El IPAC entregó libros sociales y contables a la nueva cooperativa que produce lácteos para Sancor, en Lincoln

Autoridades del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo (IPAC) y de otros organismos provinciales, visitaron en el partido de Lincoln a la Cooperativa de Trabajo La Nueva San Andrés, que se conformó recientemente, luego del cierre definitivo de la empresa láctea Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA).
Esta nueva cooperativa, situada en la localidad de Arenaza, en la provincia de Buenos Aires (PBA), se formó hace unos meses, tras la quiebra de la empresa láctea ARSA, que entre otros productos elaboraba el queso Mendicrim, los postres Shimy y Sancorito, y el yogurt Yogs, dejando a más de 200 trabajadores en la calle. En Arenaza, viven aproximadamente 1500 personas.
La iniciativa, coordinada por el subsecretario de Relaciones del Trabajo, Andrés Reveles, y la directora Provincial de Empleo, del Ministerio de Trabajo bonaerense, Claudia Lazzaro, en conjunto con la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), proponen el camino cooperativo como alternativa para conseguir una salida laboral que sostenga a las familias que quedaron sin sus fuentes de ingresos.
En el marco de las intervenciones territoriales del IPAC, la directora provincial de Registro y Fiscalización Cooperativa, Milagros Moya, y el director provincial de Promoción para el Desarrollo del Asociativismo y Cooperativismo, Hernán Rachid, realizaron la entrega gratuita de libros sociales y contables a la cooperativa.

La voz del IPAC
En diálogo con ANSOL, Rachid señaló que «uno de los pasos principales fue la conformación de la cooperativa. El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), a fin del año pasado, le dio la matrícula y nosotros, desde el IPAC, le entregamos los libros rubricados, que es la inscripción en la PBA, que formaliza su trabajo y le da resguardos jurídicos».
«La cooperativa hoy está conformada por 80 trabajadores; o sea, es un número grande. La planta tenía más de 200 en el momento del cierre. Por eso, la conformación la cooperativa es como una herramienta jurídica de los trabajadores para poder intervenir en el proceso de quiebra, que ya está declarado, e ir presentándole a la sindicatura una propuesta para la vuelta al funcionamiento de la planta», agregó el dirigente del IPAC.
«Hubo un proceso de discusión, de pensar en herramientas a futuro para poder abordar este tema en serio y volver a generar trabajo para la familia porque la verdad es que la empresa le daba funcionamiento de un pueblo entero«, admitió el funcionario bonaerense.
El cierre de la empresa láctea ARSA dejó a todo un pueblo básicamente sin su principal fuente de ingresos. Era una planta que funcionaba desde la década de 1980 y que llegó procesar en sus picos de producción miles de litros de leche por día y que, a la vez, les daba vida a muchos tambos de la zona y de la región.

ARSA, que producía además los productos Mendicrim y Jimmy para la cooperativa latea Sancor, cerró sus puertas dejando a cientos de trabajadores sin sus puestos de trabajo. Como respuesta, ATILRA jugó un rol muy importante de acampamiento en el proceso posterior al cierre y de comenzar a dar los primeros pasos para reactivar la fábrica junto a los trabajadores.
«Nos acercamos como un gesto a las autoridades de la cooperativa. Fuimos porque nos interesaba ver cómo estaban, generar un proceso de reactivación y cuidar mucho los bienes que están adentro de la planta, las herramientas, las maquinarias, para que no se usurpen y que la policía esté haciendo la custodia como debe», dijo Hernán Rachid.
«Es muy difícil recuperarla cuando pasa tanto tiempo sin uso una planta de alimentos, que tiene que cumplir un montón de condiciones bromatológicas para su funcionamiento, y el tiempo que va pasando cada vez complejiza todo», agregó el funcionario del IPAC que conduce Gildo Onorato.
Rachid reconoció también que el proceso de reactivación de la planta no es nada sencillo, ya que requiere de un plan de inversión e inversores que pongan el dinero, ya que los trabajadores no tienen ese capital dada la magnitud de la fábrica.
Sin embargo, el funcionario del IPAC también remarcó que «hoy la cooperativa es de lo trabajadores y está totalmente habilitada para encarar cualquier tipo de presentación. Ahora, viene el proceso de tener una viabilidad económica, con un proyecto y una inversión que pueda dar vida de vuelta a la empresa y que sea aceptado también por las sindicaturas de la quiebra».
«Cuando uno interviene en este tipo de procesos, que hacen recordar al proceso más fuerte de fábricas recuperadas en la Provincia, que se vivió a partir del 2000/2001, nos ponemos contentos porque aportamos desde nuestro rol institucional y político, que es entregar y poner en funcionamiento una cooperativa más en la Provincia», señaló el director del IPAC.
«Son importantes los gestos con los trabajadores, ver las emociones y acercarnos en este contexto tan horrible que estamos viviendo aporta mucho. La solución económica y laboral es compleja, pero nosotros tenemos que estar para contener y aportar todo lo que esté a nuestro alcance», concluyó Rachid.
«La crisis económica actual que está generando el modelo económico nacional va dejando sus heridas en nuestra Provincia y este caso es parte de ese proceso. En la provincia de Buenos Aires, siguiendo el axioma de nuestro gobernador (Axel Kicillof) de ‘ser escudo y red desde el Estado provincial’, vamos a seguir trabajando por la defensa del trabajo y el derecho a una vida digna», señaló un comunicado del IPAC.



