La Riojana: el proyecto Tilimuqui Orgánico de la cooperativa que combina producción, comercio justo y desarrollo comunitario

La historia de La Riojana Cooperativa Vitivinícola es también la historia de un modelo productivo que articula desarrollo económico, arraigo territorial y compromiso social. Nacida a partir de la iniciativa de cooperativistas de Colonia Caroya que identificaron el potencial de los Valles del Famatina, hoy reúne a más de 400 pequeños y medianos productores y alcanza una producción anual cercana a los 2 millones de cajas de vino.
Con base en Chilecito, la cooperativa despliega su actividad en los Valles del Famatina, una de las zonas vitivinícolas más relevantes del noroeste argentino. Allí, cuatro generaciones de productores sostienen un modelo basado en estándares internacionales de calidad, producción orgánica e inocuidad alimentaria, con fuerte inserción exportadora.
Pero uno de los rasgos distintivos de La Riojana es su rol pionero en comercio justo: fue la primera organización de pequeños productores del país en obtener certificación Fairtrade. Este esquema le permite destinar parte de sus exportaciones a un fondo comunitario: por cada litro de vino exportado, 6,5 centavos de euro se reinvierten en proyectos locales.
El nombre de este proyecto se llama Tilimuqui Orgánico, una línea de vinos que devuelven recursos a su tierra. Entre 2006 y 2015, ese mecanismo generó 7,5 millones de dólares que se destinaron, entre otras iniciativas, a la ampliación de la red de agua potable en Tilimuqui, la construcción del colegio agrotécnico Julio Martínez, un centro de rehabilitación para jóvenes y un fondo solidario de microcréditos.

Producción orgánica cooperativa y desarrollo territorial
Desde la cooperativa destacaron a ANSOL que el proyecto Tilimuqui Orgánico se consolidó como uno de los ejes estratégicos: “No solo por su crecimiento en mercados que valoran lo sustentable, sino también por su impacto directo en la comunidad”.
En ese sentido, explicaron que trabajan junto a pequeños productores bajo prácticas legalizadas, promoviendo un modelo que combina sustentabilidad ambiental con mejora en la calidad de vida local. “Estamos invirtiendo en ampliación de superficie certificada, mejora de procesos y desarrollo de nuevas líneas de productos con valor agregado”, señalaron.
Además, remarcaron que el crecimiento no se limita a lo productivo: “Seguimos fortaleciendo la capacitación de nuestros productores y equipos, entendiendo que el desarrollo debe ser integral: económico, social y ambiental”.

Vale destacar que además de la creación del colegio, la cooperativa tiene entre sus logros la entrega de equipamiento sanitario en la región y tecnológico en espacios educativos de Malligasta y Tilimuqui; así como la provisión de libros, equipamiento para comedores comunitarios y la creación de un centro de recreación para jóvenes. A su vez, desarrolló iniciativas de inclusión y bienestar como la entrega anual de kits escolares, la implementación de un fondo de autoayuda para empleados, programas de fertilización para asociados, proyectos de salud e investigación.
Exportaciones y oportunidad en el acuerdo UE–Mercosur
Con presencia en mercados internacionales y exportación de vinos y aceites convencionales, orgánicos y certificados Fairtrade, La Riojana observa con expectativa el posible acuerdo entre Unión Europea y Mercosur. Hoy los principales destinos son Dinamarca, Reino Unido y Suecia. También Estados Unidos.
“Representa una oportunidad concreta para mejorar las condiciones de acceso a uno de los mercados más exigentes del mundo”, afirmaron. En ese marco, sostuvieron que las bodegas con certificaciones internacionales parten con ventaja: “Podríamos ser más competitivos, ampliar presencia y consolidar relaciones comerciales”.
También destacaron un cambio en la demanda: “El consumidor europeo valora cada vez más los vinos orgánicos y de comercio justo, atributos donde nuestra cooperativa tiene una ventaja diferencial”. Frente a la competencia de otros países productores, desde la cooperativa plantearon una mirada estratégica: “Más que contrarrestar, el desafío está en diferenciarnos”.

En ese sentido, subrayaron el valor del origen y del modelo productivo: “Argentina, y particularmente La Rioja, tiene una identidad vitivinícola única. Competimos no solo en precio, sino en historia, autenticidad y propuesta de valor”.
El componente cooperativo, agregaron, es un diferencial clave: “Aporta un componente social y humano muy valorado en muchos mercados”.
Mercado interno y adaptación a nuevos consumos
En el plano local, La Riojana también enfrenta los desafíos del contexto económico para la industria vitivinícola. “El mercado interno atraviesa un contexto complejo, con cambios en los hábitos de consumo y mayor búsqueda de opciones accesibles”, señalaron.

Sin embargo, identifican nuevas oportunidades: “Vemos crecimiento en vinos orgánicos, de menor graduación alcohólica o incluso sin alcohol”. Por el mes del Malbec, en la cooperativa lanzaron promocios, como por ejemplo Tilimuqui Orgánico Malbec Caja de 6 a $32.985,28 o el Raza Argentina Malbec Caja de 6 a $35.800,70.
En esa línea, destacaron el lanzamiento en 2025 de Tilimuqui Zero, el primer espumante sin alcohol de la cooperativa. “Estamos ampliando nuestro portafolio y acercándonos más al consumidor con propuestas innovadoras y experiencias de marca”, explicaron. Y concluyeron: “Incluso en contextos complejos, el vino sigue siendo un producto culturalmente fuerte, con capacidad de reinventarse y conectar con nuevas generaciones”.



