Impulsan sistema innovador de soberanía energética regional en Cataluña

En un contexto global marcado por el encarecimiento de la energía como consecuencia de los conflictos internacionales, empresas y ciudadanos buscan alianzas para innovar hacia un modelo de soberanía energética sostenible. Dicha alianza se materializa en la Oficinas Empresariales Cooperativas de Impulso a la Transición Energética (OTE COOP), que junto a la Federación de Cooperativas de Trabajo de Catalunya y el Instituto Catalán de Energía de la Generalitat de Catalunya (ICAEN) avanzan en la promoción de un modelo de soberanía energética regional basado en acuerdos entre empresas y vecinos, con eje en la generación local, la reducción de costos y el control democrático de los recursos.
La iniciativa toma como referencia experiencias territoriales como la desarrollada en el barrio de La Bordeta, donde se impulsa una comunidad con soberanía energética fotovoltaica que articula a actores sociales, productivos y comunitarios para gestionar de manera colectiva la producción y el consumo de energía.
Soberanía energética y producción local: el cambio cultural en La Bordeta
El modelo promovido por el cooperativismo catalán propone una reorganización del sistema de soberanía energética a escala local, donde la generación distribuida permite disminuir los costos asociados al transporte y a la intermediación, al tiempo que fortalece la autonomía de los territorios frente a las fluctuaciones del mercado internacional.
En este esquema, la energía deja de ser únicamente un bien comercial para convertirse en un recurso gestionado de forma colectiva, donde los usuarios participan en la toma de decisiones, consolidando un enfoque democrático con fuerte anclaje social.
Las dificultades principales se centran en un cambio cultural, la formación técnica, y la inversión inicial.
Paco Jofra, responsable de la OTE COOP del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), pone de reelevancia la importancia de estas oficinas en su función pedagógica de actualización técnica e innovación, dado que las PyMes no tienen estos cambios en sus programas ni modelos de negocios.
La experiencia de La Bordeta representa un ejemplo concreto de este tipo de iniciativas, en las que la
comunidad organizada impulsa soluciones energéticas sostenibles, integrando criterios ambientales,
económicos y sociales en la gestión de los recursos. Actualmente, la comunidad posee cuatro instalaciones fotovoltáicas activas, y tiene dos más proyectadas en desarrollo. Lo destacable de dicha iniciativa, es el modelo de escala: sólo 50 socios, de los cuales, 40 son particulares cooperativamente aliados a 10 empresas.

Cooperatives de Treball de Catalunya y la soberanía energética
El cooperativismo de trabajo en España, cumple un rol alternativo para la organización del trabajo como tal, pero también en lo que hace a la sostenibilidad y el desarrollo local. La propuesta de la Federación de Cooperativas de Trabajo de Catalunya se inscribe en una perspectiva que entiende la energía como un derecho vinculado al desarrollo territorial, donde la participación de vecinos y empresas permite diseñar soluciones ajustadas a las necesidades de cada comunidad.
De este modo, las comunidades energéticas emergen como una herramienta del cooperativismo para
articular producción, consumo y gestión bajo principios de equidad, sostenibilidad y democracia, en un
escenario global que exige nuevas respuestas frente a los desafíos energéticos.



