Canadá apuesta por el modelo cooperativo: 300 millones de dólares para viviendas

Esta iniciativa que proviene a modo de respuesta desde el movimiento cooperativo, llega en un momento crítico, cuando la crisis inmobiliaria ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos años. Ciudades importantes de Canadá como Toronto y Vancouver, registran tasas de desalojos históricas y familias jóvenes ven imposible acceder a una vivienda digna.
Según los datos de Canada Mortgage and Housing Corporation (CMHC), el alquiler promedio en las principales ciudades ha superado por primera vez la barrera psicológica de los $2.000 mensuales, colocando a Canadá entre los países con peor asequibilidad habitacional del mundo desarrollado. Este escenario ha convertido el acceso a la vivienda en el tema central del debate político y social.
«Estamos viendo cómo profesionales con trabajos estables deben compartir apartamentos con desconocidos o, peor aún, regresar a vivir con sus padres», explica Tim Ross, director ejecutivo de la Cooperative Housing Federation of Canada (CHF Canada), la organización detrás de esta ambiciosa iniciativa. Ellos afirman que el modelo cooperativo ofrece una solución real, no un parche temporal.
¿Cómo funciona el modelo cooperativo de vivienda?
El fondo de $300 millones representa una innovación financiera en sí mismo. A diferencia de los esquemas tradicionales de vivienda social, este modelo se basa en la economía solidaria: las cooperativas de vivienda más consolidadas del país están aportando la mitad del capital a través de un sistema de préstamos internos, demostrando la fortaleza del movimiento cooperativo canadiense.
Pero lo verdaderamente revolucionario está en el modelo de gestión. Las nuevas unidades operarán bajo el principio de «equidad cooperativa», donde los residentes no son simples inquilinos sino miembros con voz y voto en la toma de decisiones. Este sistema ha demostrado su eficacia en proyectos como Champlain Oaks en Ottawa, donde familias acceden a apartamentos de dos habitaciones por $1.200 mensuales, un 33% menos que el precio de mercado.
El programa reserva el 40% de las nuevas viviendas para poblaciones en situación deriesgo. Por este motivo, adultos mayores que enfrentan desalojos por renovaciones abusivas, familias monoparentales con ingresos menores a $45.000 anuales y comunidades indígenas urbanas, serán los principales beneficiarios de esta iniciativa.
«En Vancouver, hemos visto cómo personas que vivieron toda su vida en un barrio son desplazadas porque ya no pueden pagarlo», señala Margaret Pfoh, CEO de la National Indigenous Housing Association. «Este proyecto no solo provee techo, sino comunidad y pertenencia«.

Una luz de esperanza para el acceso a la vivienda en Canadá
Aunque la iniciativa ha sido recibida con entusiasmo por organizaciones sociales y urbanistas, algunos analistas señalan obstáculos importantes como la burocracia canadiense. Con tiempos promedio de aprobación de proyectos que superan los 32 meses, según datos del Fraser Institute, el éxito del programa dependerá en gran medida de la colaboración con los gobiernos locales.
«El financiamiento está, la voluntad política está, pero necesitamos agilizar los procesos», advierte Mariana Martínez, profesora de urbanismo en la Universidad de McGill. En este sentido, señala que cada mes de retraso significa que cientos de familias siguen padeciendo la crisis.
Mientras el gobierno federal prepara su nueva estrategia nacional de vivienda, el modelo cooperativo emerge como una solución probada. Ejemplos internacionales como el Fondo Nacional de Viviendas Cooperativas de Uruguay, que lleva más de 8.000 unidades de vivienda construidas desde 2008, o el sistema berlinés con más de 2.000 millones de euros anuales invertidos en viviendas sociales cooperativas, demuestran su viabilidad a largo plazo.
Las primeras 500 unidades del programa canadiense comenzaron a construirse en 2024 en Toronto, Montreal y Calgary. Para 2030, el objetivo es alcanzar las 10.000 viviendas cooperativas nuevas, un rayo de esperanza para miles de familias que hoy ven el sueño de un hogar propio como algo inalcanzable.



