barcelona, la exposición «Arquitectura.coop: Habitar, proyectar y trabajar desde el cooperativismo» se ha convertido en un faro de debate sobre cómo las prácticas colectivas pueden dar respuesta a los retos más urgentes de nuestra era. La muestra, impulsada por la cooperativa Celobert, se desarrolla en dos ciclos temporales clave: del 18 al 26 de mayo y durante todo el mes de julio (del 1 al 31).

Esta muestra gratuita no solo exhibe maquetas y planos, sino que funciona como un espacio vivo de debate sobre cómo el modelo asociativo puede rescatar a la arquitectura de las garras de la especulación financiera y propone una mirada interdisciplinar que integra el urbanismo feminista, el codiseño y el uso de materiales de bajo impacto ambiental para rediseñar no solo edificios, sino la estructura misma de la sociedad.

La exposición explora cómo las cooperativas están transformando la práctica arquitectónica mediante modelos colectivos e innovadores que replantean las condiciones laborales y las formas de trabajo dentro del sector. Desde esta perspectiva, las cooperativas afrontan retos contemporáneos como el derecho a la vivienda, la sostenibilidad y la participación ciudadana activa. Al mismo tiempo, la propuesta cuestiona los límites tradicionales de la profesión: se desplaza el rol del arquitecto como figura al servicio del promotor inmobiliario y se eliminan las estructuras jerárquicas rígidas y la orientación estrictamente mercantil que suele dominar la construcción urbana.

Volante de invitación a la exposición «Arquitectura.coop»

El impacto de la arquitectura cooperativa en el urbanismo moderno

La muestra en Barcelona se organiza en cuatro ámbitos temáticos que estructuran este nuevo pensamiento arquitectónico. El primero de ellos, denominado simplemente Cooperativismo, introduce el contexto del proyecto y la filosofía de la economía social aplicada al territorio.

El segundo eje, Derecho a la vivienda, presenta experiencias y reflexiones críticas sobre el acceso a un techo digno, alejando la vivienda de su concepción como bien de cambio para situarla como un derecho humano innegociable.

En tercer lugar, Otras maneras de construir exhibe soluciones técnicas sostenibles, donde el uso de la madera, la bioconstrucción y la eficiencia energética son protagonistas. Finalmente, el ámbito de Urbanismo participativo se centra en metodologías de cocreación, prácticas con perspectiva de género y la implicación directa de los vecinos en la transformación de sus propios espacios.

El modelo catalán, que tiene como emblema a la cooperativa de vivienda La Borda, se basa en la figura de la cesión de uso. En este esquema de arquitectura cooperativa, la propiedad del inmueble permanece en manos de la cooperativa de forma colectiva, mientras que los socios habitan las unidades mediante un canon accesible, eliminando cualquier posibilidad de especulación futura. Esta experiencia, que ha recibido premios internacionales por su diseño en madera y sus sistemas pasivos de climatización, resuena profundamente en el tejido solidario argentino, donde la lucha por el hábitat tiene una trayectoria histórica de resistencia y creatividad.

Personas recorriendo el Bloc4BCN, uno de los polos cooperativos más grandes de Europa.

Modelos de gestión: de Cataluña a la arquitectura cooperativa en Argentina

En Argentina, el panorama actual presenta desafíos críticos y una necesidad de escala. Ante la drástica paralización de las políticas de vivienda y el retiro de fondos estatales para la obra pública, las cooperativas locales han tenido que redoblar sus esfuerzos de gestión. El trabajo de tantas cooperativas de trabajo y de vivienda, vinculadas a la construcción, demuestra que la participación de los usuarios en el proceso de diseño y construcción no solo reduce costos, sino que fortalece los lazos comunitarios y garantiza la calidad del hábitat.

Un caso reciente que ilustra esta capacidad de respuesta es el de la Cooperativa Alfa, en la localidad de San Pedro. A través de la articulación con la federación FECOOVIMA y el apoyo de programas provinciales, la cooperativa logró la finalización de un barrio de 55 viviendas en un contexto de alta incertidumbre económica.

Estas iniciativas confirman que, al igual que los proyectos expuestos en el Bloc4BCN, el cooperativismo en Argentina no se limita a levantar paredes; gestiona infraestructuras integrales que incluyen redes de agua, cloacas, alumbrado y, sobre todo, espacios de encuentro que hacen a la identidad de los barrios.

La arquitectura cooperativa, por lo tanto, amplia su campo de acción hacia la mediación y el trabajo interdisciplinar. El profesional ya no es un técnico aislado, sino un actor social que trabaja junto a psicólogos, trabajadores sociales y los propios habitantes en procesos de urbanismo. Esta democratización del saber arquitectónico permite que el hábitat sea entendido como un proceso vivo y colectivo, uniendo las experiencias de gestión de Cataluña y Argentina en una misma búsqueda por un tejido urbano más justo, resiliente y solidario.

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